DSM IV
ESTE MANUAL SIRVE PARA PROPORCIONAR CRITERIOS QUE MEJOREN LA FIABILIDAD DE LOS DIAGNOSTICOS.
CONSTA DE : -LISTA DE TRASTORNOS
- SUBTIPOS
- ESPECIFICADORES
- CODIGOS DIAGNÓSTICOS
EJES:
I- TODOS LOS TRASTORNOS
II-TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD Y RETRASO MENTAL
III-ENFERMEDADES MEDICAS
IV-FACTORES PSICO-SOCIO-AMBIENTALES
V-ESCALA DE EVALUACION GLOBAL
martes, 29 de septiembre de 2009
REDES SOCIALES
PARA EL BOTIQUIN:
clase 8 de octubre: curitas varios tamaños, vendas y gasas.
clase 15 de octubre: alcohol, algodon, agua oxigenada
chicos: ya tenemos las cuatro cajas que trae evelyn, faltaria que algunos trajeran papel afiche de color para forrarlas y fibras gruesas y cinta de civa para pegar....
PARA EL BOTIQUIN:
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chicos: ya tenemos las cuatro cajas que trae evelyn, faltaria que algunos trajeran papel afiche de color para forrarlas y fibras gruesas y cinta de civa para pegar....
TEORIA SISTÉMICA
EPISTEMOLOGIA SISTEMICA
La palabra epistemología, cuya raíz latina significa "episteme": conocimiento y "logía": ciencia, es la ciencia que se ocupa de estudiar el proceso del "conocer": el cómo conocemos lo que conocemos. En su otra raíz griega "epistemein" significa "estar parado encima": siempre nos ubicamos o posicionamos desde un lugar para conocer y esto ha ido cambiando de acuerdo al paradigma imperante en cada época.La manera de pensar el universo o la cosmovisión de la ciencia clásica era de naturaleza atomista: toda entidad no era más que un agregado de partes elementales. Por el método analítico se la descomponía en tantos elementos simples como fuera posible, para luego estudiar por separado cada uno de ellos con sus propiedades y reconstruir dicha entidad. Siguiendo las leyes de la mecánica, se describía a los fenómenos en términos de causalidad lineal y unidireccional. Una entidad se explicaba con referencia a sus condiciones iniciales. El avance científico y tecnológico requería del estudio de mayor cantidad de variables, de mayor complejidad. La epistemología sistémica surge como resultado de un quiebre paradigmático que ocurre en la década de 1950, después de la segunda guerra mundial. El nuevo paradigma afecta a las distintas disciplinas de la época, entre ellas a la psicología, dando una perspectiva distinta de cómo comprender el comportamiento y la interacción humanas, dentro de un contexto. El surgimiento del movimiento familiar en psicología, representa un enfoque distinto de la terapia. Los psicoterapeutas comenzaron a observar a los pacientes identificados como sintomáticos en el marco de la familia y comenzaron a preguntarse si podía decirse que una familia se comportaba como un "sistema", una totalidad que era más que la suma de sus miembros y que funcionaba según reglas particulares de comunicación, manteniendo un equilibrio dinámico.Observaron que los comportamientos sintomáticos cumplían la función de equilibrar o desequilibrar al sistema. Así investigaron las comunicaciones, que enfocan las relaciones de la gente cara a cara en grupos vivos, observándolos a través de la Cámara Gesell o de video grabaciones. Esta nueva cosmovisión en el campo de las ciencias se fundamenta en los siguientes postulados o premisas básicas:
La Teoría General de los Sistemas, (1936) desarrollada por el biólogo austriaco Ludwig von Bertalanffy. Su teoría general buscó "principios y leyes aplicables a sistemas generalizados", sin importar su particular género o la naturaleza de sus elementos. Definió a los sistemas como "complejos de elementos en interacción" y formuló leyes generales aplicables a cualquier "organismo" o "sistema", con independencia de la naturaleza de sus componentes. La T.G.S intenta encontrar las correspondencias entre sistemas de todo tipo. Propone un modelo de "sistema general" que puede utilizarse y ser compatible para distintas disciplinas.
La Cibernética, acuñada por el matemático Norbert Wiener, en 1948. Es un término que viene del griego kybernetiké y significa "el arte de gobernar"; estudia los sistemas de control y está interesado en los mecanismos de autorregulación y los conceptos de "retroalimentación o feedback" y de "circularidad". La noción de homeostasis como proceso autocorrectivo implica que la información sobre los efectos retroactúa sobre las causas convirtiendo un proceso lineal en circular.En la primera etapa se estudia la cibernética de primer orden o cibernética de los sistemas observados (que a su vez se divide en primera y segunda cibernética) y que considera una realidad que existe independientemente de quien la observa. Más adelante, en 1972 se diferencia una cibernética de segundo orden o cibernética de los sistemas observantes, que incluye en la descripción de las observaciones al observador. El acto de observar influye a la vez sobre el objeto observado, al punto de anular toda expectativa de predicción de parte del observador.
Los trabajos del antropólogo Gregory Bateson, que tras haber estudiado a la tribu iatmul en Nueva Guinea por diez años, desde 1927, aporta el término cismogénesis, describiendo el tipo de relaciones simétricas y complementarias que se dan en los grupos sociales. Forma parte del grupo de Palo Alto, estudiando los procesos de comunicación en familias con un miembro diagnosticado como "esquizofrénico"
La Teoría de la Comunicación Humana, (1952) surge como resultado de investigaciones hechas por el grupo de Palo Alto, California, acerca de la pragmática de la comunicación. Sus autores son Paul Watzlawick, Janet Beavin, Don Jackson.
Los nuevos desarrollos de la física cuántica con aportes del físico, cibernetista, biomatemático y filósofo Heinz von Foerster y los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela
Aportes del Constructivismo y Construccionismo Social, entre cuyos autores se encuentran Jean Piaget (1937), Ernst von Glasersfeld y Kenneth Gergen (1980) respectivamente
Aportes de la Hermenéutica, la Narrativa, el Deconstruccionismo de Jaques Derrida y la filosofía de Wittgenstein, Vigotsky, Bakhtin y Foucault.
Son varias las escuelas que se desarrollaron aplicando, en sus teorías y prácticas, los conceptos epistemológicos sistémicos.Antes aún de los aportes teóricos hubo pioneros en el movimiento familiar que comenzaron a trabajar e investigar con familias y con grupos, durante el decenio de 1950 en Estados Unidos. Todos ellos tuvieron una influencia notable en los terapeutas de la siguiente generación, que sistematizaron sus ideas y fundaron diferentes escuelas.Entre los más conocidos pioneros e investigadores del movimiento, se destacan: el médico hipnoterapeuta Milton Erickson, Nathan Ackerman en Nueva York, Carl Whitaker en Atlanta, Don Jackson y Virginia Satir en Palo Alto.
Las primeras escuelas entonces, que sistematizaron el creciente movimiento de prácticas e ideas en conceptos teóricos, metodologías y técnicas, fueron:
1- El grupo del MRI (Mental Research Institute), funda "la escuela de Palo Alto". Este grupo de investigación, que funcionó en una Unidad Psiquiátrica en California, estaba conformado por profesionales de diferentes áreas. entre ellos: el antropólogo Gregory Bateson, el filólogo Paul Watzlawick, el psiquiatra Don Jackson, Jay Haley, John Weakland, John Bell y la psicóloga Virginia Satir. Trabajan desde el año 1952 y en 1966 publican, como resultado de sus investigaciones, el libro "Teoría de la Comunicación Humana". Esta escuela llamada también "escuela interaccional" define al sistema según las secuencias de comportamiento recurrentes en el tiempo, que mantienen "el problema". Con los años, sus integrantes van cambiando, ingresan nuevos profesionales y algunos arman proyectos propios. Se destacan entre ellos, los trabajos de Jay Haley con Cloé Madanes, y su "terapia estratégica" basada en las relaciones jerárquicas y de poder que ocurren en cualquier relación o sistema.En la actualidad el grupo de Palo Alto continúa produciendo y formando terapeutas.
2- "La escuela de Milán" conformada por un grupo de terapeutas italianos: Mara Selvini Palazzoli, Giuliana Pratta, Gianfranco Cecchin y Luigi Boscolo.Este grupo comienza haciendo investigación en familias con un miembro gravemente perturbado, con síntomas de anorexia nerviosa o diagnóstico de esquizofrenia.Se destacan sus intervenciones paradojales y la técnica del cuestionamiento circular.
3- "La escuela estructural" de Salvador Minuchin, médico rosarino. Argentino, que teoriza su trabajo a partir de las experiencias con familias "pobres" del Bronx, Nueva York y del encuentro con Nathan Ackerman, quien venía incorporando en su trabajo a las familias.Observa la estructura de la familia de acuerdo a la descripción de sus jerarquías, fronteras y límites e interviene provocando cambios en la sesión.
Estas tres escuelas nacieron, intercambiaron y desarrollaron sus prácticas fundamentalmente en los años 60 y 70 y dejaron su huella en todos los terapeutas que decidieron formarse en la línea sistémica.
Sin embargo surgen dos movimientos importantes: "el Constructivismo", que tiene sus raíces en la biología, la etología y la cibernética; y más adelante lo que se ha denominado "Construccionismo Social", a partir de los aportes de las críticas literaria, retórica e ideológica. Estas ideas repercutieron nuevamente en las prácticas terapéuticas. Podemos incluir dentro de las llamadas "terapias posmodernas":
Las nuevas ideas permitieron ampliar el lente de observación y se comenzó a trabajar sobre temas específicos, como la mirada de género, la pobreza, las relaciones de poder y el abuso, la cultura y la exclusión social, entre otros.Comenzando el siglo 21 y con casi cuarenta años de historia, esta línea sigue explorando, transformando y proponiendo ideas que repercuten en la práctica clínica; cuestionando, enriqueciendo y ampliando la cultura de una única mirada o modo de ver y hacer psicología.
Definición
La teoría sistémica incluye conceptos de la Teoría de la Comunicación y de la cibernética desarrollada por Norbert Wiener. Según J. de Rosnay, un sistema es un conjunto de elementos en interacción dinámica, organizado en función de una finalidad. Según Gianfranco Minati, un sistema es diferente de un conjunto, puesto que un conjunto sólo es una colección de elementos con características propias, mientras que las propiedades de un sistema no se reducen a las propiedades de sus componentes. Un hombre y una mujer pueden formar un conjunto, pero una pareja forma un sistema: las propiedades emergen de las interrelaciones creadas.
Watzlawick en 1959, introdujo en el grupo de teóricos sistémicos la idea de una comprensión interaccional de las relaciones familiares y aportó otra perspectiva en los encuadres psicoterapéuticos que se habían ensayado hasta ese momento.
La Teoría de los Sistemas se fundamenta en 3 premisas básicas:
Los sistemas existen dentro de sistemas: cada sistema existe dentro de otro más grande.
Los sistemas son abiertos: esto es consecuencia de lo anterior. Cada sistema que se examine, excepto el menor o mayor, recibe y descarga algo en los otros sistemas, generalmente en los contiguos. Los sistemas abiertos se caracterizan por un proceso de cambio infinito con su entorno, los otros sistemas.
Las funciones de un sistema dependen de su estructura. Ej.: los tejidos musculares, se contraen porque están constituidos por una estructura celular que permite contracciones.
Cuando se intenta describir a la psicoterapia sistémica, bien puede ser caracterizada por su gran efectividad en la producción de cambios en tiempo breve.
Tal es así, que muchos de los textos que se han constituido en baluartes de la teoría y de la práctica, llevan la palabra cambio en sus portadas.
En relación a la psicoterapia sistémica, existen una serie de conceptualizaciones que han creado y recreado la estructura del modelo.
Muchas de ellas han colaborado en definirlo y muchas otras en desvirtuarlo.
Entre otras cosas, para entender las intervenciones o prescripciones paradojales, hace falta entender una parte de la indagación sistémica que se remite a los intentos de solución del problema, por tanto, indagar no la esfera de lo intrapsíquico sino el contexto y las interacciones.
Entender la aplicación de tareas de cualquier tipo, no consiste en reducirlas a consejos banales, tal cual podrían ser ofrecidos por un amigo o un familiar del paciente. Las tareas están dirigidas a obturar soluciones intentadas convencionales y en gran medida condenadas al fracaso, colocando en su lugar acciones verdaderamente correctoras .Para dar una opinión fundamentada acerca de este recurso, es necesario ingresar en el territorio de las interacciones y aceptar, convencerse, en fin, creer, que la pragmática de la comunicación humana es una de las claves del cambio.
La misma crítica descalificante recibe la connotación positiva, como simplemente una edulcoración en el vínculo terapéutico .Se desconoce así, la pura cepa de la redefinición que reformula la atribución de significados por sobre el síntoma, el problema o la situación, cambiando de categorización el contenido, lo que implica una profunda redefinición cognitiva. Aunque también, existen otras connotaciones más superficiales que ayudan a valorizar al paciente. Por ejemplo, cuando el terapeuta lo apoya en sus esfuerzos por asistir a la consulta y desear salir del problema en que se encuentra. En síntesis, lo que se intenta valorar son sus ganas de crecer y progresar en la vida. Sea cual fuere el nivel de la connotación, se constituye en una útil herramienta técnica que estimula el proceso terapéutico.
Otra de las críticas hacia el modelo, se centran en acusar la actitud del terapeuta sistémico de demasiado preguntón e intervencionista. Esta crítica se fundamenta en la comparación con los modelos clásicos que, en nombre de la neutralidad, participan lo menos posible, limitándose a escuchar y dejando el discurso del paciente a la libre asociación.
Sin ánimo de introducirnos en debates ultra filosóficos, el tiempo presente es una nimiedad, un rapto, en el sentido de que rápidamente se constituye en historia y, en su misma instancia, se aventura un proyecto. Es decir, el presente es un gerundio
en donde converge el pasado y el futuro. Razón por la que cuando un terapeuta interviene lo hace en el aquí y ahora, trabajando el allí y entonces y labrando objetivos por venir. Entonces, cómo es posible pensar un sujeto en tiempo presente, si somos sujetos a la historia (la nuestra, la compartida, la tácita, la oficial) y nuestras acciones poseen objetivos mediatos e inmediatos.
Pensar únicamente en un problema resulta dificultoso si se entiende que un problema involucra varias áreas de la vida de la persona y se introduce y crea una red de varios sistemas. Son numerosas las formas de focalizar, tanto trabajando en simultaneidad de problemas o colocando un orden jerárquico a sabiendas que resolviendo o puntualizando algunas de las áreas de la persona es factible que por efecto rebote se modifiquen otras, después de todo no funcionamos por compartimentos estancos. Esto quiere decir, que el modelo no solo se remite a trabajar de manera absoluta un problema, sino que son varios los temas que pueden desarrollarse en un espacio terapéutico.
El leit motiv de la focalización lleva a otro mito de la terapia sistémica enmarcada como una terapia breve. Cabe preguntarse, ¿qué se considera breve?: nuevamente la comparación. El contexto de nacimiento del modelo sistémico en psicoterapia, se encuentra bajo el patrimonio de los tratamientos que se prolongan en años, con una frecuencia de dos y tres o más sesiones por semana. Entonces, un modelo que focalice y que rápidamente ayude a resolver el conflicto de la persona, nada más apropiado que considerarlo breve. O sea, el modelo sistémico será irremediablemente mas reducido en número de sesiones y en la frecuencia de las mismas que la terapias tradicionales.
No es cierto que los terapeutas sistémicos no trabajen por años con los pacientes. A veces, entre el trabajo con subsistemas, sesiones individuales y resolución de diferentes niveles de problemas, la terapia puede prolongarse por años pero con una frecuencia de sesiones muy diferente a las terapias tradicionales.
También, lejos de generalizar y ante la imposibilidad de particularizar, deberá tenerse en cuenta numerosos factores en pos de la longitud de los trabajos terapéuticos. Un factor primordial tendrá que ver con el contexto.
Parte de este pragmatismo radica en actuar de manera inmediata, recortar el problema y trabajar con los miembros involucrados, además de no solo quedarse varado en intervenciones que se reducen a la sesión propiamente dicha sino en prescribir acciones que se desarrollarán fuera del espacio de la sesión.
Resulta imposible aplicar un modelo terapéutico de manera ortodoxa. La transpolación de un modelo a otro ámbito diferente al de su origen, deberá tomar en cuenta las reglas de juego de ese contexto nuevo, de lo contrario e indefectiblemente, terminará en fracaso.
Puntos centrales de la epistemología sistémica:
1-Cibernética
2-Teoría de la comunicación humana
3-Teoría General de los sistemas
4-Constructivismo
Siguiendo un orden histórico, en la segunda guerra mundial, aparece Norbert Wiener, quien fue el primero en pensar en la cibernética, en la teoría de la comunicación, en la teoría del control, en la analogía entre seres humanos y las máquinas. El no se imaginaba, en ese momento, que iba a empezar a revolucionar el mundo de la comunicación con estas ideas elaboradas en términos de procesos de comunicación e información en circuitos cerrados.
Hay una metáfora que refleja muy bien a la cibernética, que es: “en la segunda guerra mundial, los cañones estaban diseñados para blancos fijos, pero debido a que un avión era un blanco móvil, esos cañones tuvieron que ser rediseñados. Por lo que, primero recogían información de donde estaba el blanco y como el blanco se movía, tenían que corregir la información, alimentarse con esa información y corregir la desviación”.
La corrección de la información, es el mecanismo de la retroalimentación, o sea, de la corrección sobre la marcha, a partir de la recolección de información, la metáfora que tomamos prestada de la cibernética, es básicamente la retroalimentación, entendiéndola como la reacción a la nueva información. En el diálogo, nosotros reaccionamos a partir de los mensajes que recibimos, entonces a partir de esto se trabaja con el concepto del estudio del circuito que se genera en este intercambio.
Del ejemplo que dimos, donde las correcciones son permanentes, surgió la idea de que el circuito cerrado es un sistema que tiene un esquema de circularidad. El paradigma anterior al sistémico además de ser objetivista era lineal-causal. Ahora imaginemos una metáfora que funciona de otra manera, por ejemplo, dos personas que se corren la una a la otra en una puerta giratoria, llega un momento en que si yo les pregunto quien corre a quien, no saben. El esquema de la comunicación es igual, por eso Bateson decía que lo único precedente es la comunicación, siendo esto una paradoja, debido a que lo que esta planteando es que no hay precedente, porque con el primer axioma de la comunicación humana “es imposible no comunicar, porque es imposible no actuar”, es evidente que el que calla está enviando un mensaje, aunque yo diga: "yo callo porque el habla", o "el habla porque yo callo", son lecturas lineales de un circuito absolutamente circular.
El tema de la circularidad empieza a impregnar en el pensamiento sistémico, un sistema es un conjunto de elementos en permanente interacción, ya tomamos la palabra interacción, que significa acciones recíprocas y circulares. No nos interesa aquí como comienza, la causa, sino entender el fenómeno interactivo que se está dando con interacciones permanentes.
La teoría general de los sistemas de L. Von Bertalanffy, surge en una época donde el estudio clásico era el anatomista, el estudio de la unidad y la idea de esta nueva visión es tomar el conjunto, planteando que el todo es mucho más que la suma de las partes. Ninguna cualidad de los miembros nos va a explicar ese resultado, esto hace que las cosas se empiecen a estudiar en una dinámica permanente de elementos articulados.
Se decía que si era ciencia podía predecir el resultado. La apuración de este pensamiento hace introducir una nueva variable en el pensamiento científico: el azar, tal como sucede en economía, en meteorología, variables que ocurren y no se pueden controlar, no se puede predecir, hasta las ciencias exactas comienzan a considerar estos fenómenos.
En este momento sucede algo histórico, Bertalanffy, Von Foerster, Erickson, Bateson, Margaret Mead, se encuentran en las conferencias Macy, en EE.UU y comienzan a dialogar entre ellos, por lo cual esta información comienza a ser compartida, otra vez se vence el aislamiento y tienen una actitud curiosa con respecto a lo que el otro trae.
Uno de los grandes sintetizadores fue G. Bateson (Inglés), era una persona interesada en conocer de una manera distinta, uno de sus primeros viajes fue a las Islas Bali, donde se interesó por los rituales, los códigos de comunicación, y quiso entender el por qué y el para qué hacen lo que hacen estas tribus llamadas primitivas. Lo que observa es que las madres crían a sus hijos de forma muy particular, les van dando respuestas equívocas en cuanto a las reacciones emotivas, el chico busca algo y la madre se retira, lo deja descolocado, va generando una persona que va a tener poca conexión emotiva, lo cual, para esa población, en ese contexto, no le genera grandes problemas.
Después, en Palo Alto, cuando observa en cámaras gesell a las familias con miembros psicóticos, empieza a conectarlas con lo estudiado en las Islas Bali. . Empieza a ver interdependencia entre los distintos organismos que viven en un medio, comienza a pensar una mente relacionada con otras mentes y en el marco de un contexto.
El contexto que está permanentemente presente en la etimología y en la práctica sistémica, o sea, el marco que le da significado a las conductas verbales y no verbales, como ejemplo: esta conversación acá tiene un sentido, porque estamos en un aula, en un bar sería otra cosa con razón, porque estaría fuera de contexto, porque lo que le da sentido a esta charla es el contexto. Una de las cosas que caracterizan a la terapia sistémica, sería que nosotros tenemos que conocer mucho de los efectos del contexto, porque queremos generar contextos de cambios, de aprendizaje.
Bateson sigue investigando y comienza a ver que estas tribus hacían rituales con otras tribus donde hacían simulacros de combate, a raíz de ellos evitaban iniciar una guerra, y quedaba a salvo el honor y la dignidad. Empieza a entender fenómenos como la asimetría y la complementariedad, se interesa casi exclusivamente en la comunicación, ya sea entre animales o entre hombres, comienza este proceso que lo va a caracterizar toda la segunda parte de su vida y que lo va a hacer recalar en Palo Alto.
En la complementariedad los que interactúan están en una posición asimétrica, hay uno que calla cuando otro habla, uno grita cada vez más y el otro calla cada vez más, eso sería una escalada complementaria. Uno se pone mas activo y el otro mas pasivo, entonces podría desembocar en una guerra, una pelea, o hacer el amor. Como por ejemplo: yo me armo porque el otro se arma, yo ejecuto una acción preventiva para evitar que pase determinada cosa .No está juzgando lo que pasa, sino que está describiendo la interacción, los conceptos sistémicos hablan de una manera de interactuar que puede o no ser funcional, de acuerdo a lo que esté sucediendo, de acuerdo al contexto, a las necesidades, por ejemplo: “un hijo necesita tener una relación complementaria con su padre, lo que no quita que el padre pueda tirarse al piso y jugar con el chico, va a haber momentos de simetría, esta complementariedad y simetría se va a ir modificando con el tiempo”.
La simetría son aquellos interlocutores que están en el mismo nivel, o sea pares, pareja, amigos, lo que no quiere decir, que no tengan momentos de complementariedad, uno asume una posición mas activa sobre algo Lo que viene de los paradigmas anteriores es que la realidad era objetiva, la realidad es aquello que el observador veía allá afuera. El constructivismo con antecedentes en el arte, en el año 1920 en Rusia, con antecedentes en la Gestalt Theory, con todos sus trabajos de la percepción, figura-fondo, van generando este fuerte movimiento constructivista que básicamente hace una definición radical: "Todo lo que describe el observador es una creación del mismo", lo descripto por el observador describe al que hace la descripción, esto queda sellado en un libro que se llama "La realidad inventada", de Watzlawick, la realidad creada por la mirada del observador. Acá cae otro gran paradigma: "siempre se podía observar objetivamente", en este nuevo paradigma siempre participa la subjetividad del observador.
Cualquier conexión con la realidad es una interacción: "yo ví esto", es una interacción, un estímulo lumínico, el cerebro se transforma para poder ver lo que yo veo, por eso hay animales que ven otros colores que nosotros no vemos, por eso un esquimal puede ver 20 matices de blanco, porque tiene una mirada distinta. Esto sin hablar de las diferencias culturales, por ejemplo los testigos que vieron algo, si le agregamos el estado emocional y la memoria, que es en lo que mas confiamos, tendríamos el siguiente ejemplo ante un hecho recordado, uno le dice al otro: "no ves, no te acordas nada, no fue así, yo te voy a contar como fue", y el otro juraría lo contrario. La realidad es que ninguno está mintiendo, cada uno va a estar diciendo lo que cree que ve, ahora es una charla trivial, pero si es una charla donde se juegan determinadas cosas sobre la verdad de algo, no es visto como una confusión, está visto como lo que es, en ese caso uno es mentiroso o no tiene buena memoria.
Entonces el constructivismo va a ser muy importante, Watzlawick va a hablar de realidades de primer orden y se va a referir a ellas como que no hay tales, no hay realidades de primer orden, lo que hay son conveniencias, convenimos en llamar a esto pizarrón, el mapa no es el territorio, esto es importante para el diagnóstico, para la lectura sobre las personas, familiares o fenómenos, esto es una convención, si alguien dice que el pizarrón es un elefante, vamos a decir que distorsiona, porque tenemos una convención. Si alguien choca con un auto, se dice esto fue un choque, si alguien lo niega, otra vez hay distorsión, todo eso que vimos sería lo mas cercano a lo que antes llamábamos realidad de primer orden. Las de segundo orden es el reino de la subjetividad, de la interacción humana mas frecuente, los dos en el mismo choque, uno dice: "que mala suerte, siempre me pasa lo mismo", y el otro dice: "gracias a Dios nos salvamos!". Se les atribuyó dos significados.
Todo el tiempo, en el trabajo, hablando, damos por supuesto muchas cosas, y esto desemboca en malos entendidos absolutos, como por ejemplo: si alguien me dice que está triste, yo digo: "ahh, ya entendí", y la realidad es que no entendí nada, porque ¿qué quiere decir estar triste?, puede haber 50 casos, como alumnos estén acá, ¿cómo estás triste vos?, ¿cómo se manifiesta? lloras, no lloras, van a aparecer diferentes tristezas. El malentendido es porque avanzamos sobre esta zona de ceguera. El punto que me permite preguntar es: "se que no sé", entonces pregunto, que querés decir vos cuando decís tal cosa, dame un ejemplo, luego empiezo a entender, a veces no hay tiempo y por eso nos manejamos con ciertas convenciones y damos por supuesto otras cosas.
Hay algo en común en la comunicación: yo pienso que vos pensás, yo siento lo que vos sentís, por eso en el interrogatorio circular preguntamos: ¿qué pensás vos que piensa el de vos?, ella va a estar hablando de ella en su interacción con él.
La primer etapa de la cibernética se podría llamar la etapa de los circuitos cerrados, de la retroalimentación negativa, la etapa de la homeostasis, cambio uno. Para explicar la retroalimentación negativa y la homeostasis tomamos la metáfora del termostato, todo el tiempo cambia para tener el frío igual. Mi organismo hace cambios para que mi temperatura siga constante, o sea hay una serie de acciones de mucha intensidad para mantener las cosas iguales, esto se ve en la política, hay un cambio que no genera cambio, que es conservador, controla el equilibrio, se maneja con retroalimentación negativa, cambio uno. Es el cambio para no cambiar, una persona, una familia, un grupo, hace muchas cosas para no cambiar.
Lenguaje analógico y digital
La distinción entre el lenguaje analógico y digital, nos muestra que no solamente es la diferencia entre los verbal y lo gestual, sino que los aspectos verbales ofrecen una coreografía que baila entre analogías, metáforas y literalizaciones. El uso de la técnica de hablar el lenguaje del paciente, permite introducir metáforas que circulen por el canal que más utilice el consultante (si es verbal, auditivo, táctil, etc.).
Entonces, el lenguaje en la psicoterapia encuentra varios canales o vías de envío de información: una dinámica verbal y el manejo del cuerpo en movimiento en el espacio de la psicoterapia. En esta dirección, un giro en la evolución del modelo sistémico ha sido la introducción y revaloración de las emociones en el trabajo terapéutico.
Virginia Satir siendo una de las pioneras del modelo sistémico en las ciencias humanas y cofundadora de la meca de la comunicación humana como lo fue el MRI (Mental Research Institute), se caracterizó por utilizar el psicodrama en las sesiones familiares, además de crear un modelo individual, familiar y grupal que centraba sus objetivos en el crecimiento de la autoestima y la valoración personal. Mientras que el resto de los terapeutas sistémicos -principalmente de Palo Alto- renegaban del uso del cuerpo, ella daba preeminencia a la lectura de posturas corporales, tocaba a los pacientes, los movía de su lugar, los hacía dramatizar, jugar, cambiar de posición, etc.
Pero Satir no fue la única. Carl Whitaker, entre otros, llevó adelante un estilo personal en donde utilizaba estratégicamente sus resonancias personales y las traducía en intervenciones. Años después, Mony Elkaim acuñó el concepto de la resonancia, versión adaptada al modelo sistémico de la contratransferencia o, más claramente, como señalaba el maestro Pichon Riviere (1995): transferencia recíproca -en el intento de erradicar la distinción entre transferencia y la contratransferencia.
Estos conceptos demarcan la evolución del modelo y su difusión e incorporación a contextos nuevos que lo obligan a mutar.
Síntoma
En dirección a la evolución del modelo, resulta hasta un reduccionismo adherirse de manera ortodoxa y considerar al síntoma, por ejemplo, solamente como una denuncia de las anomalías del sistema familiar. De acuerdo a las concepciones iniciales, el síntoma fue entendido desde su objetivo -el para qué-, contrariamente a la teoría psicoanalítica que intentaba resolverlo analizándolo desde la búsqueda de sus orígenes. Es así que, desde la investigación emblemática de la Terapia familiar donde se desarrolló la teoría del doble vínculo, la mayoría de las lecturas sistémicas explicaron al síntoma como la expresión y resultado de las disfuncionalidades del sistema familiar, destino unidireccional donde iban a parar todas las hipótesis. Síntoma no es analizado en dirección a la búsqueda de los orígenes, sino, muy por el contrario, el síntoma posee un objetivo dentro de los diferentes sistemas en donde opera. Una finalidad en relación a las interacciones, jugando papeles decisivos en las diversas dinámicas relacionales. El síntoma o la conducta disfuncional, resulta funcional en tanto está al servicio de mantener cierta unión y cohesión del sistema. Si se trabaja con la persona sintomatizada, es necesario trabajar con el resto de miembros implicados que ejercen funciones complementarias a los comportamientos sintomáticos desarrollados.
Entonces, los efectos de las intervenciones y prescripciones generan una serie de cambios no solo en el protagonista, sino en las funciones que ejerce cada integrante del sistema.
El Diagnóstico
El diagnóstico, epistemológicamente, consiste en tipificar lógicamente una serie de signos y síntomas. Esta agrupación permite delimitar un perfil y describir fenoménicamente la patología, en el DSM IV.
Pero esta clasificación de trastornos mentales, observa a las personas de manera individual, sin tomar en cuenta contextos e interlocutores. Es decir, el diagnóstico está fundamentado en el ser individual.
Uno de los elementos con que se acusa, acerca del uso del diagnóstico, es la limitación y estrechez de mirada que se produce al etiquetar al paciente. La finalidad del diagnóstico no debe quedar en la acción de diagnosticar en sí misma, desde este aspecto es limitante y coartador del trazado de distinciones alternativas, convocando a entrampar al profesional y al paciente en un círculo cerrado, del cual resulta difícil escapar. El diagnóstico como apertura, es la vía de entrada para la planificación de un tratamiento terapéutico eficaz, que lleve a destruir el estigma y no a construir una realidad que lo confirme. (Ceberio y Watzlawick.1998).
El modelo sistémico concibe a la relación terapeuta-paciente como un diálogo, en el intento de suprimir el juego de poderes que hace del profesional una posición por arriba frente a una posición por debajo del paciente. Este interjuego, que raya con una concepción no solamente teórica sino ideológica, permite establecer un compromiso más sólido por ambas partes y un diálogo más distendido y afectivo.
Función pedagógica
Un punto clave en la relación terapéutica sistémica, refiere a la función pedagógica. Pero no la pedagogía pertinente a la explicitación de un consejo, una guía, una orientación (elementos y actitudes que estarían contravenidos en otros modelos), sino aquella que implica a una forma de conocer.
La preeminencia y convencionalidad de la epistemología social, radica en la linealidad. Todos los juicios lógicos, las explicaciones causalistas, la tendencia a refugiarse en el porqué, tienen su basamento en la linealidad. Cuando el terapeuta sistémico interviene, paralelamente esta enseñando a pensar y a construir la vida de una manera circular. Hasta ahora es la linealidad la que ejerce preeminencia a la hora de desarrollar construcciones de realidades, hipótesis y hasta simples razonamientos.
Si socioculturalmente continúa teniendo vigencia una epistemología causalista lineal y objetiva, no son menos los profesionales que sostienen esta posición a favor de la objetividad. Están convencidos, entre otras cosas, que en la relación terapéutica es posible que el profesional tome distancia -se disocie, como se dice específicamente- e intervenga sin poner en juego sus creencias, valores, historia, en síntesis, su estructura conceptual, de la cual, el modelo terapéutico es solamente una parte. Es decir, un observador no involucrado en el campo de lo observado.
Tipos de Familia
Si las situaciones de cambio no son aceptadas con facilidad por las familias pueden aparecer síntomas en alguno de sus miembros, como el ataque de pánico, producido por el estrés que pueden generar estos cambios.
Se debe tomar en cuenta que hoy en día con el advenimiento de familias ensambladas, uniparentales, convivencia con personas con las que no se posee lazos sanguíneos, padres abandónicos, madres sobreprotectoras pueden ser disparadoras de todo tipo de síntomas y dificultades que se pueden relacionar con la falta de un apego seguro.
Se consideran dos tipos de familias, la familia funcional y la disfuncional (problemática, patológica).
Por su estructura la familia puede clasificarse en:
Nuclear: formada por padre, madre, hijos
Extensa: formada por padre madre hijos y otros miembros que comparten lazos de consanguinidad, de adopción o afinidad
Extensa compuesta: además de los miembros de la familia extensa, otros miembros sin ningún nexo legal como amigos.
Integrada: en la cual marido y mujer viven juntos y cumplen sus funciones.
Semi integrada: los conyugues conviven pero no cumplen satisfactoriamente sus funciones.
Desintegrada: uno de los padres no convive por causas como fallecimiento, divorcio o abandono.
Tomando el concepto de Bateson de “déuteroaprendizaje”, es decir el aprender a aprender, se puede tomar en cuenta a la familia como transmisora de un modo de relación con el mundo que se da por aprendizaje por experiencia, siendo fundamentales para el desarrollo.
Si estos vínculos y aprendizajes se basan en la desconfianza aparece una relación como la llamada por Bateson de “Doble vínculo” generando una interacción displacentera en la que predominan el miedo y la inseguridad. Cuando surgen situaciones adversas que influyen en la familia o en alguno de sus miembros se debe tomar en cuenta el concepto de “resiliencia familiar”. Siendo la Resiliencia, la habilidad para resistir y hallar nuevas respuestas a los desafíos, involucra procesos dinámicos en el transcurso del tiempo que fomentan la habilidad para encontrar soluciones, superar obstáculos y entregarse de lleno a la vida.
BIBLIOGRAFÍA
La familia a pesar de todo. Eva Giberti, Noveduc 2005
La realidad inventada. P. Watzlawick
Curso de formación para terapeutas de grupo.
Lic Claudio Des Champs. Escuela sistémica argentina. 2005
Familias y terapia familiar. Salvador Minuchin. Ed. Gedisa. México
EPISTEMOLOGIA SISTEMICA
La palabra epistemología, cuya raíz latina significa "episteme": conocimiento y "logía": ciencia, es la ciencia que se ocupa de estudiar el proceso del "conocer": el cómo conocemos lo que conocemos. En su otra raíz griega "epistemein" significa "estar parado encima": siempre nos ubicamos o posicionamos desde un lugar para conocer y esto ha ido cambiando de acuerdo al paradigma imperante en cada época.La manera de pensar el universo o la cosmovisión de la ciencia clásica era de naturaleza atomista: toda entidad no era más que un agregado de partes elementales. Por el método analítico se la descomponía en tantos elementos simples como fuera posible, para luego estudiar por separado cada uno de ellos con sus propiedades y reconstruir dicha entidad. Siguiendo las leyes de la mecánica, se describía a los fenómenos en términos de causalidad lineal y unidireccional. Una entidad se explicaba con referencia a sus condiciones iniciales. El avance científico y tecnológico requería del estudio de mayor cantidad de variables, de mayor complejidad. La epistemología sistémica surge como resultado de un quiebre paradigmático que ocurre en la década de 1950, después de la segunda guerra mundial. El nuevo paradigma afecta a las distintas disciplinas de la época, entre ellas a la psicología, dando una perspectiva distinta de cómo comprender el comportamiento y la interacción humanas, dentro de un contexto. El surgimiento del movimiento familiar en psicología, representa un enfoque distinto de la terapia. Los psicoterapeutas comenzaron a observar a los pacientes identificados como sintomáticos en el marco de la familia y comenzaron a preguntarse si podía decirse que una familia se comportaba como un "sistema", una totalidad que era más que la suma de sus miembros y que funcionaba según reglas particulares de comunicación, manteniendo un equilibrio dinámico.Observaron que los comportamientos sintomáticos cumplían la función de equilibrar o desequilibrar al sistema. Así investigaron las comunicaciones, que enfocan las relaciones de la gente cara a cara en grupos vivos, observándolos a través de la Cámara Gesell o de video grabaciones. Esta nueva cosmovisión en el campo de las ciencias se fundamenta en los siguientes postulados o premisas básicas:
La Teoría General de los Sistemas, (1936) desarrollada por el biólogo austriaco Ludwig von Bertalanffy. Su teoría general buscó "principios y leyes aplicables a sistemas generalizados", sin importar su particular género o la naturaleza de sus elementos. Definió a los sistemas como "complejos de elementos en interacción" y formuló leyes generales aplicables a cualquier "organismo" o "sistema", con independencia de la naturaleza de sus componentes. La T.G.S intenta encontrar las correspondencias entre sistemas de todo tipo. Propone un modelo de "sistema general" que puede utilizarse y ser compatible para distintas disciplinas.
La Cibernética, acuñada por el matemático Norbert Wiener, en 1948. Es un término que viene del griego kybernetiké y significa "el arte de gobernar"; estudia los sistemas de control y está interesado en los mecanismos de autorregulación y los conceptos de "retroalimentación o feedback" y de "circularidad". La noción de homeostasis como proceso autocorrectivo implica que la información sobre los efectos retroactúa sobre las causas convirtiendo un proceso lineal en circular.En la primera etapa se estudia la cibernética de primer orden o cibernética de los sistemas observados (que a su vez se divide en primera y segunda cibernética) y que considera una realidad que existe independientemente de quien la observa. Más adelante, en 1972 se diferencia una cibernética de segundo orden o cibernética de los sistemas observantes, que incluye en la descripción de las observaciones al observador. El acto de observar influye a la vez sobre el objeto observado, al punto de anular toda expectativa de predicción de parte del observador.
Los trabajos del antropólogo Gregory Bateson, que tras haber estudiado a la tribu iatmul en Nueva Guinea por diez años, desde 1927, aporta el término cismogénesis, describiendo el tipo de relaciones simétricas y complementarias que se dan en los grupos sociales. Forma parte del grupo de Palo Alto, estudiando los procesos de comunicación en familias con un miembro diagnosticado como "esquizofrénico"
La Teoría de la Comunicación Humana, (1952) surge como resultado de investigaciones hechas por el grupo de Palo Alto, California, acerca de la pragmática de la comunicación. Sus autores son Paul Watzlawick, Janet Beavin, Don Jackson.
Los nuevos desarrollos de la física cuántica con aportes del físico, cibernetista, biomatemático y filósofo Heinz von Foerster y los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela
Aportes del Constructivismo y Construccionismo Social, entre cuyos autores se encuentran Jean Piaget (1937), Ernst von Glasersfeld y Kenneth Gergen (1980) respectivamente
Aportes de la Hermenéutica, la Narrativa, el Deconstruccionismo de Jaques Derrida y la filosofía de Wittgenstein, Vigotsky, Bakhtin y Foucault.
Son varias las escuelas que se desarrollaron aplicando, en sus teorías y prácticas, los conceptos epistemológicos sistémicos.Antes aún de los aportes teóricos hubo pioneros en el movimiento familiar que comenzaron a trabajar e investigar con familias y con grupos, durante el decenio de 1950 en Estados Unidos. Todos ellos tuvieron una influencia notable en los terapeutas de la siguiente generación, que sistematizaron sus ideas y fundaron diferentes escuelas.Entre los más conocidos pioneros e investigadores del movimiento, se destacan: el médico hipnoterapeuta Milton Erickson, Nathan Ackerman en Nueva York, Carl Whitaker en Atlanta, Don Jackson y Virginia Satir en Palo Alto.
Las primeras escuelas entonces, que sistematizaron el creciente movimiento de prácticas e ideas en conceptos teóricos, metodologías y técnicas, fueron:
1- El grupo del MRI (Mental Research Institute), funda "la escuela de Palo Alto". Este grupo de investigación, que funcionó en una Unidad Psiquiátrica en California, estaba conformado por profesionales de diferentes áreas. entre ellos: el antropólogo Gregory Bateson, el filólogo Paul Watzlawick, el psiquiatra Don Jackson, Jay Haley, John Weakland, John Bell y la psicóloga Virginia Satir. Trabajan desde el año 1952 y en 1966 publican, como resultado de sus investigaciones, el libro "Teoría de la Comunicación Humana". Esta escuela llamada también "escuela interaccional" define al sistema según las secuencias de comportamiento recurrentes en el tiempo, que mantienen "el problema". Con los años, sus integrantes van cambiando, ingresan nuevos profesionales y algunos arman proyectos propios. Se destacan entre ellos, los trabajos de Jay Haley con Cloé Madanes, y su "terapia estratégica" basada en las relaciones jerárquicas y de poder que ocurren en cualquier relación o sistema.En la actualidad el grupo de Palo Alto continúa produciendo y formando terapeutas.
2- "La escuela de Milán" conformada por un grupo de terapeutas italianos: Mara Selvini Palazzoli, Giuliana Pratta, Gianfranco Cecchin y Luigi Boscolo.Este grupo comienza haciendo investigación en familias con un miembro gravemente perturbado, con síntomas de anorexia nerviosa o diagnóstico de esquizofrenia.Se destacan sus intervenciones paradojales y la técnica del cuestionamiento circular.
3- "La escuela estructural" de Salvador Minuchin, médico rosarino. Argentino, que teoriza su trabajo a partir de las experiencias con familias "pobres" del Bronx, Nueva York y del encuentro con Nathan Ackerman, quien venía incorporando en su trabajo a las familias.Observa la estructura de la familia de acuerdo a la descripción de sus jerarquías, fronteras y límites e interviene provocando cambios en la sesión.
Estas tres escuelas nacieron, intercambiaron y desarrollaron sus prácticas fundamentalmente en los años 60 y 70 y dejaron su huella en todos los terapeutas que decidieron formarse en la línea sistémica.
Sin embargo surgen dos movimientos importantes: "el Constructivismo", que tiene sus raíces en la biología, la etología y la cibernética; y más adelante lo que se ha denominado "Construccionismo Social", a partir de los aportes de las críticas literaria, retórica e ideológica. Estas ideas repercutieron nuevamente en las prácticas terapéuticas. Podemos incluir dentro de las llamadas "terapias posmodernas":
Las nuevas ideas permitieron ampliar el lente de observación y se comenzó a trabajar sobre temas específicos, como la mirada de género, la pobreza, las relaciones de poder y el abuso, la cultura y la exclusión social, entre otros.Comenzando el siglo 21 y con casi cuarenta años de historia, esta línea sigue explorando, transformando y proponiendo ideas que repercuten en la práctica clínica; cuestionando, enriqueciendo y ampliando la cultura de una única mirada o modo de ver y hacer psicología.
Definición
La teoría sistémica incluye conceptos de la Teoría de la Comunicación y de la cibernética desarrollada por Norbert Wiener. Según J. de Rosnay, un sistema es un conjunto de elementos en interacción dinámica, organizado en función de una finalidad. Según Gianfranco Minati, un sistema es diferente de un conjunto, puesto que un conjunto sólo es una colección de elementos con características propias, mientras que las propiedades de un sistema no se reducen a las propiedades de sus componentes. Un hombre y una mujer pueden formar un conjunto, pero una pareja forma un sistema: las propiedades emergen de las interrelaciones creadas.
Watzlawick en 1959, introdujo en el grupo de teóricos sistémicos la idea de una comprensión interaccional de las relaciones familiares y aportó otra perspectiva en los encuadres psicoterapéuticos que se habían ensayado hasta ese momento.
La Teoría de los Sistemas se fundamenta en 3 premisas básicas:
Los sistemas existen dentro de sistemas: cada sistema existe dentro de otro más grande.
Los sistemas son abiertos: esto es consecuencia de lo anterior. Cada sistema que se examine, excepto el menor o mayor, recibe y descarga algo en los otros sistemas, generalmente en los contiguos. Los sistemas abiertos se caracterizan por un proceso de cambio infinito con su entorno, los otros sistemas.
Las funciones de un sistema dependen de su estructura. Ej.: los tejidos musculares, se contraen porque están constituidos por una estructura celular que permite contracciones.
Cuando se intenta describir a la psicoterapia sistémica, bien puede ser caracterizada por su gran efectividad en la producción de cambios en tiempo breve.
Tal es así, que muchos de los textos que se han constituido en baluartes de la teoría y de la práctica, llevan la palabra cambio en sus portadas.
En relación a la psicoterapia sistémica, existen una serie de conceptualizaciones que han creado y recreado la estructura del modelo.
Muchas de ellas han colaborado en definirlo y muchas otras en desvirtuarlo.
Entre otras cosas, para entender las intervenciones o prescripciones paradojales, hace falta entender una parte de la indagación sistémica que se remite a los intentos de solución del problema, por tanto, indagar no la esfera de lo intrapsíquico sino el contexto y las interacciones.
Entender la aplicación de tareas de cualquier tipo, no consiste en reducirlas a consejos banales, tal cual podrían ser ofrecidos por un amigo o un familiar del paciente. Las tareas están dirigidas a obturar soluciones intentadas convencionales y en gran medida condenadas al fracaso, colocando en su lugar acciones verdaderamente correctoras .Para dar una opinión fundamentada acerca de este recurso, es necesario ingresar en el territorio de las interacciones y aceptar, convencerse, en fin, creer, que la pragmática de la comunicación humana es una de las claves del cambio.
La misma crítica descalificante recibe la connotación positiva, como simplemente una edulcoración en el vínculo terapéutico .Se desconoce así, la pura cepa de la redefinición que reformula la atribución de significados por sobre el síntoma, el problema o la situación, cambiando de categorización el contenido, lo que implica una profunda redefinición cognitiva. Aunque también, existen otras connotaciones más superficiales que ayudan a valorizar al paciente. Por ejemplo, cuando el terapeuta lo apoya en sus esfuerzos por asistir a la consulta y desear salir del problema en que se encuentra. En síntesis, lo que se intenta valorar son sus ganas de crecer y progresar en la vida. Sea cual fuere el nivel de la connotación, se constituye en una útil herramienta técnica que estimula el proceso terapéutico.
Otra de las críticas hacia el modelo, se centran en acusar la actitud del terapeuta sistémico de demasiado preguntón e intervencionista. Esta crítica se fundamenta en la comparación con los modelos clásicos que, en nombre de la neutralidad, participan lo menos posible, limitándose a escuchar y dejando el discurso del paciente a la libre asociación.
Sin ánimo de introducirnos en debates ultra filosóficos, el tiempo presente es una nimiedad, un rapto, en el sentido de que rápidamente se constituye en historia y, en su misma instancia, se aventura un proyecto. Es decir, el presente es un gerundio
en donde converge el pasado y el futuro. Razón por la que cuando un terapeuta interviene lo hace en el aquí y ahora, trabajando el allí y entonces y labrando objetivos por venir. Entonces, cómo es posible pensar un sujeto en tiempo presente, si somos sujetos a la historia (la nuestra, la compartida, la tácita, la oficial) y nuestras acciones poseen objetivos mediatos e inmediatos.
Pensar únicamente en un problema resulta dificultoso si se entiende que un problema involucra varias áreas de la vida de la persona y se introduce y crea una red de varios sistemas. Son numerosas las formas de focalizar, tanto trabajando en simultaneidad de problemas o colocando un orden jerárquico a sabiendas que resolviendo o puntualizando algunas de las áreas de la persona es factible que por efecto rebote se modifiquen otras, después de todo no funcionamos por compartimentos estancos. Esto quiere decir, que el modelo no solo se remite a trabajar de manera absoluta un problema, sino que son varios los temas que pueden desarrollarse en un espacio terapéutico.
El leit motiv de la focalización lleva a otro mito de la terapia sistémica enmarcada como una terapia breve. Cabe preguntarse, ¿qué se considera breve?: nuevamente la comparación. El contexto de nacimiento del modelo sistémico en psicoterapia, se encuentra bajo el patrimonio de los tratamientos que se prolongan en años, con una frecuencia de dos y tres o más sesiones por semana. Entonces, un modelo que focalice y que rápidamente ayude a resolver el conflicto de la persona, nada más apropiado que considerarlo breve. O sea, el modelo sistémico será irremediablemente mas reducido en número de sesiones y en la frecuencia de las mismas que la terapias tradicionales.
No es cierto que los terapeutas sistémicos no trabajen por años con los pacientes. A veces, entre el trabajo con subsistemas, sesiones individuales y resolución de diferentes niveles de problemas, la terapia puede prolongarse por años pero con una frecuencia de sesiones muy diferente a las terapias tradicionales.
También, lejos de generalizar y ante la imposibilidad de particularizar, deberá tenerse en cuenta numerosos factores en pos de la longitud de los trabajos terapéuticos. Un factor primordial tendrá que ver con el contexto.
Parte de este pragmatismo radica en actuar de manera inmediata, recortar el problema y trabajar con los miembros involucrados, además de no solo quedarse varado en intervenciones que se reducen a la sesión propiamente dicha sino en prescribir acciones que se desarrollarán fuera del espacio de la sesión.
Resulta imposible aplicar un modelo terapéutico de manera ortodoxa. La transpolación de un modelo a otro ámbito diferente al de su origen, deberá tomar en cuenta las reglas de juego de ese contexto nuevo, de lo contrario e indefectiblemente, terminará en fracaso.
Puntos centrales de la epistemología sistémica:
1-Cibernética
2-Teoría de la comunicación humana
3-Teoría General de los sistemas
4-Constructivismo
Siguiendo un orden histórico, en la segunda guerra mundial, aparece Norbert Wiener, quien fue el primero en pensar en la cibernética, en la teoría de la comunicación, en la teoría del control, en la analogía entre seres humanos y las máquinas. El no se imaginaba, en ese momento, que iba a empezar a revolucionar el mundo de la comunicación con estas ideas elaboradas en términos de procesos de comunicación e información en circuitos cerrados.
Hay una metáfora que refleja muy bien a la cibernética, que es: “en la segunda guerra mundial, los cañones estaban diseñados para blancos fijos, pero debido a que un avión era un blanco móvil, esos cañones tuvieron que ser rediseñados. Por lo que, primero recogían información de donde estaba el blanco y como el blanco se movía, tenían que corregir la información, alimentarse con esa información y corregir la desviación”.
La corrección de la información, es el mecanismo de la retroalimentación, o sea, de la corrección sobre la marcha, a partir de la recolección de información, la metáfora que tomamos prestada de la cibernética, es básicamente la retroalimentación, entendiéndola como la reacción a la nueva información. En el diálogo, nosotros reaccionamos a partir de los mensajes que recibimos, entonces a partir de esto se trabaja con el concepto del estudio del circuito que se genera en este intercambio.
Del ejemplo que dimos, donde las correcciones son permanentes, surgió la idea de que el circuito cerrado es un sistema que tiene un esquema de circularidad. El paradigma anterior al sistémico además de ser objetivista era lineal-causal. Ahora imaginemos una metáfora que funciona de otra manera, por ejemplo, dos personas que se corren la una a la otra en una puerta giratoria, llega un momento en que si yo les pregunto quien corre a quien, no saben. El esquema de la comunicación es igual, por eso Bateson decía que lo único precedente es la comunicación, siendo esto una paradoja, debido a que lo que esta planteando es que no hay precedente, porque con el primer axioma de la comunicación humana “es imposible no comunicar, porque es imposible no actuar”, es evidente que el que calla está enviando un mensaje, aunque yo diga: "yo callo porque el habla", o "el habla porque yo callo", son lecturas lineales de un circuito absolutamente circular.
El tema de la circularidad empieza a impregnar en el pensamiento sistémico, un sistema es un conjunto de elementos en permanente interacción, ya tomamos la palabra interacción, que significa acciones recíprocas y circulares. No nos interesa aquí como comienza, la causa, sino entender el fenómeno interactivo que se está dando con interacciones permanentes.
La teoría general de los sistemas de L. Von Bertalanffy, surge en una época donde el estudio clásico era el anatomista, el estudio de la unidad y la idea de esta nueva visión es tomar el conjunto, planteando que el todo es mucho más que la suma de las partes. Ninguna cualidad de los miembros nos va a explicar ese resultado, esto hace que las cosas se empiecen a estudiar en una dinámica permanente de elementos articulados.
Se decía que si era ciencia podía predecir el resultado. La apuración de este pensamiento hace introducir una nueva variable en el pensamiento científico: el azar, tal como sucede en economía, en meteorología, variables que ocurren y no se pueden controlar, no se puede predecir, hasta las ciencias exactas comienzan a considerar estos fenómenos.
En este momento sucede algo histórico, Bertalanffy, Von Foerster, Erickson, Bateson, Margaret Mead, se encuentran en las conferencias Macy, en EE.UU y comienzan a dialogar entre ellos, por lo cual esta información comienza a ser compartida, otra vez se vence el aislamiento y tienen una actitud curiosa con respecto a lo que el otro trae.
Uno de los grandes sintetizadores fue G. Bateson (Inglés), era una persona interesada en conocer de una manera distinta, uno de sus primeros viajes fue a las Islas Bali, donde se interesó por los rituales, los códigos de comunicación, y quiso entender el por qué y el para qué hacen lo que hacen estas tribus llamadas primitivas. Lo que observa es que las madres crían a sus hijos de forma muy particular, les van dando respuestas equívocas en cuanto a las reacciones emotivas, el chico busca algo y la madre se retira, lo deja descolocado, va generando una persona que va a tener poca conexión emotiva, lo cual, para esa población, en ese contexto, no le genera grandes problemas.
Después, en Palo Alto, cuando observa en cámaras gesell a las familias con miembros psicóticos, empieza a conectarlas con lo estudiado en las Islas Bali. . Empieza a ver interdependencia entre los distintos organismos que viven en un medio, comienza a pensar una mente relacionada con otras mentes y en el marco de un contexto.
El contexto que está permanentemente presente en la etimología y en la práctica sistémica, o sea, el marco que le da significado a las conductas verbales y no verbales, como ejemplo: esta conversación acá tiene un sentido, porque estamos en un aula, en un bar sería otra cosa con razón, porque estaría fuera de contexto, porque lo que le da sentido a esta charla es el contexto. Una de las cosas que caracterizan a la terapia sistémica, sería que nosotros tenemos que conocer mucho de los efectos del contexto, porque queremos generar contextos de cambios, de aprendizaje.
Bateson sigue investigando y comienza a ver que estas tribus hacían rituales con otras tribus donde hacían simulacros de combate, a raíz de ellos evitaban iniciar una guerra, y quedaba a salvo el honor y la dignidad. Empieza a entender fenómenos como la asimetría y la complementariedad, se interesa casi exclusivamente en la comunicación, ya sea entre animales o entre hombres, comienza este proceso que lo va a caracterizar toda la segunda parte de su vida y que lo va a hacer recalar en Palo Alto.
En la complementariedad los que interactúan están en una posición asimétrica, hay uno que calla cuando otro habla, uno grita cada vez más y el otro calla cada vez más, eso sería una escalada complementaria. Uno se pone mas activo y el otro mas pasivo, entonces podría desembocar en una guerra, una pelea, o hacer el amor. Como por ejemplo: yo me armo porque el otro se arma, yo ejecuto una acción preventiva para evitar que pase determinada cosa .No está juzgando lo que pasa, sino que está describiendo la interacción, los conceptos sistémicos hablan de una manera de interactuar que puede o no ser funcional, de acuerdo a lo que esté sucediendo, de acuerdo al contexto, a las necesidades, por ejemplo: “un hijo necesita tener una relación complementaria con su padre, lo que no quita que el padre pueda tirarse al piso y jugar con el chico, va a haber momentos de simetría, esta complementariedad y simetría se va a ir modificando con el tiempo”.
La simetría son aquellos interlocutores que están en el mismo nivel, o sea pares, pareja, amigos, lo que no quiere decir, que no tengan momentos de complementariedad, uno asume una posición mas activa sobre algo Lo que viene de los paradigmas anteriores es que la realidad era objetiva, la realidad es aquello que el observador veía allá afuera. El constructivismo con antecedentes en el arte, en el año 1920 en Rusia, con antecedentes en la Gestalt Theory, con todos sus trabajos de la percepción, figura-fondo, van generando este fuerte movimiento constructivista que básicamente hace una definición radical: "Todo lo que describe el observador es una creación del mismo", lo descripto por el observador describe al que hace la descripción, esto queda sellado en un libro que se llama "La realidad inventada", de Watzlawick, la realidad creada por la mirada del observador. Acá cae otro gran paradigma: "siempre se podía observar objetivamente", en este nuevo paradigma siempre participa la subjetividad del observador.
Cualquier conexión con la realidad es una interacción: "yo ví esto", es una interacción, un estímulo lumínico, el cerebro se transforma para poder ver lo que yo veo, por eso hay animales que ven otros colores que nosotros no vemos, por eso un esquimal puede ver 20 matices de blanco, porque tiene una mirada distinta. Esto sin hablar de las diferencias culturales, por ejemplo los testigos que vieron algo, si le agregamos el estado emocional y la memoria, que es en lo que mas confiamos, tendríamos el siguiente ejemplo ante un hecho recordado, uno le dice al otro: "no ves, no te acordas nada, no fue así, yo te voy a contar como fue", y el otro juraría lo contrario. La realidad es que ninguno está mintiendo, cada uno va a estar diciendo lo que cree que ve, ahora es una charla trivial, pero si es una charla donde se juegan determinadas cosas sobre la verdad de algo, no es visto como una confusión, está visto como lo que es, en ese caso uno es mentiroso o no tiene buena memoria.
Entonces el constructivismo va a ser muy importante, Watzlawick va a hablar de realidades de primer orden y se va a referir a ellas como que no hay tales, no hay realidades de primer orden, lo que hay son conveniencias, convenimos en llamar a esto pizarrón, el mapa no es el territorio, esto es importante para el diagnóstico, para la lectura sobre las personas, familiares o fenómenos, esto es una convención, si alguien dice que el pizarrón es un elefante, vamos a decir que distorsiona, porque tenemos una convención. Si alguien choca con un auto, se dice esto fue un choque, si alguien lo niega, otra vez hay distorsión, todo eso que vimos sería lo mas cercano a lo que antes llamábamos realidad de primer orden. Las de segundo orden es el reino de la subjetividad, de la interacción humana mas frecuente, los dos en el mismo choque, uno dice: "que mala suerte, siempre me pasa lo mismo", y el otro dice: "gracias a Dios nos salvamos!". Se les atribuyó dos significados.
Todo el tiempo, en el trabajo, hablando, damos por supuesto muchas cosas, y esto desemboca en malos entendidos absolutos, como por ejemplo: si alguien me dice que está triste, yo digo: "ahh, ya entendí", y la realidad es que no entendí nada, porque ¿qué quiere decir estar triste?, puede haber 50 casos, como alumnos estén acá, ¿cómo estás triste vos?, ¿cómo se manifiesta? lloras, no lloras, van a aparecer diferentes tristezas. El malentendido es porque avanzamos sobre esta zona de ceguera. El punto que me permite preguntar es: "se que no sé", entonces pregunto, que querés decir vos cuando decís tal cosa, dame un ejemplo, luego empiezo a entender, a veces no hay tiempo y por eso nos manejamos con ciertas convenciones y damos por supuesto otras cosas.
Hay algo en común en la comunicación: yo pienso que vos pensás, yo siento lo que vos sentís, por eso en el interrogatorio circular preguntamos: ¿qué pensás vos que piensa el de vos?, ella va a estar hablando de ella en su interacción con él.
La primer etapa de la cibernética se podría llamar la etapa de los circuitos cerrados, de la retroalimentación negativa, la etapa de la homeostasis, cambio uno. Para explicar la retroalimentación negativa y la homeostasis tomamos la metáfora del termostato, todo el tiempo cambia para tener el frío igual. Mi organismo hace cambios para que mi temperatura siga constante, o sea hay una serie de acciones de mucha intensidad para mantener las cosas iguales, esto se ve en la política, hay un cambio que no genera cambio, que es conservador, controla el equilibrio, se maneja con retroalimentación negativa, cambio uno. Es el cambio para no cambiar, una persona, una familia, un grupo, hace muchas cosas para no cambiar.
Lenguaje analógico y digital
La distinción entre el lenguaje analógico y digital, nos muestra que no solamente es la diferencia entre los verbal y lo gestual, sino que los aspectos verbales ofrecen una coreografía que baila entre analogías, metáforas y literalizaciones. El uso de la técnica de hablar el lenguaje del paciente, permite introducir metáforas que circulen por el canal que más utilice el consultante (si es verbal, auditivo, táctil, etc.).
Entonces, el lenguaje en la psicoterapia encuentra varios canales o vías de envío de información: una dinámica verbal y el manejo del cuerpo en movimiento en el espacio de la psicoterapia. En esta dirección, un giro en la evolución del modelo sistémico ha sido la introducción y revaloración de las emociones en el trabajo terapéutico.
Virginia Satir siendo una de las pioneras del modelo sistémico en las ciencias humanas y cofundadora de la meca de la comunicación humana como lo fue el MRI (Mental Research Institute), se caracterizó por utilizar el psicodrama en las sesiones familiares, además de crear un modelo individual, familiar y grupal que centraba sus objetivos en el crecimiento de la autoestima y la valoración personal. Mientras que el resto de los terapeutas sistémicos -principalmente de Palo Alto- renegaban del uso del cuerpo, ella daba preeminencia a la lectura de posturas corporales, tocaba a los pacientes, los movía de su lugar, los hacía dramatizar, jugar, cambiar de posición, etc.
Pero Satir no fue la única. Carl Whitaker, entre otros, llevó adelante un estilo personal en donde utilizaba estratégicamente sus resonancias personales y las traducía en intervenciones. Años después, Mony Elkaim acuñó el concepto de la resonancia, versión adaptada al modelo sistémico de la contratransferencia o, más claramente, como señalaba el maestro Pichon Riviere (1995): transferencia recíproca -en el intento de erradicar la distinción entre transferencia y la contratransferencia.
Estos conceptos demarcan la evolución del modelo y su difusión e incorporación a contextos nuevos que lo obligan a mutar.
Síntoma
En dirección a la evolución del modelo, resulta hasta un reduccionismo adherirse de manera ortodoxa y considerar al síntoma, por ejemplo, solamente como una denuncia de las anomalías del sistema familiar. De acuerdo a las concepciones iniciales, el síntoma fue entendido desde su objetivo -el para qué-, contrariamente a la teoría psicoanalítica que intentaba resolverlo analizándolo desde la búsqueda de sus orígenes. Es así que, desde la investigación emblemática de la Terapia familiar donde se desarrolló la teoría del doble vínculo, la mayoría de las lecturas sistémicas explicaron al síntoma como la expresión y resultado de las disfuncionalidades del sistema familiar, destino unidireccional donde iban a parar todas las hipótesis. Síntoma no es analizado en dirección a la búsqueda de los orígenes, sino, muy por el contrario, el síntoma posee un objetivo dentro de los diferentes sistemas en donde opera. Una finalidad en relación a las interacciones, jugando papeles decisivos en las diversas dinámicas relacionales. El síntoma o la conducta disfuncional, resulta funcional en tanto está al servicio de mantener cierta unión y cohesión del sistema. Si se trabaja con la persona sintomatizada, es necesario trabajar con el resto de miembros implicados que ejercen funciones complementarias a los comportamientos sintomáticos desarrollados.
Entonces, los efectos de las intervenciones y prescripciones generan una serie de cambios no solo en el protagonista, sino en las funciones que ejerce cada integrante del sistema.
El Diagnóstico
El diagnóstico, epistemológicamente, consiste en tipificar lógicamente una serie de signos y síntomas. Esta agrupación permite delimitar un perfil y describir fenoménicamente la patología, en el DSM IV.
Pero esta clasificación de trastornos mentales, observa a las personas de manera individual, sin tomar en cuenta contextos e interlocutores. Es decir, el diagnóstico está fundamentado en el ser individual.
Uno de los elementos con que se acusa, acerca del uso del diagnóstico, es la limitación y estrechez de mirada que se produce al etiquetar al paciente. La finalidad del diagnóstico no debe quedar en la acción de diagnosticar en sí misma, desde este aspecto es limitante y coartador del trazado de distinciones alternativas, convocando a entrampar al profesional y al paciente en un círculo cerrado, del cual resulta difícil escapar. El diagnóstico como apertura, es la vía de entrada para la planificación de un tratamiento terapéutico eficaz, que lleve a destruir el estigma y no a construir una realidad que lo confirme. (Ceberio y Watzlawick.1998).
El modelo sistémico concibe a la relación terapeuta-paciente como un diálogo, en el intento de suprimir el juego de poderes que hace del profesional una posición por arriba frente a una posición por debajo del paciente. Este interjuego, que raya con una concepción no solamente teórica sino ideológica, permite establecer un compromiso más sólido por ambas partes y un diálogo más distendido y afectivo.
Función pedagógica
Un punto clave en la relación terapéutica sistémica, refiere a la función pedagógica. Pero no la pedagogía pertinente a la explicitación de un consejo, una guía, una orientación (elementos y actitudes que estarían contravenidos en otros modelos), sino aquella que implica a una forma de conocer.
La preeminencia y convencionalidad de la epistemología social, radica en la linealidad. Todos los juicios lógicos, las explicaciones causalistas, la tendencia a refugiarse en el porqué, tienen su basamento en la linealidad. Cuando el terapeuta sistémico interviene, paralelamente esta enseñando a pensar y a construir la vida de una manera circular. Hasta ahora es la linealidad la que ejerce preeminencia a la hora de desarrollar construcciones de realidades, hipótesis y hasta simples razonamientos.
Si socioculturalmente continúa teniendo vigencia una epistemología causalista lineal y objetiva, no son menos los profesionales que sostienen esta posición a favor de la objetividad. Están convencidos, entre otras cosas, que en la relación terapéutica es posible que el profesional tome distancia -se disocie, como se dice específicamente- e intervenga sin poner en juego sus creencias, valores, historia, en síntesis, su estructura conceptual, de la cual, el modelo terapéutico es solamente una parte. Es decir, un observador no involucrado en el campo de lo observado.
Tipos de Familia
Si las situaciones de cambio no son aceptadas con facilidad por las familias pueden aparecer síntomas en alguno de sus miembros, como el ataque de pánico, producido por el estrés que pueden generar estos cambios.
Se debe tomar en cuenta que hoy en día con el advenimiento de familias ensambladas, uniparentales, convivencia con personas con las que no se posee lazos sanguíneos, padres abandónicos, madres sobreprotectoras pueden ser disparadoras de todo tipo de síntomas y dificultades que se pueden relacionar con la falta de un apego seguro.
Se consideran dos tipos de familias, la familia funcional y la disfuncional (problemática, patológica).
Por su estructura la familia puede clasificarse en:
Nuclear: formada por padre, madre, hijos
Extensa: formada por padre madre hijos y otros miembros que comparten lazos de consanguinidad, de adopción o afinidad
Extensa compuesta: además de los miembros de la familia extensa, otros miembros sin ningún nexo legal como amigos.
Integrada: en la cual marido y mujer viven juntos y cumplen sus funciones.
Semi integrada: los conyugues conviven pero no cumplen satisfactoriamente sus funciones.
Desintegrada: uno de los padres no convive por causas como fallecimiento, divorcio o abandono.
Tomando el concepto de Bateson de “déuteroaprendizaje”, es decir el aprender a aprender, se puede tomar en cuenta a la familia como transmisora de un modo de relación con el mundo que se da por aprendizaje por experiencia, siendo fundamentales para el desarrollo.
Si estos vínculos y aprendizajes se basan en la desconfianza aparece una relación como la llamada por Bateson de “Doble vínculo” generando una interacción displacentera en la que predominan el miedo y la inseguridad. Cuando surgen situaciones adversas que influyen en la familia o en alguno de sus miembros se debe tomar en cuenta el concepto de “resiliencia familiar”. Siendo la Resiliencia, la habilidad para resistir y hallar nuevas respuestas a los desafíos, involucra procesos dinámicos en el transcurso del tiempo que fomentan la habilidad para encontrar soluciones, superar obstáculos y entregarse de lleno a la vida.
BIBLIOGRAFÍA
La familia a pesar de todo. Eva Giberti, Noveduc 2005
La realidad inventada. P. Watzlawick
Curso de formación para terapeutas de grupo.
Lic Claudio Des Champs. Escuela sistémica argentina. 2005
Familias y terapia familiar. Salvador Minuchin. Ed. Gedisa. México
MARCO POSRACIONALISTA PARA LA TERAPIA COGNITIVA
SUS ORIGENES.
Los comienzos de la psicoterapia constructiva, se remontan al menos hasta el siglo XVIII con la aparición de una nueva respuesta a los debates imperantes sobre cómo y que “conocen” las personas. Estos debates tuvieron lugar en la epistemología, siendo el objeto de estudio de esta las teorías del saber y del conocimiento. La polaridad permanente en ese momento estaba entre el racionalismo clásico y el recién nacido empirismo. Los racionalistas estaban a favor de la mente, con las matemáticas como la forma más pura del lenguaje. Los empiristas eran defensores de la experiencia y de las sensaciones del cuerpo.
Mientras todo esto ocurría, algo mas estaba surgiendo. A principios del siglo XVIII esta tercera tradición se ha denominado “constructivismo” por su énfasis en la participación activa del sistema de conocimiento individual en la estructuración (auto organización) y, por lo tanto, en la posible dirección de sus propias actividades.
Giambattista Vico (1668-1744) es considerado generalmente como el creador de esta posición por su énfasis en el papel omnipresente del proceso constructivo en el conocimiento. Actualmente el constructivismo es un enfoque cada vez más popular en la filosofía, la psicología y la psicoterapia. (Mahonés 1991, 1995).
Para comenzar, tanto la practica modernista como la posmoderna de la psicoterapia cognitiva, asumirían que los seres humanos conocemos de forma activa (constructivismo). Sin embargo, comienzan a surgir diferencias entre ellas, sobre “que hacemos cuando conocemos” y “que conocemos”.
Para un terapeuta modernista cognitivo, la mente es un sistema activo (mas bien reactivo) que al descubrir la realidad hace invenciones poco validas. Por eso, le enseña
al paciente a descubrir formas mejores, mas validas, de ver las cosas. Para un terapeuta posmoderno cognitivo, la mente es igualmente un sistema activo (más bien proactivo) que inventa, no descubre, la realidad. Por eso, le enseña al paciente a inventar formas alternativas, mas viables de conocer.
Cuando “conocemos sobre algo”, un terapeuta cognitivo modernista asume un punto de vista mecanicista. El que conoce es una maquina activa que procesa datos. La realidad es algo externo a nosotros, a la que conocemos más o menos bien. Para un posmodernista la realidad, como algo totalmente externo al sujeto que conoce, no existe, es un sinsentido. No existe la realidad, sino nuestras “realidades” que son constituidas socialmente, por la interacción o la evolución continúan de la dinámica persona-ambiente. Otra diferencia importante es el tratamiento dado al lenguaje. Para el terapeuta modernista cognitivo, el lenguaje refleja la realidad, para el posmoderno, el lenguaje produce la realidad. Sostienen que los seres humanos son contadores de historias, donde el mundo es un conjunto de historias que se deben elegir para poder seguir viviendo una buena vida, en un proceso de recreación continua.
Principios básicos: La esencia de la filosofía constructivista se puede resumir en cinco puntos interdependientes: 1.Actividad, 2.Orden, 3. Identidad, 4. Procesos simbólicos-sociales y 5. Desarrollo dinámico.
La actividad es un tema central. El sistema de vida se considera como un agente proactivo que participa en su propia dinámica vital.
En el constructivismo, los sistemas son capaces de moverse por sí mismos.
A su vez, postula que el sistema de vida trabaja para establecer, mantener y elaborar un orden normalizado en su experiencia. Este proceso de auto organización activa continua a lo largo de la vida en respuesta tanto a dinámicas externas como internas. Dar orden a la experiencia llega a ser algo muy complejo y único para cada individuo.
Una de las cosas que hace la auto organización humana considerablemente más compleja, es la capacidad de procesamiento simbólico. Las actividades humanas de autoorganización están inmersas en contextos sociales y simbólicos. Los sistemas simbólicos tales como el leguaje son las expresiones de la fábrica social de la experiencia. El desarrollo de la identidad tiene lugar necesariamente en el contexto de las relaciones humanas. El individuo surge de sus vínculos humanos. Por lo tanto el sí mismo no es una entidad aislada, este se inserta en los sistemas sociales, y los sistemas sociales se impregnan del sí mismo de modo que el desarrollo de uno de ellos necesariamente influye en el otro.
El quinto tema corresponde al desarrollo de la autoorganización. Cualquier desarrollo se configura y cambia por una multitud de circunstancias, muchas de las cuales están mas allá de la conciencia o del control de la persona que intenta gobernarlas.
El desarrollo es un proceso fundamentalmente dialectico en que el orden surge de intentos continuos, activos, del sistema para conseguir un balance dinámico ante distintos contrastes dinámicos e interactivos. Por lo que la resistencia al cambio no es un fenómeno patológico, sino una expresión natural, autoprotectora que representa el intento por mantener la integridad de un sistema que se experimenta a sí mismo como siendo empujado muy rápido de los límites de su funcionamiento familiar.
LA EXPERIENCIA HUMANA COMO CONDICIÓN ONTOLÓGICA.
Desde una perspectiva posracionalista, es necesario comprender en que medida influye la experiencia humana en nuestra percepción del mundo.
Entonces, puesto que solo podemos percibir la realidad en que vivimos desde dentro de nuestro orden perceptivo, la experiencia humana nace de la experiencia del acto de vivir, y de vivir en el lenguaje, que en este sentido, representa la condición ontológica primaria ineludible.
Los seres humanos no pueden separarse del modo en que ven la vida, como consecuencia de la experiencia previa generada por su praxis vital, y también porque forman parte de una tradición histórica específica.
La experiencia humana tiene las características de ser intersubjetiva ya que el sujeto se configura en la relación con el otro y en cómo se siente visto por el mismo. Por otra parte y por el hecho de ser primates los humanos desarrollan procesos vinculares (apego según Bowlby), es decir, relaciones emocionales con los otros significativos que son sus cuidadores (base segura según Bowlby), y estos procesos se mantienen durante toda la vida, contribuyendo notablemente en la organización del dominio emocional y posterior proceso de individuación.
Esta experiencia humana se estructura en 2 niveles: el nivel de la experiencia inmediata y el nivel de la explicación, ambos son apreciadas de modo diferente por cada persona.
El nivel de la experiencia inmediata. El sentido de sí mismo: El primer nivel por llamarlo así en su origen histórico y evolutivo, es el nivel que tenemos en común con los animales, el nivel de la inmediatez, el del continuo fluir de la experiencia inmediata, el nivel de la vivencia, y es algo que ocurre en sí mismo, que se da independientemente de nosotros, va con nosotros y no necesita de nuestra intencionalidad ni de nuestro pensamiento.
Es el sentido de mí mismo como inmediatez, pero no esa inmediatez perceptual, sensorial, es sentirme sí mismo, es el sentido de ser. Es algo que se da continuamente y que llevamos con nosotros, aún cuando soñamos, o dormimos. Eso es lo que compartimos con todos los animales y no depende del hecho de quererlo llevar. Es un sentido visceral, el experimentar, es normalmente extra referido a una realidad externa única, común para todos.El nivel de la explicación. La imagen conciente de sí mismo. Simultáneamente al nivel anterior, siempre hay otro nivel en el cual esta experiencia, ese sentido que fluye ininterrumpidamente, es reconocido, elaborado, pensado, hablado. También los sueños son referidos, hablados. En este sentido somos animales que vivimos en el lenguaje, somos primates parlantes. En el nivel explicativo se intenta hacer consistente cada momento de la experiencia de sí mismo y es la manera con la cual se secuencializa la narración con un orden cronológico, causal y temático.
Es un proceso que toma la experiencia y la reconstruye. Al explicar, se intenta imponer distinciones conscientes a la experiencia, es autorreferida a la propia actividad interna. Toda nuestra experiencia de la inmediatez se vuelve comprensible y vivible, en la medida que le damos una forma.
Estos niveles los podemos caracterizar mejor, si lo pensamos como algo que fluye siempre entrelazado, al mismo tiempo yo me siento y me veo.
En cada momento yo tengo un sentido de mí mismo inmediato y tengo también una imagen conceptual de mí, que es siempre conjunta.
Los dos niveles fluyen continuamente pero tienen una afluencia distinta, es decir, el nivel de explicación tiene que quedarse un poco atrás para elaborar lo que ya ha sido vivido.
Esto genera, por esa característica que tiene la experiencia humana una discrepancia bastante importante entre la experiencia inmediata y la explicación, es decir, en cada momento de nuestra experiencia nosotros experimentamos mucho más de lo que nos damos cuenta, percibimos mucho más de lo que creemos comprender.
Por lo tanto experimentar y explicar en términos de “inmediatez fijada” (como lo vivencio) y “distanciamiento abstracto” (como me lo explico) son polaridades siempre presentes en la circularidad incesante de nuestra comprensión, ya sea que abordemos lo externo o a nosotros mismos. Mientras que la experiencia es una condición necesaria de toda explicación, también la explicación es crucial para dar congruencia y significado a los hechos de la vida.Guidano, desde un enfoque procesual y sistémico, da cuenta de la evolución del psiquismo humano y las formas de organización funcionales y disfuncionales que este adquiere. Así describe las organizaciones del Significado personal las cuales pueden ser funcionales o disfuncionales.
CONCEPTO DE ORGANIZACIÓN DEL SIGNIFICADO PERSONAL.
El primer dominio, la primera capacidad, la primera aptitud que adquieren los seres humanos es el dominio emotivo. El Significado Personal refleja el patrón emocional y psicofisiológico correspondiente.
Si tenemos presente la cantidad relativamente pequeña de emociones que los seres humanos pueden experimentar, vemos que las posibilidades de combinación y recombinación capaces de producir una autopercepción fiable acompañadas de un nivel aceptable de autoestima son pocas.
De modo que, si la experiencia humana es afectiva e intersubjetiva, para la organización del orden cognitivo humano, (entendido en el sentido posracionalista) son esenciales las tonalidades emotivas que disparan los procesos vinculares.
Para la continuidad funcional del sistema es vital, lograr una individualización progresiva que conduzca a una identidad personal que le permita a la persona ser aceptada y reconocida por los otros.
Cabe tener en cuenta que en este modelo se considera a la experiencia humana como una construcción personal, y que el orden que se reconoce a esa experiencia no corresponde a una realidad objetiva sino a aquel que es viable para cada persona.
Las OSP, son llaves explicativas del terapeuta: No tienen entidad física concreta. No son ontológicamente reales. Podemos encontrar recurrencia en las formas como una persona se explica sus experiencias, dándose un significado que le permita desarrollar una autoimagen consciente que implique un sentido de viabilidad y continuidad histórica.
Así podemos definir a las O.S.P. como un sistema de ordenamiento de la propia experiencia inmediata que se caracteriza por una personal y única manera de agrupar y combinar (en término de procesos) las tonalidades emocionales básicas, más un sistema explicativo que en permanente relación funcional con el anterior, intenta también de una manera personal y única, hacer consistente esa experiencia en torno a una imagen consciente del sí mismo que otorgue un significado viable, (en término de la propia coherencia sistémica) a la propia existencia.
A pesar de que cada forma de OSP es peculiar y única, a los fines metodológicos es posible encontrar cierta regularidad en estas organizaciones que nos permiten ordenarlas y agruparlas en patrones bien definidos.
Algunas características comunes a la OSP serían las siguientes:
a) Cada una de las organizaciones del significado personal siguen en su formación un camino evolutivo específico que puede ser descripto y comprendido en su relación con patrones vinculares familiares tempranos también específicos.
b) Las OSP son consideradas como procesos de ordenamiento y no como contenidos de conocimiento. Se trata de modos de procesamiento específicos de cada organización que dan forma a los diversos contenidos.
c) No se observan organizaciones en estado puro. En general se dan combinaciones de dos tipos de organización.
d) Las organizaciones no existen en sí mismas, no son entidades. Son solo llaves conceptuales del terapeuta que le permiten ordenar el relato del paciente, conceptualizar y orientar sus estrategias.
e) Normalidad, neurosis y psicosis no son consideradas como estados separados, condiciones fijas o contenidos de conciencia. Son modos de procesamiento, formas de combinación y recombinación del significado personal que cualquiera de las organizaciones puede asumir. Normalidad, neurosis y psicosis son distintas dimensiones en las que un mismo significado personal puede funcionar en el curso de una vida.
f) Entendemos que lo que el paciente nos transmite es su forma personal de hacerse consistente en términos de su propia coherencia sistémica, la experiencia que ha vivido. Es este aspecto constructivo en su faz sintáctica el que nos interesa a los fines diagnósticos ya que nos da la posibilidad de determinar el tipo de OSP del paciente, la cantidad y calidad de autoengaño con que opera y por lo tanto, su orden funcional actual.
Guidano ha afirmado que son cuatro las OSP
§ OSP. D.A.P. (disturbios Alimentarios Psicogénicos),
§ OSP. Fóbico.
§ OSP. Depresivo.
§ OSP. Obsesivo.
Bajo ningún concepto Guidano sostiene que estas organizaciones puedan explicar todos los fenómenos clínicos. Pero si está convencido de que existe un número pequeño de organizaciones del significado personal y que esto refleja el pequeño número de emociones fundamentales que la experiencia humana puede experimentar.
Podemos considerar las siguientes:
1) OSP DEPRESIVA: Un niño que va a desarrollar una organización depresiva ha tenido en su contexto familiar la pérdida física de uno de sus padres o bien la indiferencia o el rechazo de los padres que es una pérdida emocional, el niño no se ha sentido asistido en sus necesidades, es el niño que tiene un sentido de sí mismo basado en temas de desesperación o rabia.
Como estrategia defensiva en respuesta al rechazo paternal, los niños presentan habitualmente patrones de apego evitativo, es decir, evitan activamente el contacto con los cuidadores ya que probablemente no serían correspondidas y por lo tanto suscitarían angustia e ira.
Así, la experiencia de la soledad en los niños esquivos se ve acompañada por una especie de actitud para el “autocuidado”.
Es típico de estos niños tener oscilaciones entre momentos de desesperación y momentos de rabia. Estas oscilaciones las tienen también los depresivos de adultos pero es habitual que aprendan a no expresarlas, pero las sienten, las experimentan. Esta es la base de una organización depresiva, lo que ocurre continuamente en su experiencia cotidiana.
2) OSP FOBICA: En esta organización al niño se le bloquea indirectamente desde pequeño la capacidad de exploración. Esto ocurre porque el mundo es vivido en la familia fóbica como sumamente peligroso y no se puede vivir sin una protección adecuada. Para que se desarrolle un tema de significado fóbico es importante que el bloqueo de la exploración sea indirecto, es decir, la madre nunca prohíbe al hijo ir a jugar con sus compañeros, porque en caso de prohibición directa, explícita, eso motiva en el niño rebeldía. La madre fóbica cuando el niño pide permiso para ir a jugar, se asusta, deja de hacer su tarea, se coloca en la ventana y le grita que se cuide, que no se lastime. Esta actitud de la madre le hace percibir al niño que el mundo es algo sumamente peligroso y que a cada momento puede pasar algo irreversible. La activación básica de los fóbicos es vivir en un mundo peligroso donde la protección de los padres tampoco es segura y le dispara como emoción sobresaliente el miedo, oscilan entre el miedo y la curiosidad, tienen siempre el empuje a explorar, pero el explorar dispara un miedo que se puede convertir en pánico. En síntesis estas personas son muy sensibles a la desprotección cuando se produce demasiado distanciamiento de su base segura o bien son sensibles a la constricción cuando sienten la presión sobre sí mismo de sus figuras significativas.
3) OSP DAP (DISTURBIOS ALIMENTARIOS PSICOGENICOS): Esta organización no tiene polaridades emocionales tan definidas. Es la organización típica de los pacientes con síntomas de trastornos alimentarios (Anorexia, bulimia, obesidad), de allí el origen de su nombre. En esta organización el niño desde pequeño es interferido por su familia en formarse un sentido de sí mismo autónomo, donde siempre se le niega el sentido de individualidad y se le anticipan las emociones que tiene que sentir, experimentar, y si no siente la cosa correcta, los padres se la definen después. La familia dápica es la familia en la que la imagen es más importante que la persona, no importa lo que el niño siente sino como el niño se ve. La intención de la madre es que el niño sea perfecto, pero el mismo desconoce su intención, lo que siente es que su experiencia no es la verdadera. Por ejemplo el niño puede pensar que se aburre en la casa de la abuela, pero de acuerdo a lo que su madre le dice, todos los niños que visitan a la abuela son felices y él no se da cuenta que está feliz porque es un niño. Lo que surge de estas experiencias es que el niño nunca está seguro acerca de lo que está sintiendo, de sus sensaciones, emociones y de sus percepciones y, por lo tanto, son solo los demás los que pueden aclarar esta situación. Estas personas necesitan ser confirmados por los otros como significativos, con un bajo o nulo nivel de exposición a enfrentar el juicio negativo de los mismos
4) OSP OBSESIVA: Esta organización también no tiene polaridades emocionales bien definidas. El apego de los padres se caracteriza por la incertidumbre de la calidad del apego que genera al niño, por un lado son padres que están seguramente dedicados al hijo que es importante para estos, el hijo no tiene experiencias como los depresivos que sienten al padre indiferente o rechazante. No cabe dudas que el padre esté dedicado al niño y le dedica bastante tiempo, pero al dedicarse a la vez lo tortura, por lo cual se vuelve alguien que no es posible definir en términos emocionales, es decir, si es un padre que quiere o no quiere a su hijo. Es posible que el paciente refiera “Llego a casa y no dudo que papa deja todo lo que tiene que hacer para seguirme con mis tareas, pero para seguirme me tortura, me pregunta, me hace hacer todo varias veces, etc. En el obsesivo esto se transforma en el problema, la experiencia es dicotómica, porque la duda “Mamá me quiere, mamá no me quiere” corresponde a una duda sobre sí mismo “Soy querible, no soy querible”, “soy un niño bueno, soy un niño malo”. El problema es que como siente simultáneamente que se desarrolla un vinculo emocional ambivalente con los padres (me quieren - no me quieren), simultáneamente tiene un sentido de sí mismo dividido o dicotómico. El obsesivo tiene un problema parecido al dápico porque no logra alcanzar una definición estable de la experiencia inmediata y adopta una solución que es parecida pero diferente en cuanto a los hechos prácticos. Es decir, la incertidumbre se puede resolver a través de estándares externos: En el obsesivo los mismos lo son en correspondencia a una ideología que puede ser moral, religiosa, de justicia, de empeño social, y así logra reducir la duda. Así puede referir “soy un hombre bueno, no el malo que me siento porque en cada momento correspondo a ese orden ideológico externo que permite acomodar los criterios internos.”. En el dápico los estándares externos lo son en correspondencia con el juicio de los otros significativos.
Normalidad, neurosis y psicosis.
No son consideradas como estados separados, condiciones fijas o contenidos de conciencia; no existe ningún tipo de contenido de conciencia que pueda ser considerado como propio de cualquiera de ellas en particular; no son modos de procesamiento, formas de combinación y recombinación del significado personal que cualquiera de las organizaciones puede asumir.
Normalidad , neurosis y psicosis son distintas dimensiones de coherencia sistémica en las que un mismo significado personal puede funcionar en el curso de una vida.
El grado de plasticidad y flexibilidad con que el sistema opera: en la normalidad los significados son más plásticos y flexibles y pueden remplazarse fácilmente por otros; en la neurosis y la psicosis la rigidez aumenta en forma progresiva.
La capacidad de autoorganización: las discrepancias originadas en nuevas experiencias deben ser integradas a un sentido de sí mismo que se mantenga artificialmente y con una sensación de coherencia y continuidad en el tiempo; esto obliga a reorganizaciones constantes.
Una mayor capacidad de reorganización e integración nos acerca a la normalidad, mientras que en la neurosis ésta capacidad está muy reducida y en la psicosis hay siempre aspectos del sí mismo que no pueden integrarse.
Las O.S.P poseen capacidad para la autorregulación: esta se expresa en un particular equilibrio dinámico, un “orden a través de las fluctuaciones”. Los cambios continuos del punto de equilibrio en la dinámica yo (experiencia inmediata)-mi (autoimagen evaluada actual) son el único modo de mantener la coherencia que estructura la continuidad de la propia experiencia, asimilando al mismo tiempo, las perturbaciones que surgen de ella.
Las variables que regulan la mencionada dinámica son la toma de conciencia y la afectividad. La primera cumple un papel importante en la regulación y modulación de las perturbaciones que desafían a la organización y la segunda es el factor desencadenante de dichas perturbaciones.
La toma de conciencia es la dimensión abstracta reflexiva a través de la cual la experiencia inmediata (yo) es autorreferida para reordenarla congruentemente con la autoimagen evaluada actual (mi). Los registros concientes de uno mismo son procedimientos para hacer congruentes los estados percibidos de la experiencia inmediata con la autoimagen actual (sobre la base del patrón específico de coherencia interna y del nivel de abstracción y flexibilidad con el que se hacen). Es así que una experiencia inmediata se vuelve comprensible por medio de una apreciación selectiva de los rasgos (senso-afectivo-motores) ya reconocidos como propios por la actual autoimagen. Es así que toda explicación de la experiencia inmediata apunta a confirmar la evaluación actual del mundo.
La autorreferencia reflexiva tiene la capacidad para el “engaño conciente”, por lo tanto, ninguna toma de conciencia será viable sin un autoengaño adecuado. Si este es mayor, se eleva la imposibilidad de clasificar la experiencia inmediata y si es menor, aumenta desmesuradamente los procesos de autorreferencia.
La función de los procedimientos de autoengaño de las O.S.P es la de manipular la codificación a fin de que ésta sea congruente con la calidad de autoconciencia permitida por el nivel de abstracción y flexibilidad. Por medio de dichos procedimientos, se pueden hacer inteligibles los sentimientos críticos sin cuestionar la aceptabilidad de la autoimagen estructurada hasta ese momento. De esta manera, el autoengaño conciente procura proteger al individuo de cambiar demasiado y/o muy rápidamente.
En el equilibrio dinámico entre la experiencia inmediata y los patrones de toma de conciencia actuales, el papel regulador de los procedimientos de autoengaño es doble: mientras apuntan a preservar el equilibrio actual, crean a su vez las condiciones para la aparición de discrepancias yo-mi. La asimilación de las mismas, supone cambios del punto de equilibrio en la dirección de un reordenamiento personal progresivo o regresivo. Será progresivo, de acuerdo al nivel de abstracción y flexibilidad de la toma de conciencia. Si en cambio es regresivo, el desafío al autocontrol va acompañado de niveles altos de hiperemocionalidad y desequilibrio personal. Al ser mayor la incapacidad de decodificar la discrepancia que emerge, mayor será la tensión y escisión experimentada entre los propios pensamientos y sentimientos.
Nos hemos referido precedentemente a la toma de conciencia, ahora en cambio hablaremos de procesos diferentes: los autoconscientes, que tienen una función amplificadora en la percepción de los rasgos reconocibles (lo que como ya señalamos, no sucede en la toma de conciencia). La autoconciencia es un ordenamiento constructivo autorreferencial que determina en gran medida la forma que asumirá la experiencia personal.
Una revolución personal (un cambio profundo exitoso) y un síndrome clínico bien definido (un cambio profundo no exitoso), aunque fueron desencadenados ambos por una perturbación emocional profunda, son el resultado de procesos de reordenamiento distintos, que a su vez son producidos por distintos niveles de autoconocimiento y pensamiento abstracto. Es necesario durante la terapia, generar cambios progresivos en los patrones actuales de autoconciencia del cliente, aumentando la comprensión que él tiene del modo en que ordena la experiencia activa.
Por otro lado, la autorregulación independiente no existe y la intersubjetividad está dentro de un ordenamiento autorreferencial básico a través del cual la construcción de la imagen de otro ser significativo se correlaciona con una percepción del sí mismo.
Es así que desde la perspectiva posracionalista, el apego posee una interdependencia fundamental con el significado personal.
La influencia de los apegos tempranos se refleja en el estilo de apego, el cual, iniciado con los primeros modelos, continúa a lo largo de las etapas evolutivas.
Durante la madurez aparecen nuevos patrones de apego (ej.: relaciones amorosas íntimas-sexuales) que adquieren la función autorreferencial de confirmar, sostener y expandir los patrones de coherencia del significado personal estructurados hasta el momento. El curso de una relación está más vinculado con las percepciones del otro que con las características reales del otro, es así que en el proceso de vincularse con alguien, uno no elige tanto a la persona como al modo de experimentarse a sí mismo con esa persona.
Entendiendo que los modelos de las figuras de apego se vinculan con los patrones actuales de percepción, toda modificación percibida de esos modelos va acompañada de intensas perturbaciones en la experiencia inmediata. Dichas perturbaciones pueden desencadenar la aparición de discrepancias yo-mí que a su vez desafían la evaluación actual del sí mismo.
Por otro lado, el grado de intimidad percibida de una figura de apego tiene gran correlación con la intensidad de la interdependencia emocional experimentada durante la relación. En una relación prolongada, las dimensiones de interdependencia emocional están más articuladas y el vínculo cumple la función de otorgar validez al sentido del sí mismo de cada integrante.
La imagen construida del otro está ligada con el patrón de S.P: En un Sdo. Depresivo: El otro podrá percibirse como salvador de un destino de soledad o como quien confirma ese destino/ En un significado Fóbico: el otro podrá ser percibido como protector o como amenaza de pérdida de protección y/o libertad/En un Sdo. de Desórdenes alimentarios: se podrá percibir al otro como incondicional o como intrusivo/En un Sdo. Obsesivo: el otro podrá percibirse como quien confirma la certidumbre de que se tiene el control total o como única posibilidad de aliviar el sentido angustioso de falta de control/
Dentro de la perspectiva ontológica que presentamos y que intenta explicar de qué modo el ser humano llega a experimentar un sentido de la individualidad singular y específico, el apego es el sistema autorreferencial que subyace de modo preeminente al desarrollo y mantenimiento de la dinámica de la mismidad.
La noción de apego nos permite además comprender la dimensión del duelo (tanto por pérdidas físicas como afectivas) como proceso complejo y de múltiples direcciones que se despliega y toma forma en el tiempo. El mismo está constituido básicamente por dos momentos: experimentar y aceptar la pérdida y reordenar la autoimagen para proyectarla en otras relaciones.
Lo que se experimenta en el duelo como pérdida es el modo específico de sentirse, más que la ausencia objetiva de la otra persona. Dado que la imagen construida de una figura de apego regula los patrones actuales de la autopercepción, lo crucial que subyace a la experiencia de verse privado de un ser querido es el cambio abrupto percibido en esa imagen. Los posteriores intentos tendientes a restaurar la continuidad, conducen a un complejo proceso de reorganización personal que puede desarrollarse tanto progresiva como regresivamente.
Otra noción importante propuesta por la perspectiva que presentamos es que ningún cambio es posible sin emociones: Si bien los “temas de pensamiento” suelen pasar por un proceso más o menos continuo de diferenciación, recombinación e integración, los temas afectivos básicos son mucho más constantes en el tiempo y tienen un ritmo y mecanismo de cambio distinto que el de las estructuras cognitivas. Por lo tanto, el supuesto de que un cambio en la cognición entraña uno en las emociones es infundado, pues la autorregulación y autodesarrollo de temas afectivos nucleares no se ve tan influido por las reglas lógicas de la diferenciación e integración como los temas abstractos.
Si bien el pensamiento generalmente cambia los pensamientos, solo el sentimiento puede cambiar las emociones. En este sentido, sólo la aparición de nuevas experiencias emocionales puede afectar la autorregulación, modificar los patrones actuales de autoconciencia y así facilitar un reordenamiento de los procesos de significado personal.
La actitud del terapeuta en la relación clínica es bastante distinta de la característica en los enfoques tradicionales. La relación terapéutica pretende ser básicamente una herramienta de exploración. El terapeuta evitará afrontar las emociones perturbadoras con una actitud crítica y/o preocupada ya que esto le confirmaría al cliente el sentido de extrañeza con que habitualmente él mismo percibe dichas emociones (y por lo tanto reduciría la posibilidad de que llegara a asimilarlas).
Dado que la meta no es modificar las creencias del cliente a cualquier precio sino ayudarlo a darse cuenta de su propio modo de elaborarlas, el terapeuta desde el inicio orienta la comprensión del cliente hacia los patrones básicos que usa para autorreferir la experiencia inmediata.
Al reconstruir gradualmente la coherencia interna que existe bajo el carácter aparentemente extraño de los sentimientos perturbadores, el terapeuta consigue que el cliente advierta con creciente claridad que dichas emociones contienen una información importante y al comprenderla, seguramente se le facilitará entender las dificultades existenciales padecidas. En otras palabras, se propone un proceso terapéutico que facilite las indagaciones personales de los clientes, tendientes a encontrar un camino para la comprensión gradual de las reglas que imponen la coherencia rígida de su O.S.P.
El logro de una comprensión más articulada y exhaustiva del propio funcionamiento y del modo de reordenamiento de los significados personales, representa la variable crucial para la asimilación de los sentimientos extraños y desagradables (percibidos como irreales) y su transformación en emociones personales (sentidas como reales).
METODOLOGÍA GENERAL DE LA TERAPIA COGNITIVA POST-RACIONALISTA:
Su dispositivo operativo reside en la interfaz entre la experiencia inmediata y su reordenamiento explícito. El procedimiento básico consiste en preparar a los clientes mediante técnicas de autoobservación para que puedan lograr una diferenciación entre la percepción-las creencias-las actitudes concientes, para reconstruir a continuación los patrones de coherencia.
Para que dicha estrategia sea eficaz el cliente debe experimentar gradualmente durante el proceso terapéutico, algunos acontecimientos cargados de afecto, que presionan progresivamente hacia la reorganización.
A lo largo de este proceso, el terapeuta debe proporcionar herramientas de análisis y autoobservación que, al aumentar la flexibilidad y plasticidad del nivel de autoconciencia del cliente, le permitirán realizar gradualmente un reordenamiento de la experiencia personal. En ese reordenamiento, la perturbación problemática será asimilada y comprendida en una imagen más abstracta e integrada que no implicará una aflicción emocional.
La relación terapéutica es el contexto específico en el que se vuelve posible que el terapeuta ponga en marcha acontecimientos creadores de cambio afectivo y guíe el proceso de la reorganización que los mismos activan.
La relación terapéutica es una interacción cercana, real, viva y sus aspectos emocionales tienen un efecto coadyuvante para la asimilación de nuevas experiencias y/o el replanteo de otras ya existentes.
Por otro lado, respecto de la actividad profesional, resulta casi imposible diferenciar la evaluación- diagnóstico de la intervención. Forman parte de un proceso complejo y multidireccional: la psicoterapia, que se despliega simultáneamente en varios niveles entrelazados.
Podemos indicar que la evaluación se realiza entre la interfaz experiencia-explicación, por medio de aptitudes de autoobservación que el cliente desarrolla gradualmente y que están vinculadas con el proceso activo de reordenamiento. El rasgo distintivo de la actitud del terapeuta durante este proceso es la capacidad de diferenciar la experiencia inmediata (lo que está ocurriendo en la praxis) y su explicación (el hacer congruente la praxis con la concepción que el cliente tiene de sí mismo).
Debe tener claro que los hechos corresponden a la experiencia inmediata del cliente y que su explicación-razonamiento es siempre un modo de autorreferirse esos hechos para hacerlos comprensibles. Al avanzar en la evaluación, enfocando alternativamente la experiencia inmediata del cliente y sus explicaciones, el terapeuta debe a su vez abordar datos directos de observación (conducta verbal-no verbal) e indirectos (informaciones sobre los acontecimientos). Estos datos están entrelazados y son interdependientes, se influyen y especifican entre sí.
Es así que: centrarse alternativamente en la experiencia y en la explicación y elegir en cada momento entre los datos directos e indirectos, deben considerarse los aspectos metodológicos básicos del procedimiento de evaluación tanto en las fases iníciales como avanzada.
EL ESTADO DE LA CUESTION EN LA TERAPIA COGNITIVA POSRACIONALISTA
NIVELES DE LA EXPERIENCIA HUMANA
Sólo podemos percibir la realidad en la que vivimos desde dentro de nuestro orden perceptivo y, como seres humanos, siempre nos encontramos en la inmediación de nuestra praxis continua de vida (condición ontológica primaria ineludible).
La experiencia humana, por lo tanto, es el producto emergente de los procesos de regulación mutua en continua alternancia entre experimentar y explicar, a través del cual los patrones de actividad quedan sujetos a referencias mediante las capacidades lingüísticas, generándose un reordenamiento (explicación) en término de proposiciones distribuidas en redes conceptuales.
Esta explicación o reordenamiento hace posible un nuevo nivel de experiencia tal como “subjetivo/objetivo”. Esta interdependencia entre emoción y cognición, vivencia y explicación, es constitutiva de cualquier proceso de conocimiento humano, tal como sentirnos vivos y la explicación continua de este hecho es constitutiva de nuestra experiencia de tener un sentido de nosotros mismos.
Nuestro sistema afectivo-emocional corresponde a una percepción inmediata e irrefutable del mundo. Por eso, desde un punto de vista ontológico, los sentimientos nunca pueden estar equivocados. Siempre somos como sentimos que somos.
Los errores solo pueden advertirse a posteriori y depende del punto que adoptemos como observadores al reordenar nuestra experiencia. Cualquier reordenamiento racional-cognitivo (explicación) consiste en operar con las coherencias de las reglas lógico-semánticas para hacer consistente el flujo de la experiencia inmediata y la continuidad de nuestra evaluación del mundo. Así, si bien la vivencia parece ser una restricción necesaria para cualquier explicación, la explicación es, a su vez, crucial para dar coherencia y significado al flujo de la experiencia inmediata. De ahí que, el conocimiento es la construcción y reconstrucción continua de una realidad capaz de hacer consistente la experiencia en curso con el ordenamiento del individuo.
En otras palabras, la interdependencia vivencia/evaluación que subyace a la comprensión de sí mismo va unida a un proceso inacabable de circularidad entre la vivencia de uno mismo (el “Yo” que actúa y experimenta) y el sentido de uno mismo que emerge como resultado de la autorreferencia abstracta a la experiencia en curso (el “Mí” que observa y evalúa). Uno mismo como sujeto (Yo) y como objeto (Mí) emergen, por lo tanto, como dimensiones irreductibles de una dinámica de la identidad personal cuya direccionalidad depende del flujo continuo de nuestra praxis de vida.
DINAMICAS DE LA IDENTIDAD PERSONAL
El punto de equilibrio en la dinámica “Yo”/”Mí” son la única forma de mantener la coherencia en que se construye la continuidad de la propia experiencia. Las variables esenciales implicadas en el proceso son: el papel de la auto conciencia en la regulación y modulación de las perturbaciones desafiantes, y el papel de afectividad en gatillarlas.
De ahí que, más que una imagen de uno mismo vista objetivamente desde afuera, la autoconciencia sea un proceso reflexivo de autorreferir la experiencia inmediata (“Yo”) que intenta amplificar los aspectos consistentes del (“Mí”) percibido, mientras que inhibe los que discrepan.
ESTRUCTURA Y DINAMICA DEL CAMBIO TERAPEUTICO
El enfoque antológico esbozado hasta aquí implica una transformación notable en la conceptualización del cambio y de la metodología terapéutica con respecto a la perspectiva racionalista imperante, en la que los trastornos emocionales se derivan de una correspondencia insuficientemente valida entre las creencias individuales y la realidad externa. Es decir, los sentimientos displacenteros son meramente indicativos de un pensamiento distorsionado. Aquí el principio básico gira entorno a este tema: para modificar las emociones perturbadoras es suficiente cambiar las correspondientes creencias irracionales, donde el terapeuta intenta por todos los medios convencer al cliente de que adopte creencias y actitudes mas convenientes.
Mas que tratarse de un criterio absoluto para juzgar una actitud en si misma, la racionalidad es intrínsecamente relativista y como tal, simplemente permite una definición del grado de adecuación de una actitud dada si esta es referida al significado personal especifico que la genero.
Por su parte la perspectiva ontológica, mediante el proceso continuo de reordenamiento de la experiencia inmediata (“Yo”) en un sentido conciente de si mismo y del mundo (“Mí”), cada sujeto es capaz de estructurar una demarcación estable y a la vez dinámica entre lo que es real y lo que no lo es en su praxis de vida. En este sentido una modificación terapéutica significativa coincide con un cambio en la evaluación del “Mí” respecto al “Yo” que experimenta, es decir, un reordenamiento de la experiencia inmediata, en el que los afectos negativos que se percibían como “extraños” e “irreales” pasan a ser evaluados como emociones personales “reales” y autorreferidas al propio sentido conciente de continuidad y unicidad.
El cambio dependerá en gran medida del nivel y calidad de la autoconciencia que el sujeto aporte al proceso de reordenamiento, siendo la autoobservación el método esencial para llevar a cabo la evaluación.
El rasgo crucial que caracteriza la actitud del terapeuta en el método de autoobservación esta constituido por la capacidad de diferenciar entre experiencia inmediata y su explicación; ej: una disputa conyugal.
Una distinción básica entre los dos niveles es que el segundo (explicación) tiene valor de verdad, mientras que el primero no. Es decir, la experiencia inmediata simplemente expresa la forma inevitable de ser-en-el-mundo y como tal nunca puede ser errónea, mientras que las explicaciones al pertenecer a un meta nivel semántica, pueden resultar erróneas al compararse con la experiencia inmediata que intentan explicar.
EL PROCESO TERAPEUTICO
Se entrena al cliente a que utilice el método de la autoobservación para que discrimine entre la experiencia inmediata y las reflexiones cognitivas y evaluaciones post hoc, así como para que establezca un patrón de comunicación consistente y coherente entre el “yo que experiencia” y el “mi que evalúa. Este proceso se lleva a cabo progresivamente a lo largo de tres fases terapéuticas:
enfoque y reordenamiento de la experiencia emocional continua
reconstrucción del estilo afectivo del cliente
o “fase final” del trabajo terapéutico llevando a cabo el análisis evolutivo.
Hacer que los clientes vayan hacia delante y hacia atrás a lo largo de historia evolutiva inicia un reordenamiento significativo de las experiencias criticas inmediatas. Este proceso tiene como consecuencia un reordenamiento del recuerdo y un mayor nivel de distanciamiento de las tonalidades afectivas recurrentes que son una parte integral de los patrones continuos de autoobservación.
LAS FASES DEL PROCESO PSICOTERAPÉUTICO.
Fase I: Evaluación y preparación del contexto clínico e interpersonal.
Esta fase dura entre 1 y 8 sesiones. La extensión depende del nivel de conciencia que tiene el paciente acerca de su problema (es decir, cuanto puede autoreferirselo por sí mismo al momento de la consulta) y de su predisposición a colaborar en la tarea de autoobservación que el terapeuta le propone implícitamente con sus preguntas y su actitud.
En esta etapa el terapeuta deberá ser cuidadoso, ya que cualquier error que cometa en esta fase se reflejará en la estructura emocional-relacional que se está construyendo y esto tendrá consecuencias a lo largo del tratamiento.
La primera sesión suele abrirse como una pregunta clásica: ¿qué problema lo trae por aquí? A lo que el paciente contesta generalmente, describiendo su cuadro clínico, el conjunto de sus trastornos. El terapeuta debe formular una hipótesis sobre la probable organización de significado personal del paciente. Esta hipótesis le servirá como llave explicativa de los procesos de identidad que están en la base de la sintomatología que observa y le dará la posibilidad de contar con una estrategia congruente con las características del paciente desde la primera sesión.
En este primera fase, la tarea del terapeuta consiste en redefinir el problema que motiva la consulta como interno al paciente, relacionado con su modo de ser, y esta redefinición debe ser tal que al tiempo que crea el contexto clínico e interpersonal del método de autoobservación descarta la atribución causal externa, criterio de enfermedad con el que el paciente viene a la consulta.
En este contexto de colaboración recíproca, en lugar de evaluar si los contenidos expuestos por el paciente son o no validos, propone a este investigar juntos el significado global, emocional, experiencial, que estos tienen, a fin de construir puntos de vistas alternativos y más comprometidos que permitan al paciente cambiar el foco de atención hacia otros aspectos de sí mismos.
Procedimiento: enfocar situaciones vividas por el paciente que sean ejemplo de la aparición de aquellos sentimientos y emociones perturbadoras que el paciente vive como ajeno a sí mismo y proceder a su reconstrucción.
Fase II: Construcción del setting terapéutico.
Una vez constituido el contexto clínico y reformulado en términos internos el problema por el que el paciente consulta, éste está en condiciones de ser guiado por el terapeuta en la autoobservación sistemática y focalizada de su experiencia inmediata.
Esta fase está formada por dos etapas, cada una comprende un período de entre 3-4 y 7-8 semanas. Durante el desarrollo de las mismas se produce, en general, la remisión de los trastornos que motivaron la consulta.
I. Enfoque de reordenamiento de la experiencia inmediata. (después de la 1° fase y hasta el 4-8 mes)
El terapeuta solicita al paciente que enfoque y registre los hechos de la semana que considere significativos en base a la reformulación del problema inicial realizado en la primera fase. Al inicio es importante que el terapeuta, utilizando la moviola, entrene al paciente para que focalice, en cada escena, la diferencia entre la experiencia inmediata y su explicación tanto durante la escena como después de ella. En general a los pacientes les resulta difícil hacer esta diferenciación ya que no coincide con la manera habitual de vivir y pensar que los hombre tenemos sobre nosotros mismos. El terapeuta deberá aportar todas las explicaciones que sean necesarias para la reconstrucción paso a paso, ayudando a los pacientes a cambiar el punto de vista del porqué al cómo. Es decir mientras el paciente tenderá en cada situación a centrarse en el porqué (la explicación), el terapeuta debe guiarlo a examinar y distinguir los distintos matices del cómo (su experiencia inmediata).
El terapeuta debe conducir al paciente a autoobservar como está constituido en cada momento su experiencia subjetiva, distinguiendo en la misma sus ingredientes: emociones, sentimientos, sensaciones e imágenes, así como el modo en que se experimenta a sí mismo como persona mientras esto ocurre. Asimismo debe entrenar al paciente para que empiece a distinguir el modo en que estos estados internos se disparan, es decir, a partir de la percepción de qué acontecimientos o circunstancias.
En esta etapa el terapeuta entrena al paciente en el ejercicio de la heterorreferencialidad. La misma consiste en la estructuración de un mecanismo de autoobservación que tiende a aumentar la flexibilidad del paciente en el modo de ordenar un sentido de sí mismo (¿Quién me siento ser?) al independizarlo del parámetro externo (¿cómo me ve la otra persona?).
Procedimiento: cuando se ha examinado la secuencia crítica donde el paciente ha podido reconstruir y autoreferirse la experiencia subjetiva de sí mismo que tuvo ante el juicio crítico de la otra persona, el terapeuta le propone volver a observar la escena desde un punto de vista alternativo, un punto de vista donde la conducta de la otra persona es tomada como información sobre dicha persona, sus sentimientos y emociones en ese momento y sus características. Se puede proponer al paciente que imagine ver una película donde hay un personaje que tiene las características de la persona por la cual el paciente se sintió definido y pedirle que trate de ver, cambiando su punto de vista habitual, qué información sobre la otra persona le da lo que está observando.
El terapeuta entrenará al paciente durante las sesiones en el ejercicio de la heterorreferencialidad y le propondrá que lo lleve a cabo durante la semana.
II. Reconstrucción del estilo afectivo (duración entre 2 y 7 meses)
Esta etapa comienza cuando los pacientes, quienes ya se pueden reconocer y autorreferirse emociones y sentimientos antes excluidos de su conciencia, empiezan a estar en condiciones, además de reconocer la conexión de los estados emocionales más críticos, aquellos que motivaron la consulta, con eventos afectivos relacionados con las personas significativas. Especialmente, es importante para enfocar esta etapa de autoobservación que el paciente pueda distinguir y autorreferirse, en alguna medida, la relación existente entre sus estados emocionales críticos y discrepancia que pueda estar percibiendo en la imagen de la persona con la cual tiene la relación afectiva más significativa. El terapeuta puede hacer explícita esa reformulación que vincula el trastorno emocional con el desequilibrio afectivo que el paciente está viviendo y destaca con la reformulación la relación que puede observarse entre ese desequilibrio afectivo y el cambio que la persona percibe en la imagen de su partenaire.
A medida que se va haciendo más claro cómo el problema original el terapeuta propone al paciente la autoobservación de su estilo afectivo mediante la reconstrucción de escenas significativas de su historia sentimental de modo tal que alcance una comprensión del modo en que empieza, mantiene y termina los vínculos afectivos y, especialmente, de la relación existente entre ese estilo afectivo personal y su sufrimiento actual.
Se realiza un análisis de una historia afectiva del paciente que involucra los siguientes pasos:
A. Reconstrucción del debut sentimental. Se entiende como debut sentimental la primera relación afectiva significativa que la persona ha tenido, en general en la adolescencia. Constituye una ensayo general de la carrera amorosa que la persona inicia, los ingredientes básicos que formarán parte del estilo afectivo que se reconstruirá dependerán de cómo haya sido este estreno y de la forma en que el paciente haya evaluado el resultado de esa primera experiencia.
B. Se debe pedir al paciente una lista con la secuencia de las relaciones significativas que ha vivido desde que el debut y hasta el momento. Es importante que el paciente refiera cuáles son sus criterios, lo cual ayudará al terapeuta a distinguir cuales son los patrones de clasificación de las parejas que son más coherentes con el estilo vincular que construyo el paciente.
C. La tarea consiste en pasar por la moviola las escenas más significativas de cada una de las relaciones, de manera que se reconstruya de qué modo estas relaciones se han formado (como las personas se volvieron significativas para el paciente), se han mantenido (a través de qué mecanismos de autoengaño el paciente excluyo los sentimientos y emociones discrepantes en cada situación de oscilación de la imagen de la persona significativa) y de qué manera se diluyó el vínculo (con que mecanismos de autoengaño y exclusión mantuvo un sentido coherente de si mismo mientras se producía la ruptura y después de ella).
Pasar una y otra vez por la moviola las secuencias más significativas de la vida afectiva, mientras se reconstruye la forma en que estos eventos fueron experimentados, evaluados y autorreferidos permite poner de manifiesto una coherencia en el estilo afectivo del paciente que cuando éste puede observar y autorreferirse le ayuda a tomar conciencia de la forma en que con este estilo produce experiencias emocionales recurrentes que tienden a estabilizar su sentido de sí mismo. Esto provoca un cambio notorio en el punto de vista del paciente sobre sí mismo: un cambio en la evaluación del mí respecto del yo. El paciente puede ahora reconocer, apreciar y autorreferirse como sus diferentes estados emocionales se combinan y recombinan a lo largo de un vínculo afectivo, al igual que como la percepción de otro significativo llega a regular su propia autopercepción.
Fase III: Reconstrucción de la historia del desarrollo; análisis evolutivo del significado personal. (Entre 3 y 6 meses de duración).
El objetivo es reconstruir la forma en que su propio camino evolutivo los llevó a estructurar el significado personal que descubrieron en sí mismos durante la segunda fase.
La tarea de la autoobservación anterior se llevo a cabo sobre experiencias presentes o del pasado reciente; vivas y ricas en detalles y por consiguiente, fáciles de reconstruir, en esta fase, se trabaja con recuerdos más vagos, superpuestos entre sí y con menos detalles. A partir de un recuerdo vago e impreciso en los detalles pero afectivamente significativo se pueden reconstruir las totalidades emocionales con que aquella situación ha sido experimentada por él, y la forma en que en ese momento él la ordenó en una narrativa consistente con el significado personal que comenzaba a organizar.
La principal dificultad radica en que el paciente, como toda persona, ha construido una versión de su historia vital ordenada a lo largo de los años con explicaciones consistentes con la imagen de sí mismo. Es por eso que la capacidad del paciente para enfocar su pasado desde un nuevo nivel de autoevaluación y autorreferencia, basado en la conciencia de su propio funcionamiento que alcanzó en las fases anteriores, es la variable decisiva para que se pueda llevar a cabo la reconstrucción del pasado con un nivel de reordenamiento. Teniendo esto en cuenta se comprenderá porqué no puede iniciarse esta fase de autoobservación de la experiencia inmediata en la historia del desarrollo hasta que el paciente no haya alcanzado nuevos puntos de vista sobre sí mismo.
Procedimiento: Primero hay que reconstruir con el paciente su historia evolutiva para identificar los hechos significativos, a su vez, éstos se dividirán en escenas que se pasarán luego por la moviola una y otra vez. Durante la reconstrucción de la historia, el terapeuta puede identificar los eventos significativos a reconstruir en la moviola teniendo en cuenta:
a) Su conocimiento de las etapas de desarrollo y los problemas específicos característicos de cada organización de significado personal (depresiva, fóbica, tipo DAP, obsesiva) en esas etapas.
b) La reacción emocional y el nivel de discrepancia entre ésta y su explicación que genera en el paciente cada recuerdo.
c) Los modos específicos de autoengaño que el terapeuta ya conoce en el paciente y que puede anticipar como propios, también, del proceso personal que está en juego en cada recuerdo.
El análisis se realiza teniendo en cuenta tres etapas madurativas que se reconstruyen cada una de ellas, primero, como una visión panorámica que permite ubicar los recuerdos significativos, y luego, focalizando en cada uno de éstos. Estas etapas madurativas son: infancia y años preescolares (0-6 años), niñez (7-12/13 años), adolescencia y juventud (13-20/21 años).
Una vez desplegada una visión panorámica de la etapa como si fuera una película donde el paciente se ve a sí mismo desde, por ejemplo: su nacimiento hasta sus seis años, se eligen las escenas contenidas en los recuerdos significativos y se las reconstruye con el procedimiento habitual poniendo el foco especialmente en: A) la secuencia de interacciones, a fin de reconstruir los patrones vinculares con los que se daba la relación entre el paciente y sus cuidadores. B) la experiencia subjetiva del niño de modo de reconstruir el sentido de sí mismo y del mundo que el paciente experimentaba en aquel entonces en cada situación.
En esta fase se le pide a éste que se observe en la misma escena desde dos puntos de vista objetivos, es decir, dos puntos de vista alternativos desde los cuales él es ahora “espectador” de su propia escena. Estos dos puntos de vista son: A) como se ve él desde afuera con los “ojos de un niños de la misma edad” que la tiene en la escena; B) como se ve él desde afuera, en esa escena, con los “ojos del presente”.
El cambio continuo en los puntos de vista con que se observa durante la reconstrucción de su desarrollo evolutivo es lo que permite al paciente reordenar su pasado de tal modo que deja de dar por sentado su significado personal y comienza a experimentarlo como el proceso auto constructivo de su propia forma de ser en el mundo. A su vez, esta ampliación de la conciencia le dispara nuevos puntos de vista actuales sobre sí mismo, lográndose de este modo el objetivo de la terapia: la reestructuración del significado personal del paciente en un mayor nivel de flexibilidad y abstracción narrativa.
Muchos pacientes no realizan la última fase del tratamiento debido a que al final de la fase dos; ya sin síntomas y sintiéndose diferentes que al momento de la consulta, deciden interrumpir el tratamiento. El terapeuta no debe oponerse a esa decisión sino que debe dejar, una vez más, que sea el paciente quien decida sobre su propia vida. En todos los casos, además de pautar algunas sesiones de seguimiento que se irán espaciando en el tiempo –primero una vez por mes y luego una sesión cada 3 o 4 meses- durante los próximos dos años, el terapeuta debe comunicar a su paciente que el fin de este tratamiento no implica el fin del vinculo terapéutico y que, por lo tanto, en cada instancia en que lo sienta necesario pueden juntos poner nuevamente en marcha su trabajo de auto observación.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
§ Caro, Isabel (1997). Manual de Psicoterapias Cognitivas (1° ed.). Barcelona: Paidós.
§ Guidano, Vittorrio (1994).El Sí mismo en Proceso. Hacia una terapia cognitiva posracionalista (1° ed.). Barcelona: Paidós.
§ Kerman, Bernardo. Nuevas Ciencias de la Conducta. Aplicaciones para el 3° milenio. Buenos Aires: Ed. Universidad de Flores.
SUS ORIGENES.
Los comienzos de la psicoterapia constructiva, se remontan al menos hasta el siglo XVIII con la aparición de una nueva respuesta a los debates imperantes sobre cómo y que “conocen” las personas. Estos debates tuvieron lugar en la epistemología, siendo el objeto de estudio de esta las teorías del saber y del conocimiento. La polaridad permanente en ese momento estaba entre el racionalismo clásico y el recién nacido empirismo. Los racionalistas estaban a favor de la mente, con las matemáticas como la forma más pura del lenguaje. Los empiristas eran defensores de la experiencia y de las sensaciones del cuerpo.
Mientras todo esto ocurría, algo mas estaba surgiendo. A principios del siglo XVIII esta tercera tradición se ha denominado “constructivismo” por su énfasis en la participación activa del sistema de conocimiento individual en la estructuración (auto organización) y, por lo tanto, en la posible dirección de sus propias actividades.
Giambattista Vico (1668-1744) es considerado generalmente como el creador de esta posición por su énfasis en el papel omnipresente del proceso constructivo en el conocimiento. Actualmente el constructivismo es un enfoque cada vez más popular en la filosofía, la psicología y la psicoterapia. (Mahonés 1991, 1995).
Para comenzar, tanto la practica modernista como la posmoderna de la psicoterapia cognitiva, asumirían que los seres humanos conocemos de forma activa (constructivismo). Sin embargo, comienzan a surgir diferencias entre ellas, sobre “que hacemos cuando conocemos” y “que conocemos”.
Para un terapeuta modernista cognitivo, la mente es un sistema activo (mas bien reactivo) que al descubrir la realidad hace invenciones poco validas. Por eso, le enseña
al paciente a descubrir formas mejores, mas validas, de ver las cosas. Para un terapeuta posmoderno cognitivo, la mente es igualmente un sistema activo (más bien proactivo) que inventa, no descubre, la realidad. Por eso, le enseña al paciente a inventar formas alternativas, mas viables de conocer.
Cuando “conocemos sobre algo”, un terapeuta cognitivo modernista asume un punto de vista mecanicista. El que conoce es una maquina activa que procesa datos. La realidad es algo externo a nosotros, a la que conocemos más o menos bien. Para un posmodernista la realidad, como algo totalmente externo al sujeto que conoce, no existe, es un sinsentido. No existe la realidad, sino nuestras “realidades” que son constituidas socialmente, por la interacción o la evolución continúan de la dinámica persona-ambiente. Otra diferencia importante es el tratamiento dado al lenguaje. Para el terapeuta modernista cognitivo, el lenguaje refleja la realidad, para el posmoderno, el lenguaje produce la realidad. Sostienen que los seres humanos son contadores de historias, donde el mundo es un conjunto de historias que se deben elegir para poder seguir viviendo una buena vida, en un proceso de recreación continua.
Principios básicos: La esencia de la filosofía constructivista se puede resumir en cinco puntos interdependientes: 1.Actividad, 2.Orden, 3. Identidad, 4. Procesos simbólicos-sociales y 5. Desarrollo dinámico.
La actividad es un tema central. El sistema de vida se considera como un agente proactivo que participa en su propia dinámica vital.
En el constructivismo, los sistemas son capaces de moverse por sí mismos.
A su vez, postula que el sistema de vida trabaja para establecer, mantener y elaborar un orden normalizado en su experiencia. Este proceso de auto organización activa continua a lo largo de la vida en respuesta tanto a dinámicas externas como internas. Dar orden a la experiencia llega a ser algo muy complejo y único para cada individuo.
Una de las cosas que hace la auto organización humana considerablemente más compleja, es la capacidad de procesamiento simbólico. Las actividades humanas de autoorganización están inmersas en contextos sociales y simbólicos. Los sistemas simbólicos tales como el leguaje son las expresiones de la fábrica social de la experiencia. El desarrollo de la identidad tiene lugar necesariamente en el contexto de las relaciones humanas. El individuo surge de sus vínculos humanos. Por lo tanto el sí mismo no es una entidad aislada, este se inserta en los sistemas sociales, y los sistemas sociales se impregnan del sí mismo de modo que el desarrollo de uno de ellos necesariamente influye en el otro.
El quinto tema corresponde al desarrollo de la autoorganización. Cualquier desarrollo se configura y cambia por una multitud de circunstancias, muchas de las cuales están mas allá de la conciencia o del control de la persona que intenta gobernarlas.
El desarrollo es un proceso fundamentalmente dialectico en que el orden surge de intentos continuos, activos, del sistema para conseguir un balance dinámico ante distintos contrastes dinámicos e interactivos. Por lo que la resistencia al cambio no es un fenómeno patológico, sino una expresión natural, autoprotectora que representa el intento por mantener la integridad de un sistema que se experimenta a sí mismo como siendo empujado muy rápido de los límites de su funcionamiento familiar.
LA EXPERIENCIA HUMANA COMO CONDICIÓN ONTOLÓGICA.
Desde una perspectiva posracionalista, es necesario comprender en que medida influye la experiencia humana en nuestra percepción del mundo.
Entonces, puesto que solo podemos percibir la realidad en que vivimos desde dentro de nuestro orden perceptivo, la experiencia humana nace de la experiencia del acto de vivir, y de vivir en el lenguaje, que en este sentido, representa la condición ontológica primaria ineludible.
Los seres humanos no pueden separarse del modo en que ven la vida, como consecuencia de la experiencia previa generada por su praxis vital, y también porque forman parte de una tradición histórica específica.
La experiencia humana tiene las características de ser intersubjetiva ya que el sujeto se configura en la relación con el otro y en cómo se siente visto por el mismo. Por otra parte y por el hecho de ser primates los humanos desarrollan procesos vinculares (apego según Bowlby), es decir, relaciones emocionales con los otros significativos que son sus cuidadores (base segura según Bowlby), y estos procesos se mantienen durante toda la vida, contribuyendo notablemente en la organización del dominio emocional y posterior proceso de individuación.
Esta experiencia humana se estructura en 2 niveles: el nivel de la experiencia inmediata y el nivel de la explicación, ambos son apreciadas de modo diferente por cada persona.
El nivel de la experiencia inmediata. El sentido de sí mismo: El primer nivel por llamarlo así en su origen histórico y evolutivo, es el nivel que tenemos en común con los animales, el nivel de la inmediatez, el del continuo fluir de la experiencia inmediata, el nivel de la vivencia, y es algo que ocurre en sí mismo, que se da independientemente de nosotros, va con nosotros y no necesita de nuestra intencionalidad ni de nuestro pensamiento.
Es el sentido de mí mismo como inmediatez, pero no esa inmediatez perceptual, sensorial, es sentirme sí mismo, es el sentido de ser. Es algo que se da continuamente y que llevamos con nosotros, aún cuando soñamos, o dormimos. Eso es lo que compartimos con todos los animales y no depende del hecho de quererlo llevar. Es un sentido visceral, el experimentar, es normalmente extra referido a una realidad externa única, común para todos.El nivel de la explicación. La imagen conciente de sí mismo. Simultáneamente al nivel anterior, siempre hay otro nivel en el cual esta experiencia, ese sentido que fluye ininterrumpidamente, es reconocido, elaborado, pensado, hablado. También los sueños son referidos, hablados. En este sentido somos animales que vivimos en el lenguaje, somos primates parlantes. En el nivel explicativo se intenta hacer consistente cada momento de la experiencia de sí mismo y es la manera con la cual se secuencializa la narración con un orden cronológico, causal y temático.
Es un proceso que toma la experiencia y la reconstruye. Al explicar, se intenta imponer distinciones conscientes a la experiencia, es autorreferida a la propia actividad interna. Toda nuestra experiencia de la inmediatez se vuelve comprensible y vivible, en la medida que le damos una forma.
Estos niveles los podemos caracterizar mejor, si lo pensamos como algo que fluye siempre entrelazado, al mismo tiempo yo me siento y me veo.
En cada momento yo tengo un sentido de mí mismo inmediato y tengo también una imagen conceptual de mí, que es siempre conjunta.
Los dos niveles fluyen continuamente pero tienen una afluencia distinta, es decir, el nivel de explicación tiene que quedarse un poco atrás para elaborar lo que ya ha sido vivido.
Esto genera, por esa característica que tiene la experiencia humana una discrepancia bastante importante entre la experiencia inmediata y la explicación, es decir, en cada momento de nuestra experiencia nosotros experimentamos mucho más de lo que nos damos cuenta, percibimos mucho más de lo que creemos comprender.
Por lo tanto experimentar y explicar en términos de “inmediatez fijada” (como lo vivencio) y “distanciamiento abstracto” (como me lo explico) son polaridades siempre presentes en la circularidad incesante de nuestra comprensión, ya sea que abordemos lo externo o a nosotros mismos. Mientras que la experiencia es una condición necesaria de toda explicación, también la explicación es crucial para dar congruencia y significado a los hechos de la vida.Guidano, desde un enfoque procesual y sistémico, da cuenta de la evolución del psiquismo humano y las formas de organización funcionales y disfuncionales que este adquiere. Así describe las organizaciones del Significado personal las cuales pueden ser funcionales o disfuncionales.
CONCEPTO DE ORGANIZACIÓN DEL SIGNIFICADO PERSONAL.
El primer dominio, la primera capacidad, la primera aptitud que adquieren los seres humanos es el dominio emotivo. El Significado Personal refleja el patrón emocional y psicofisiológico correspondiente.
Si tenemos presente la cantidad relativamente pequeña de emociones que los seres humanos pueden experimentar, vemos que las posibilidades de combinación y recombinación capaces de producir una autopercepción fiable acompañadas de un nivel aceptable de autoestima son pocas.
De modo que, si la experiencia humana es afectiva e intersubjetiva, para la organización del orden cognitivo humano, (entendido en el sentido posracionalista) son esenciales las tonalidades emotivas que disparan los procesos vinculares.
Para la continuidad funcional del sistema es vital, lograr una individualización progresiva que conduzca a una identidad personal que le permita a la persona ser aceptada y reconocida por los otros.
Cabe tener en cuenta que en este modelo se considera a la experiencia humana como una construcción personal, y que el orden que se reconoce a esa experiencia no corresponde a una realidad objetiva sino a aquel que es viable para cada persona.
Las OSP, son llaves explicativas del terapeuta: No tienen entidad física concreta. No son ontológicamente reales. Podemos encontrar recurrencia en las formas como una persona se explica sus experiencias, dándose un significado que le permita desarrollar una autoimagen consciente que implique un sentido de viabilidad y continuidad histórica.
Así podemos definir a las O.S.P. como un sistema de ordenamiento de la propia experiencia inmediata que se caracteriza por una personal y única manera de agrupar y combinar (en término de procesos) las tonalidades emocionales básicas, más un sistema explicativo que en permanente relación funcional con el anterior, intenta también de una manera personal y única, hacer consistente esa experiencia en torno a una imagen consciente del sí mismo que otorgue un significado viable, (en término de la propia coherencia sistémica) a la propia existencia.
A pesar de que cada forma de OSP es peculiar y única, a los fines metodológicos es posible encontrar cierta regularidad en estas organizaciones que nos permiten ordenarlas y agruparlas en patrones bien definidos.
Algunas características comunes a la OSP serían las siguientes:
a) Cada una de las organizaciones del significado personal siguen en su formación un camino evolutivo específico que puede ser descripto y comprendido en su relación con patrones vinculares familiares tempranos también específicos.
b) Las OSP son consideradas como procesos de ordenamiento y no como contenidos de conocimiento. Se trata de modos de procesamiento específicos de cada organización que dan forma a los diversos contenidos.
c) No se observan organizaciones en estado puro. En general se dan combinaciones de dos tipos de organización.
d) Las organizaciones no existen en sí mismas, no son entidades. Son solo llaves conceptuales del terapeuta que le permiten ordenar el relato del paciente, conceptualizar y orientar sus estrategias.
e) Normalidad, neurosis y psicosis no son consideradas como estados separados, condiciones fijas o contenidos de conciencia. Son modos de procesamiento, formas de combinación y recombinación del significado personal que cualquiera de las organizaciones puede asumir. Normalidad, neurosis y psicosis son distintas dimensiones en las que un mismo significado personal puede funcionar en el curso de una vida.
f) Entendemos que lo que el paciente nos transmite es su forma personal de hacerse consistente en términos de su propia coherencia sistémica, la experiencia que ha vivido. Es este aspecto constructivo en su faz sintáctica el que nos interesa a los fines diagnósticos ya que nos da la posibilidad de determinar el tipo de OSP del paciente, la cantidad y calidad de autoengaño con que opera y por lo tanto, su orden funcional actual.
Guidano ha afirmado que son cuatro las OSP
§ OSP. D.A.P. (disturbios Alimentarios Psicogénicos),
§ OSP. Fóbico.
§ OSP. Depresivo.
§ OSP. Obsesivo.
Bajo ningún concepto Guidano sostiene que estas organizaciones puedan explicar todos los fenómenos clínicos. Pero si está convencido de que existe un número pequeño de organizaciones del significado personal y que esto refleja el pequeño número de emociones fundamentales que la experiencia humana puede experimentar.
Podemos considerar las siguientes:
1) OSP DEPRESIVA: Un niño que va a desarrollar una organización depresiva ha tenido en su contexto familiar la pérdida física de uno de sus padres o bien la indiferencia o el rechazo de los padres que es una pérdida emocional, el niño no se ha sentido asistido en sus necesidades, es el niño que tiene un sentido de sí mismo basado en temas de desesperación o rabia.
Como estrategia defensiva en respuesta al rechazo paternal, los niños presentan habitualmente patrones de apego evitativo, es decir, evitan activamente el contacto con los cuidadores ya que probablemente no serían correspondidas y por lo tanto suscitarían angustia e ira.
Así, la experiencia de la soledad en los niños esquivos se ve acompañada por una especie de actitud para el “autocuidado”.
Es típico de estos niños tener oscilaciones entre momentos de desesperación y momentos de rabia. Estas oscilaciones las tienen también los depresivos de adultos pero es habitual que aprendan a no expresarlas, pero las sienten, las experimentan. Esta es la base de una organización depresiva, lo que ocurre continuamente en su experiencia cotidiana.
2) OSP FOBICA: En esta organización al niño se le bloquea indirectamente desde pequeño la capacidad de exploración. Esto ocurre porque el mundo es vivido en la familia fóbica como sumamente peligroso y no se puede vivir sin una protección adecuada. Para que se desarrolle un tema de significado fóbico es importante que el bloqueo de la exploración sea indirecto, es decir, la madre nunca prohíbe al hijo ir a jugar con sus compañeros, porque en caso de prohibición directa, explícita, eso motiva en el niño rebeldía. La madre fóbica cuando el niño pide permiso para ir a jugar, se asusta, deja de hacer su tarea, se coloca en la ventana y le grita que se cuide, que no se lastime. Esta actitud de la madre le hace percibir al niño que el mundo es algo sumamente peligroso y que a cada momento puede pasar algo irreversible. La activación básica de los fóbicos es vivir en un mundo peligroso donde la protección de los padres tampoco es segura y le dispara como emoción sobresaliente el miedo, oscilan entre el miedo y la curiosidad, tienen siempre el empuje a explorar, pero el explorar dispara un miedo que se puede convertir en pánico. En síntesis estas personas son muy sensibles a la desprotección cuando se produce demasiado distanciamiento de su base segura o bien son sensibles a la constricción cuando sienten la presión sobre sí mismo de sus figuras significativas.
3) OSP DAP (DISTURBIOS ALIMENTARIOS PSICOGENICOS): Esta organización no tiene polaridades emocionales tan definidas. Es la organización típica de los pacientes con síntomas de trastornos alimentarios (Anorexia, bulimia, obesidad), de allí el origen de su nombre. En esta organización el niño desde pequeño es interferido por su familia en formarse un sentido de sí mismo autónomo, donde siempre se le niega el sentido de individualidad y se le anticipan las emociones que tiene que sentir, experimentar, y si no siente la cosa correcta, los padres se la definen después. La familia dápica es la familia en la que la imagen es más importante que la persona, no importa lo que el niño siente sino como el niño se ve. La intención de la madre es que el niño sea perfecto, pero el mismo desconoce su intención, lo que siente es que su experiencia no es la verdadera. Por ejemplo el niño puede pensar que se aburre en la casa de la abuela, pero de acuerdo a lo que su madre le dice, todos los niños que visitan a la abuela son felices y él no se da cuenta que está feliz porque es un niño. Lo que surge de estas experiencias es que el niño nunca está seguro acerca de lo que está sintiendo, de sus sensaciones, emociones y de sus percepciones y, por lo tanto, son solo los demás los que pueden aclarar esta situación. Estas personas necesitan ser confirmados por los otros como significativos, con un bajo o nulo nivel de exposición a enfrentar el juicio negativo de los mismos
4) OSP OBSESIVA: Esta organización también no tiene polaridades emocionales bien definidas. El apego de los padres se caracteriza por la incertidumbre de la calidad del apego que genera al niño, por un lado son padres que están seguramente dedicados al hijo que es importante para estos, el hijo no tiene experiencias como los depresivos que sienten al padre indiferente o rechazante. No cabe dudas que el padre esté dedicado al niño y le dedica bastante tiempo, pero al dedicarse a la vez lo tortura, por lo cual se vuelve alguien que no es posible definir en términos emocionales, es decir, si es un padre que quiere o no quiere a su hijo. Es posible que el paciente refiera “Llego a casa y no dudo que papa deja todo lo que tiene que hacer para seguirme con mis tareas, pero para seguirme me tortura, me pregunta, me hace hacer todo varias veces, etc. En el obsesivo esto se transforma en el problema, la experiencia es dicotómica, porque la duda “Mamá me quiere, mamá no me quiere” corresponde a una duda sobre sí mismo “Soy querible, no soy querible”, “soy un niño bueno, soy un niño malo”. El problema es que como siente simultáneamente que se desarrolla un vinculo emocional ambivalente con los padres (me quieren - no me quieren), simultáneamente tiene un sentido de sí mismo dividido o dicotómico. El obsesivo tiene un problema parecido al dápico porque no logra alcanzar una definición estable de la experiencia inmediata y adopta una solución que es parecida pero diferente en cuanto a los hechos prácticos. Es decir, la incertidumbre se puede resolver a través de estándares externos: En el obsesivo los mismos lo son en correspondencia a una ideología que puede ser moral, religiosa, de justicia, de empeño social, y así logra reducir la duda. Así puede referir “soy un hombre bueno, no el malo que me siento porque en cada momento correspondo a ese orden ideológico externo que permite acomodar los criterios internos.”. En el dápico los estándares externos lo son en correspondencia con el juicio de los otros significativos.
Normalidad, neurosis y psicosis.
No son consideradas como estados separados, condiciones fijas o contenidos de conciencia; no existe ningún tipo de contenido de conciencia que pueda ser considerado como propio de cualquiera de ellas en particular; no son modos de procesamiento, formas de combinación y recombinación del significado personal que cualquiera de las organizaciones puede asumir.
Normalidad , neurosis y psicosis son distintas dimensiones de coherencia sistémica en las que un mismo significado personal puede funcionar en el curso de una vida.
El grado de plasticidad y flexibilidad con que el sistema opera: en la normalidad los significados son más plásticos y flexibles y pueden remplazarse fácilmente por otros; en la neurosis y la psicosis la rigidez aumenta en forma progresiva.
La capacidad de autoorganización: las discrepancias originadas en nuevas experiencias deben ser integradas a un sentido de sí mismo que se mantenga artificialmente y con una sensación de coherencia y continuidad en el tiempo; esto obliga a reorganizaciones constantes.
Una mayor capacidad de reorganización e integración nos acerca a la normalidad, mientras que en la neurosis ésta capacidad está muy reducida y en la psicosis hay siempre aspectos del sí mismo que no pueden integrarse.
Las O.S.P poseen capacidad para la autorregulación: esta se expresa en un particular equilibrio dinámico, un “orden a través de las fluctuaciones”. Los cambios continuos del punto de equilibrio en la dinámica yo (experiencia inmediata)-mi (autoimagen evaluada actual) son el único modo de mantener la coherencia que estructura la continuidad de la propia experiencia, asimilando al mismo tiempo, las perturbaciones que surgen de ella.
Las variables que regulan la mencionada dinámica son la toma de conciencia y la afectividad. La primera cumple un papel importante en la regulación y modulación de las perturbaciones que desafían a la organización y la segunda es el factor desencadenante de dichas perturbaciones.
La toma de conciencia es la dimensión abstracta reflexiva a través de la cual la experiencia inmediata (yo) es autorreferida para reordenarla congruentemente con la autoimagen evaluada actual (mi). Los registros concientes de uno mismo son procedimientos para hacer congruentes los estados percibidos de la experiencia inmediata con la autoimagen actual (sobre la base del patrón específico de coherencia interna y del nivel de abstracción y flexibilidad con el que se hacen). Es así que una experiencia inmediata se vuelve comprensible por medio de una apreciación selectiva de los rasgos (senso-afectivo-motores) ya reconocidos como propios por la actual autoimagen. Es así que toda explicación de la experiencia inmediata apunta a confirmar la evaluación actual del mundo.
La autorreferencia reflexiva tiene la capacidad para el “engaño conciente”, por lo tanto, ninguna toma de conciencia será viable sin un autoengaño adecuado. Si este es mayor, se eleva la imposibilidad de clasificar la experiencia inmediata y si es menor, aumenta desmesuradamente los procesos de autorreferencia.
La función de los procedimientos de autoengaño de las O.S.P es la de manipular la codificación a fin de que ésta sea congruente con la calidad de autoconciencia permitida por el nivel de abstracción y flexibilidad. Por medio de dichos procedimientos, se pueden hacer inteligibles los sentimientos críticos sin cuestionar la aceptabilidad de la autoimagen estructurada hasta ese momento. De esta manera, el autoengaño conciente procura proteger al individuo de cambiar demasiado y/o muy rápidamente.
En el equilibrio dinámico entre la experiencia inmediata y los patrones de toma de conciencia actuales, el papel regulador de los procedimientos de autoengaño es doble: mientras apuntan a preservar el equilibrio actual, crean a su vez las condiciones para la aparición de discrepancias yo-mi. La asimilación de las mismas, supone cambios del punto de equilibrio en la dirección de un reordenamiento personal progresivo o regresivo. Será progresivo, de acuerdo al nivel de abstracción y flexibilidad de la toma de conciencia. Si en cambio es regresivo, el desafío al autocontrol va acompañado de niveles altos de hiperemocionalidad y desequilibrio personal. Al ser mayor la incapacidad de decodificar la discrepancia que emerge, mayor será la tensión y escisión experimentada entre los propios pensamientos y sentimientos.
Nos hemos referido precedentemente a la toma de conciencia, ahora en cambio hablaremos de procesos diferentes: los autoconscientes, que tienen una función amplificadora en la percepción de los rasgos reconocibles (lo que como ya señalamos, no sucede en la toma de conciencia). La autoconciencia es un ordenamiento constructivo autorreferencial que determina en gran medida la forma que asumirá la experiencia personal.
Una revolución personal (un cambio profundo exitoso) y un síndrome clínico bien definido (un cambio profundo no exitoso), aunque fueron desencadenados ambos por una perturbación emocional profunda, son el resultado de procesos de reordenamiento distintos, que a su vez son producidos por distintos niveles de autoconocimiento y pensamiento abstracto. Es necesario durante la terapia, generar cambios progresivos en los patrones actuales de autoconciencia del cliente, aumentando la comprensión que él tiene del modo en que ordena la experiencia activa.
Por otro lado, la autorregulación independiente no existe y la intersubjetividad está dentro de un ordenamiento autorreferencial básico a través del cual la construcción de la imagen de otro ser significativo se correlaciona con una percepción del sí mismo.
Es así que desde la perspectiva posracionalista, el apego posee una interdependencia fundamental con el significado personal.
La influencia de los apegos tempranos se refleja en el estilo de apego, el cual, iniciado con los primeros modelos, continúa a lo largo de las etapas evolutivas.
Durante la madurez aparecen nuevos patrones de apego (ej.: relaciones amorosas íntimas-sexuales) que adquieren la función autorreferencial de confirmar, sostener y expandir los patrones de coherencia del significado personal estructurados hasta el momento. El curso de una relación está más vinculado con las percepciones del otro que con las características reales del otro, es así que en el proceso de vincularse con alguien, uno no elige tanto a la persona como al modo de experimentarse a sí mismo con esa persona.
Entendiendo que los modelos de las figuras de apego se vinculan con los patrones actuales de percepción, toda modificación percibida de esos modelos va acompañada de intensas perturbaciones en la experiencia inmediata. Dichas perturbaciones pueden desencadenar la aparición de discrepancias yo-mí que a su vez desafían la evaluación actual del sí mismo.
Por otro lado, el grado de intimidad percibida de una figura de apego tiene gran correlación con la intensidad de la interdependencia emocional experimentada durante la relación. En una relación prolongada, las dimensiones de interdependencia emocional están más articuladas y el vínculo cumple la función de otorgar validez al sentido del sí mismo de cada integrante.
La imagen construida del otro está ligada con el patrón de S.P: En un Sdo. Depresivo: El otro podrá percibirse como salvador de un destino de soledad o como quien confirma ese destino/ En un significado Fóbico: el otro podrá ser percibido como protector o como amenaza de pérdida de protección y/o libertad/En un Sdo. de Desórdenes alimentarios: se podrá percibir al otro como incondicional o como intrusivo/En un Sdo. Obsesivo: el otro podrá percibirse como quien confirma la certidumbre de que se tiene el control total o como única posibilidad de aliviar el sentido angustioso de falta de control/
Dentro de la perspectiva ontológica que presentamos y que intenta explicar de qué modo el ser humano llega a experimentar un sentido de la individualidad singular y específico, el apego es el sistema autorreferencial que subyace de modo preeminente al desarrollo y mantenimiento de la dinámica de la mismidad.
La noción de apego nos permite además comprender la dimensión del duelo (tanto por pérdidas físicas como afectivas) como proceso complejo y de múltiples direcciones que se despliega y toma forma en el tiempo. El mismo está constituido básicamente por dos momentos: experimentar y aceptar la pérdida y reordenar la autoimagen para proyectarla en otras relaciones.
Lo que se experimenta en el duelo como pérdida es el modo específico de sentirse, más que la ausencia objetiva de la otra persona. Dado que la imagen construida de una figura de apego regula los patrones actuales de la autopercepción, lo crucial que subyace a la experiencia de verse privado de un ser querido es el cambio abrupto percibido en esa imagen. Los posteriores intentos tendientes a restaurar la continuidad, conducen a un complejo proceso de reorganización personal que puede desarrollarse tanto progresiva como regresivamente.
Otra noción importante propuesta por la perspectiva que presentamos es que ningún cambio es posible sin emociones: Si bien los “temas de pensamiento” suelen pasar por un proceso más o menos continuo de diferenciación, recombinación e integración, los temas afectivos básicos son mucho más constantes en el tiempo y tienen un ritmo y mecanismo de cambio distinto que el de las estructuras cognitivas. Por lo tanto, el supuesto de que un cambio en la cognición entraña uno en las emociones es infundado, pues la autorregulación y autodesarrollo de temas afectivos nucleares no se ve tan influido por las reglas lógicas de la diferenciación e integración como los temas abstractos.
Si bien el pensamiento generalmente cambia los pensamientos, solo el sentimiento puede cambiar las emociones. En este sentido, sólo la aparición de nuevas experiencias emocionales puede afectar la autorregulación, modificar los patrones actuales de autoconciencia y así facilitar un reordenamiento de los procesos de significado personal.
La actitud del terapeuta en la relación clínica es bastante distinta de la característica en los enfoques tradicionales. La relación terapéutica pretende ser básicamente una herramienta de exploración. El terapeuta evitará afrontar las emociones perturbadoras con una actitud crítica y/o preocupada ya que esto le confirmaría al cliente el sentido de extrañeza con que habitualmente él mismo percibe dichas emociones (y por lo tanto reduciría la posibilidad de que llegara a asimilarlas).
Dado que la meta no es modificar las creencias del cliente a cualquier precio sino ayudarlo a darse cuenta de su propio modo de elaborarlas, el terapeuta desde el inicio orienta la comprensión del cliente hacia los patrones básicos que usa para autorreferir la experiencia inmediata.
Al reconstruir gradualmente la coherencia interna que existe bajo el carácter aparentemente extraño de los sentimientos perturbadores, el terapeuta consigue que el cliente advierta con creciente claridad que dichas emociones contienen una información importante y al comprenderla, seguramente se le facilitará entender las dificultades existenciales padecidas. En otras palabras, se propone un proceso terapéutico que facilite las indagaciones personales de los clientes, tendientes a encontrar un camino para la comprensión gradual de las reglas que imponen la coherencia rígida de su O.S.P.
El logro de una comprensión más articulada y exhaustiva del propio funcionamiento y del modo de reordenamiento de los significados personales, representa la variable crucial para la asimilación de los sentimientos extraños y desagradables (percibidos como irreales) y su transformación en emociones personales (sentidas como reales).
METODOLOGÍA GENERAL DE LA TERAPIA COGNITIVA POST-RACIONALISTA:
Su dispositivo operativo reside en la interfaz entre la experiencia inmediata y su reordenamiento explícito. El procedimiento básico consiste en preparar a los clientes mediante técnicas de autoobservación para que puedan lograr una diferenciación entre la percepción-las creencias-las actitudes concientes, para reconstruir a continuación los patrones de coherencia.
Para que dicha estrategia sea eficaz el cliente debe experimentar gradualmente durante el proceso terapéutico, algunos acontecimientos cargados de afecto, que presionan progresivamente hacia la reorganización.
A lo largo de este proceso, el terapeuta debe proporcionar herramientas de análisis y autoobservación que, al aumentar la flexibilidad y plasticidad del nivel de autoconciencia del cliente, le permitirán realizar gradualmente un reordenamiento de la experiencia personal. En ese reordenamiento, la perturbación problemática será asimilada y comprendida en una imagen más abstracta e integrada que no implicará una aflicción emocional.
La relación terapéutica es el contexto específico en el que se vuelve posible que el terapeuta ponga en marcha acontecimientos creadores de cambio afectivo y guíe el proceso de la reorganización que los mismos activan.
La relación terapéutica es una interacción cercana, real, viva y sus aspectos emocionales tienen un efecto coadyuvante para la asimilación de nuevas experiencias y/o el replanteo de otras ya existentes.
Por otro lado, respecto de la actividad profesional, resulta casi imposible diferenciar la evaluación- diagnóstico de la intervención. Forman parte de un proceso complejo y multidireccional: la psicoterapia, que se despliega simultáneamente en varios niveles entrelazados.
Podemos indicar que la evaluación se realiza entre la interfaz experiencia-explicación, por medio de aptitudes de autoobservación que el cliente desarrolla gradualmente y que están vinculadas con el proceso activo de reordenamiento. El rasgo distintivo de la actitud del terapeuta durante este proceso es la capacidad de diferenciar la experiencia inmediata (lo que está ocurriendo en la praxis) y su explicación (el hacer congruente la praxis con la concepción que el cliente tiene de sí mismo).
Debe tener claro que los hechos corresponden a la experiencia inmediata del cliente y que su explicación-razonamiento es siempre un modo de autorreferirse esos hechos para hacerlos comprensibles. Al avanzar en la evaluación, enfocando alternativamente la experiencia inmediata del cliente y sus explicaciones, el terapeuta debe a su vez abordar datos directos de observación (conducta verbal-no verbal) e indirectos (informaciones sobre los acontecimientos). Estos datos están entrelazados y son interdependientes, se influyen y especifican entre sí.
Es así que: centrarse alternativamente en la experiencia y en la explicación y elegir en cada momento entre los datos directos e indirectos, deben considerarse los aspectos metodológicos básicos del procedimiento de evaluación tanto en las fases iníciales como avanzada.
EL ESTADO DE LA CUESTION EN LA TERAPIA COGNITIVA POSRACIONALISTA
NIVELES DE LA EXPERIENCIA HUMANA
Sólo podemos percibir la realidad en la que vivimos desde dentro de nuestro orden perceptivo y, como seres humanos, siempre nos encontramos en la inmediación de nuestra praxis continua de vida (condición ontológica primaria ineludible).
La experiencia humana, por lo tanto, es el producto emergente de los procesos de regulación mutua en continua alternancia entre experimentar y explicar, a través del cual los patrones de actividad quedan sujetos a referencias mediante las capacidades lingüísticas, generándose un reordenamiento (explicación) en término de proposiciones distribuidas en redes conceptuales.
Esta explicación o reordenamiento hace posible un nuevo nivel de experiencia tal como “subjetivo/objetivo”. Esta interdependencia entre emoción y cognición, vivencia y explicación, es constitutiva de cualquier proceso de conocimiento humano, tal como sentirnos vivos y la explicación continua de este hecho es constitutiva de nuestra experiencia de tener un sentido de nosotros mismos.
Nuestro sistema afectivo-emocional corresponde a una percepción inmediata e irrefutable del mundo. Por eso, desde un punto de vista ontológico, los sentimientos nunca pueden estar equivocados. Siempre somos como sentimos que somos.
Los errores solo pueden advertirse a posteriori y depende del punto que adoptemos como observadores al reordenar nuestra experiencia. Cualquier reordenamiento racional-cognitivo (explicación) consiste en operar con las coherencias de las reglas lógico-semánticas para hacer consistente el flujo de la experiencia inmediata y la continuidad de nuestra evaluación del mundo. Así, si bien la vivencia parece ser una restricción necesaria para cualquier explicación, la explicación es, a su vez, crucial para dar coherencia y significado al flujo de la experiencia inmediata. De ahí que, el conocimiento es la construcción y reconstrucción continua de una realidad capaz de hacer consistente la experiencia en curso con el ordenamiento del individuo.
En otras palabras, la interdependencia vivencia/evaluación que subyace a la comprensión de sí mismo va unida a un proceso inacabable de circularidad entre la vivencia de uno mismo (el “Yo” que actúa y experimenta) y el sentido de uno mismo que emerge como resultado de la autorreferencia abstracta a la experiencia en curso (el “Mí” que observa y evalúa). Uno mismo como sujeto (Yo) y como objeto (Mí) emergen, por lo tanto, como dimensiones irreductibles de una dinámica de la identidad personal cuya direccionalidad depende del flujo continuo de nuestra praxis de vida.
DINAMICAS DE LA IDENTIDAD PERSONAL
El punto de equilibrio en la dinámica “Yo”/”Mí” son la única forma de mantener la coherencia en que se construye la continuidad de la propia experiencia. Las variables esenciales implicadas en el proceso son: el papel de la auto conciencia en la regulación y modulación de las perturbaciones desafiantes, y el papel de afectividad en gatillarlas.
De ahí que, más que una imagen de uno mismo vista objetivamente desde afuera, la autoconciencia sea un proceso reflexivo de autorreferir la experiencia inmediata (“Yo”) que intenta amplificar los aspectos consistentes del (“Mí”) percibido, mientras que inhibe los que discrepan.
ESTRUCTURA Y DINAMICA DEL CAMBIO TERAPEUTICO
El enfoque antológico esbozado hasta aquí implica una transformación notable en la conceptualización del cambio y de la metodología terapéutica con respecto a la perspectiva racionalista imperante, en la que los trastornos emocionales se derivan de una correspondencia insuficientemente valida entre las creencias individuales y la realidad externa. Es decir, los sentimientos displacenteros son meramente indicativos de un pensamiento distorsionado. Aquí el principio básico gira entorno a este tema: para modificar las emociones perturbadoras es suficiente cambiar las correspondientes creencias irracionales, donde el terapeuta intenta por todos los medios convencer al cliente de que adopte creencias y actitudes mas convenientes.
Mas que tratarse de un criterio absoluto para juzgar una actitud en si misma, la racionalidad es intrínsecamente relativista y como tal, simplemente permite una definición del grado de adecuación de una actitud dada si esta es referida al significado personal especifico que la genero.
Por su parte la perspectiva ontológica, mediante el proceso continuo de reordenamiento de la experiencia inmediata (“Yo”) en un sentido conciente de si mismo y del mundo (“Mí”), cada sujeto es capaz de estructurar una demarcación estable y a la vez dinámica entre lo que es real y lo que no lo es en su praxis de vida. En este sentido una modificación terapéutica significativa coincide con un cambio en la evaluación del “Mí” respecto al “Yo” que experimenta, es decir, un reordenamiento de la experiencia inmediata, en el que los afectos negativos que se percibían como “extraños” e “irreales” pasan a ser evaluados como emociones personales “reales” y autorreferidas al propio sentido conciente de continuidad y unicidad.
El cambio dependerá en gran medida del nivel y calidad de la autoconciencia que el sujeto aporte al proceso de reordenamiento, siendo la autoobservación el método esencial para llevar a cabo la evaluación.
El rasgo crucial que caracteriza la actitud del terapeuta en el método de autoobservación esta constituido por la capacidad de diferenciar entre experiencia inmediata y su explicación; ej: una disputa conyugal.
Una distinción básica entre los dos niveles es que el segundo (explicación) tiene valor de verdad, mientras que el primero no. Es decir, la experiencia inmediata simplemente expresa la forma inevitable de ser-en-el-mundo y como tal nunca puede ser errónea, mientras que las explicaciones al pertenecer a un meta nivel semántica, pueden resultar erróneas al compararse con la experiencia inmediata que intentan explicar.
EL PROCESO TERAPEUTICO
Se entrena al cliente a que utilice el método de la autoobservación para que discrimine entre la experiencia inmediata y las reflexiones cognitivas y evaluaciones post hoc, así como para que establezca un patrón de comunicación consistente y coherente entre el “yo que experiencia” y el “mi que evalúa. Este proceso se lleva a cabo progresivamente a lo largo de tres fases terapéuticas:
enfoque y reordenamiento de la experiencia emocional continua
reconstrucción del estilo afectivo del cliente
o “fase final” del trabajo terapéutico llevando a cabo el análisis evolutivo.
Hacer que los clientes vayan hacia delante y hacia atrás a lo largo de historia evolutiva inicia un reordenamiento significativo de las experiencias criticas inmediatas. Este proceso tiene como consecuencia un reordenamiento del recuerdo y un mayor nivel de distanciamiento de las tonalidades afectivas recurrentes que son una parte integral de los patrones continuos de autoobservación.
LAS FASES DEL PROCESO PSICOTERAPÉUTICO.
Fase I: Evaluación y preparación del contexto clínico e interpersonal.
Esta fase dura entre 1 y 8 sesiones. La extensión depende del nivel de conciencia que tiene el paciente acerca de su problema (es decir, cuanto puede autoreferirselo por sí mismo al momento de la consulta) y de su predisposición a colaborar en la tarea de autoobservación que el terapeuta le propone implícitamente con sus preguntas y su actitud.
En esta etapa el terapeuta deberá ser cuidadoso, ya que cualquier error que cometa en esta fase se reflejará en la estructura emocional-relacional que se está construyendo y esto tendrá consecuencias a lo largo del tratamiento.
La primera sesión suele abrirse como una pregunta clásica: ¿qué problema lo trae por aquí? A lo que el paciente contesta generalmente, describiendo su cuadro clínico, el conjunto de sus trastornos. El terapeuta debe formular una hipótesis sobre la probable organización de significado personal del paciente. Esta hipótesis le servirá como llave explicativa de los procesos de identidad que están en la base de la sintomatología que observa y le dará la posibilidad de contar con una estrategia congruente con las características del paciente desde la primera sesión.
En este primera fase, la tarea del terapeuta consiste en redefinir el problema que motiva la consulta como interno al paciente, relacionado con su modo de ser, y esta redefinición debe ser tal que al tiempo que crea el contexto clínico e interpersonal del método de autoobservación descarta la atribución causal externa, criterio de enfermedad con el que el paciente viene a la consulta.
En este contexto de colaboración recíproca, en lugar de evaluar si los contenidos expuestos por el paciente son o no validos, propone a este investigar juntos el significado global, emocional, experiencial, que estos tienen, a fin de construir puntos de vistas alternativos y más comprometidos que permitan al paciente cambiar el foco de atención hacia otros aspectos de sí mismos.
Procedimiento: enfocar situaciones vividas por el paciente que sean ejemplo de la aparición de aquellos sentimientos y emociones perturbadoras que el paciente vive como ajeno a sí mismo y proceder a su reconstrucción.
Fase II: Construcción del setting terapéutico.
Una vez constituido el contexto clínico y reformulado en términos internos el problema por el que el paciente consulta, éste está en condiciones de ser guiado por el terapeuta en la autoobservación sistemática y focalizada de su experiencia inmediata.
Esta fase está formada por dos etapas, cada una comprende un período de entre 3-4 y 7-8 semanas. Durante el desarrollo de las mismas se produce, en general, la remisión de los trastornos que motivaron la consulta.
I. Enfoque de reordenamiento de la experiencia inmediata. (después de la 1° fase y hasta el 4-8 mes)
El terapeuta solicita al paciente que enfoque y registre los hechos de la semana que considere significativos en base a la reformulación del problema inicial realizado en la primera fase. Al inicio es importante que el terapeuta, utilizando la moviola, entrene al paciente para que focalice, en cada escena, la diferencia entre la experiencia inmediata y su explicación tanto durante la escena como después de ella. En general a los pacientes les resulta difícil hacer esta diferenciación ya que no coincide con la manera habitual de vivir y pensar que los hombre tenemos sobre nosotros mismos. El terapeuta deberá aportar todas las explicaciones que sean necesarias para la reconstrucción paso a paso, ayudando a los pacientes a cambiar el punto de vista del porqué al cómo. Es decir mientras el paciente tenderá en cada situación a centrarse en el porqué (la explicación), el terapeuta debe guiarlo a examinar y distinguir los distintos matices del cómo (su experiencia inmediata).
El terapeuta debe conducir al paciente a autoobservar como está constituido en cada momento su experiencia subjetiva, distinguiendo en la misma sus ingredientes: emociones, sentimientos, sensaciones e imágenes, así como el modo en que se experimenta a sí mismo como persona mientras esto ocurre. Asimismo debe entrenar al paciente para que empiece a distinguir el modo en que estos estados internos se disparan, es decir, a partir de la percepción de qué acontecimientos o circunstancias.
En esta etapa el terapeuta entrena al paciente en el ejercicio de la heterorreferencialidad. La misma consiste en la estructuración de un mecanismo de autoobservación que tiende a aumentar la flexibilidad del paciente en el modo de ordenar un sentido de sí mismo (¿Quién me siento ser?) al independizarlo del parámetro externo (¿cómo me ve la otra persona?).
Procedimiento: cuando se ha examinado la secuencia crítica donde el paciente ha podido reconstruir y autoreferirse la experiencia subjetiva de sí mismo que tuvo ante el juicio crítico de la otra persona, el terapeuta le propone volver a observar la escena desde un punto de vista alternativo, un punto de vista donde la conducta de la otra persona es tomada como información sobre dicha persona, sus sentimientos y emociones en ese momento y sus características. Se puede proponer al paciente que imagine ver una película donde hay un personaje que tiene las características de la persona por la cual el paciente se sintió definido y pedirle que trate de ver, cambiando su punto de vista habitual, qué información sobre la otra persona le da lo que está observando.
El terapeuta entrenará al paciente durante las sesiones en el ejercicio de la heterorreferencialidad y le propondrá que lo lleve a cabo durante la semana.
II. Reconstrucción del estilo afectivo (duración entre 2 y 7 meses)
Esta etapa comienza cuando los pacientes, quienes ya se pueden reconocer y autorreferirse emociones y sentimientos antes excluidos de su conciencia, empiezan a estar en condiciones, además de reconocer la conexión de los estados emocionales más críticos, aquellos que motivaron la consulta, con eventos afectivos relacionados con las personas significativas. Especialmente, es importante para enfocar esta etapa de autoobservación que el paciente pueda distinguir y autorreferirse, en alguna medida, la relación existente entre sus estados emocionales críticos y discrepancia que pueda estar percibiendo en la imagen de la persona con la cual tiene la relación afectiva más significativa. El terapeuta puede hacer explícita esa reformulación que vincula el trastorno emocional con el desequilibrio afectivo que el paciente está viviendo y destaca con la reformulación la relación que puede observarse entre ese desequilibrio afectivo y el cambio que la persona percibe en la imagen de su partenaire.
A medida que se va haciendo más claro cómo el problema original el terapeuta propone al paciente la autoobservación de su estilo afectivo mediante la reconstrucción de escenas significativas de su historia sentimental de modo tal que alcance una comprensión del modo en que empieza, mantiene y termina los vínculos afectivos y, especialmente, de la relación existente entre ese estilo afectivo personal y su sufrimiento actual.
Se realiza un análisis de una historia afectiva del paciente que involucra los siguientes pasos:
A. Reconstrucción del debut sentimental. Se entiende como debut sentimental la primera relación afectiva significativa que la persona ha tenido, en general en la adolescencia. Constituye una ensayo general de la carrera amorosa que la persona inicia, los ingredientes básicos que formarán parte del estilo afectivo que se reconstruirá dependerán de cómo haya sido este estreno y de la forma en que el paciente haya evaluado el resultado de esa primera experiencia.
B. Se debe pedir al paciente una lista con la secuencia de las relaciones significativas que ha vivido desde que el debut y hasta el momento. Es importante que el paciente refiera cuáles son sus criterios, lo cual ayudará al terapeuta a distinguir cuales son los patrones de clasificación de las parejas que son más coherentes con el estilo vincular que construyo el paciente.
C. La tarea consiste en pasar por la moviola las escenas más significativas de cada una de las relaciones, de manera que se reconstruya de qué modo estas relaciones se han formado (como las personas se volvieron significativas para el paciente), se han mantenido (a través de qué mecanismos de autoengaño el paciente excluyo los sentimientos y emociones discrepantes en cada situación de oscilación de la imagen de la persona significativa) y de qué manera se diluyó el vínculo (con que mecanismos de autoengaño y exclusión mantuvo un sentido coherente de si mismo mientras se producía la ruptura y después de ella).
Pasar una y otra vez por la moviola las secuencias más significativas de la vida afectiva, mientras se reconstruye la forma en que estos eventos fueron experimentados, evaluados y autorreferidos permite poner de manifiesto una coherencia en el estilo afectivo del paciente que cuando éste puede observar y autorreferirse le ayuda a tomar conciencia de la forma en que con este estilo produce experiencias emocionales recurrentes que tienden a estabilizar su sentido de sí mismo. Esto provoca un cambio notorio en el punto de vista del paciente sobre sí mismo: un cambio en la evaluación del mí respecto del yo. El paciente puede ahora reconocer, apreciar y autorreferirse como sus diferentes estados emocionales se combinan y recombinan a lo largo de un vínculo afectivo, al igual que como la percepción de otro significativo llega a regular su propia autopercepción.
Fase III: Reconstrucción de la historia del desarrollo; análisis evolutivo del significado personal. (Entre 3 y 6 meses de duración).
El objetivo es reconstruir la forma en que su propio camino evolutivo los llevó a estructurar el significado personal que descubrieron en sí mismos durante la segunda fase.
La tarea de la autoobservación anterior se llevo a cabo sobre experiencias presentes o del pasado reciente; vivas y ricas en detalles y por consiguiente, fáciles de reconstruir, en esta fase, se trabaja con recuerdos más vagos, superpuestos entre sí y con menos detalles. A partir de un recuerdo vago e impreciso en los detalles pero afectivamente significativo se pueden reconstruir las totalidades emocionales con que aquella situación ha sido experimentada por él, y la forma en que en ese momento él la ordenó en una narrativa consistente con el significado personal que comenzaba a organizar.
La principal dificultad radica en que el paciente, como toda persona, ha construido una versión de su historia vital ordenada a lo largo de los años con explicaciones consistentes con la imagen de sí mismo. Es por eso que la capacidad del paciente para enfocar su pasado desde un nuevo nivel de autoevaluación y autorreferencia, basado en la conciencia de su propio funcionamiento que alcanzó en las fases anteriores, es la variable decisiva para que se pueda llevar a cabo la reconstrucción del pasado con un nivel de reordenamiento. Teniendo esto en cuenta se comprenderá porqué no puede iniciarse esta fase de autoobservación de la experiencia inmediata en la historia del desarrollo hasta que el paciente no haya alcanzado nuevos puntos de vista sobre sí mismo.
Procedimiento: Primero hay que reconstruir con el paciente su historia evolutiva para identificar los hechos significativos, a su vez, éstos se dividirán en escenas que se pasarán luego por la moviola una y otra vez. Durante la reconstrucción de la historia, el terapeuta puede identificar los eventos significativos a reconstruir en la moviola teniendo en cuenta:
a) Su conocimiento de las etapas de desarrollo y los problemas específicos característicos de cada organización de significado personal (depresiva, fóbica, tipo DAP, obsesiva) en esas etapas.
b) La reacción emocional y el nivel de discrepancia entre ésta y su explicación que genera en el paciente cada recuerdo.
c) Los modos específicos de autoengaño que el terapeuta ya conoce en el paciente y que puede anticipar como propios, también, del proceso personal que está en juego en cada recuerdo.
El análisis se realiza teniendo en cuenta tres etapas madurativas que se reconstruyen cada una de ellas, primero, como una visión panorámica que permite ubicar los recuerdos significativos, y luego, focalizando en cada uno de éstos. Estas etapas madurativas son: infancia y años preescolares (0-6 años), niñez (7-12/13 años), adolescencia y juventud (13-20/21 años).
Una vez desplegada una visión panorámica de la etapa como si fuera una película donde el paciente se ve a sí mismo desde, por ejemplo: su nacimiento hasta sus seis años, se eligen las escenas contenidas en los recuerdos significativos y se las reconstruye con el procedimiento habitual poniendo el foco especialmente en: A) la secuencia de interacciones, a fin de reconstruir los patrones vinculares con los que se daba la relación entre el paciente y sus cuidadores. B) la experiencia subjetiva del niño de modo de reconstruir el sentido de sí mismo y del mundo que el paciente experimentaba en aquel entonces en cada situación.
En esta fase se le pide a éste que se observe en la misma escena desde dos puntos de vista objetivos, es decir, dos puntos de vista alternativos desde los cuales él es ahora “espectador” de su propia escena. Estos dos puntos de vista son: A) como se ve él desde afuera con los “ojos de un niños de la misma edad” que la tiene en la escena; B) como se ve él desde afuera, en esa escena, con los “ojos del presente”.
El cambio continuo en los puntos de vista con que se observa durante la reconstrucción de su desarrollo evolutivo es lo que permite al paciente reordenar su pasado de tal modo que deja de dar por sentado su significado personal y comienza a experimentarlo como el proceso auto constructivo de su propia forma de ser en el mundo. A su vez, esta ampliación de la conciencia le dispara nuevos puntos de vista actuales sobre sí mismo, lográndose de este modo el objetivo de la terapia: la reestructuración del significado personal del paciente en un mayor nivel de flexibilidad y abstracción narrativa.
Muchos pacientes no realizan la última fase del tratamiento debido a que al final de la fase dos; ya sin síntomas y sintiéndose diferentes que al momento de la consulta, deciden interrumpir el tratamiento. El terapeuta no debe oponerse a esa decisión sino que debe dejar, una vez más, que sea el paciente quien decida sobre su propia vida. En todos los casos, además de pautar algunas sesiones de seguimiento que se irán espaciando en el tiempo –primero una vez por mes y luego una sesión cada 3 o 4 meses- durante los próximos dos años, el terapeuta debe comunicar a su paciente que el fin de este tratamiento no implica el fin del vinculo terapéutico y que, por lo tanto, en cada instancia en que lo sienta necesario pueden juntos poner nuevamente en marcha su trabajo de auto observación.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
§ Caro, Isabel (1997). Manual de Psicoterapias Cognitivas (1° ed.). Barcelona: Paidós.
§ Guidano, Vittorrio (1994).El Sí mismo en Proceso. Hacia una terapia cognitiva posracionalista (1° ed.). Barcelona: Paidós.
§ Kerman, Bernardo. Nuevas Ciencias de la Conducta. Aplicaciones para el 3° milenio. Buenos Aires: Ed. Universidad de Flores.
ANALISIS TRANSACCIONAL
Introducción:
El Análisis Transaccional es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas con una filosofía propia que, en la actualidad, se aplica para la psicoterapia, el crecimiento y el cambio personal u organizacional en numerosos campos.
Orígenes:
El Dr. Eric Berne (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador, principal creador e innovador del Análisis Transaccional. Elaboró su modelo a partir de sus observaciones en la psicoterapia de grupo a principios de los años cincuenta. Tres acontecimientos de la vida de Berne contribuyeron particularmente a que creara el análisis transaccional:
1) Como psiquiatra militar estaba obligado a producir diagnósticos autorizados en el plazo más breve para la mayor cantidad de soldados.
2) Sus análisis con Paul Federn y Eric Erickson. Del primero tomo el punto de vista de la pulsión de muerte y la concepción de los cambiantes estados del yo; y del segundo; la noción de confianza básica del recién nacido.
3) El rechazo de su solicitud de ingreso a la Asociación Psicoanalítica en 1956, con el argumento de que debía someterse todavía durante varios años a un análisis personal.
La concepción básica del análisis transaccional parte de ideas del psicoanálisis y de la psicología individual; toma de Freud sobre todo las nociones de energía y de libido, así como su modelo estructural, y de Adler, las pautas de la expectativa social, la constelación familiar, y el plan de vida. Pero en esas ideas integra, además de los ya mencionados influjos de Federn y de Erickson, nociones humanistas, de psicología social y de la teoría del aprendizaje.
La imagen del hombre en que se sustenta el análisis transaccional se corresponde con la de la psicología humanista: El hombre se aprehende como ser singular y en su totalidad, se insiste en la autodeterminación y en la responsabilidad personal.
Principios de Análisis Transaccional
El Análisis Transaccional (AT) es una Escuela de Psicoterapia creada por Eric Berne en 1967.
Propone que lo que decide el destino de cada ser humano, es lo que ocurre dentro de su cerebro cuando se enfrenta con lo que ocurre fuera de su cerebro.
Cada persona decide en su primera infancia, cómo vivirá y cómo morirá, y a ese plan inconsciente que lleva en su cabeza, lo llama: Guión.
El guión es el concepto central de la teoría de Berne, ya que incluso el análisis de transacciones responde a la comprensión del guión.
Comparable con el guión teatral, conociendo el argumento y quién es el personaje, se puede saber cuál será su desenlace, cuál será su rol, si será el chico bueno, o el malo, el triunfador o el fracasado.
El objetivo del análisis de guiones es encajar el plan de vida del paciente en la gran psicología histórica de toda la raza humana, para comprenderlo más objetivamente ya que históricamente, todos los niños del mundo han tenido que enfrentarse con el mismo tipo de problemas.
Conociendo algunos elementos del guión, podemos predecir el desenlace y esto es de suma importancia en los guiones llamados “hamárticos” en los que el desenlace es soledad, presión, locura o muerte.
Las personas llevan sus guiones dentro de sus cabezas, en forma de voces paternas diciéndoles lo que han de hacer o no han de hacer, y en forma de imágenes infantiles “como les gustaría ser”. Ese plan para el futuro está trazado siguiendo instrucciones de la familia.
Usa los circuitos que ya están construidos y los organiza de una manera determinada para conseguir ciertos resultados o saldos.
El niño descubre lo que sus padres quieren de él y se adapta.
Esta adaptación infantil a la realidad y requerimiento familiar suele ser inadaptada en la adultez, edad en la que el individuo quisiera tomar decisiones y se da cuenta de sus limitaciones inconscientes para hacerlo.
Estas limitaciones proceden de sus “mandatos” internos, que no son otra cosa que órdenes parentales negativas. La contrapartida de las órdenes son los permisos.
Es también su “niño” quien en la primera infancia decide qué sentimientos va a fomentar, qué sentimientos son indiferentes para su familia y cuáles serán aceptados. El sentimiento favorecido, se convierte en su reflejo condicionado y constituye su truco (rebusques). Casi todos los sentimientos de enejo, de amor propio herido, de culpabilidad, de miedo y de impotencia son rebusques.
Hay emociones que son auténticas y cumplen una función en el organismo que es ecológica: la tristeza sirve para llorar un duelo de algo perdido; la rabia para defenderse y poner límites; el miedo para protegerse; el afecto para cargar la batería humana; y la alegría para compartir la emoción como ser social.
Los rebusques son emociones “inauténticas” que en general enmascaran el sentimiento real con lo cual nunca tienen un curso adecuado. Estos rebusques, en general saldo de los juegos psicológicos, son los que justifican a un individuo para cumplir con el argumento de vida. Por ejemplo: “Si no fuera por mi marido que no me deja estudiar, yo seria profesional”.
Los rebusques, son falsas emociones que se juntan y se suman, como quien colecciona un álbum de estampillas, y de esa manera justifican un desenlace argumental, diez estampillas, justifican una pelea, cincuenta, un divorcio, cien un cáncer.
La “persona”, casi en sentido Junguiano, se forma gracias a las influencias exteriores y a las propias decisiones del niño.
El verdadero niño está oculto tras la persona, y puede estar ahí al acecho esperando una oportunidad para salir si puede coleccionar bastantes cupones para justificar que se quite la máscara.
El objetivo del AT, es lograr que el sujeto abandone sus juegos psicológicos y las emociones rebusques para dar curso a sus emociones autenticas, cargar sus baterías de caricias positivas y lograr sus objetivos.
En la terapia, se trabaja sobre los mandatos parentales y las expectativas catastróficas de quienes temen desafiarlos. Estas suelen ser exageradas pero no siempre ilusorias; y la idea de sistema familiar, cambios y desafíos está presente durante toda labor.
El terapeuta es un “dador de permisos” para la expresión de emociones auténticas y las decisiones autónomas, sin embargo, siempre tendrá en cuenta que quien participa en los juegos psicológicos, es como un ajedrecista que no se resigna a no jugar. Por eso debe ser hábil para presentarle una buena partida y abandonar el juego en el momento preciso.
La mayoría de las personas tiene en sus planes de vida una determinada extensión vital. Y mueren cuando están dispuestas para hacerlo.
Hay guiones de fracaso y guiones de triunfo. Un triunfador es una persona que cumple su contrato el mundo y consigo mismo. Alcanza sus objetivos.
Un triunfador sabe lo que hará a continuación si pierde.
Un fracasado no sabe lo que hará si pierde, pero habla de lo que hará si gana.
Para Berne la resistencia a estar bien es perder las ventajas que ofrece el estar mal. Y la dificultad del paciente para aceptar los premisos del terapeuta está dada por la creencia de que si o hace, su madre (la que está en su cabeza) lo abandonará. Prefiere estar mal con síntomas que solo.
El AT tiene una serie de instrumentos para analizar las transacciones, interpersonales e intrapersonales. Cada uno de estos tiene como objetivo comprender su guion y posibilitar o favorecer sus decisiones autónomas.
El Análisis Transaccional utiliza la información referente a la forma en que las personas “Transaccional” o interactúan unas con otras desde cada uno de los diferentes estados del Yo.
Del análisis de estas interacciones, mediante los contratos terapéuticos, se pueden corregir patrones disfuncionales e improductivos del comportamiento a los que se llama “juegos”. Estos tienen por objeto recibir “caricias” (así llama al reconocimiento de los otros).
El AT es un método contractual, esto es, basado en un contrato realizado entre paciente y terapeuta, el cual supone como objetivo una meta de cambio.
El contrato implica una responsabilidad del paciente y el terapeuta, pero diferenciadas.
El cliente se responsabilizara por cambiar lo que sea necesario y posible de su situación usando todos los recursos con los que cuenta.
A su vez, el terapeuta tomara la responsabilidad de cuidar el proceso. Confrontar al cliente cuando sea necesario, orientar, apoyar o señalar.
Estados del Yo
El Padre: Es la conducta impuesta en la niñez por los padres o sus sustitutos. Se repite sin analizar si es apropiada al momento presente.
Anclada en el pasado, es rígida y predecible. Utiliza el estilo imperativo. Representa “lo que se supone que se debe hacer”.
El Adulto: Es puramente racional. Obra como una computadora, procesando el estimulo. Actúa en función de datos objetivos y racionales. En esta conducta la persona no se muestra prejuiciosa, sino lógica y coherente, pragmática. Esta siempre ubicada en el presente.
Sus gestos en esta posición son reflexivos, su mirada y postura son serenas. Sus expresiones habituales son: yo creo, a mí me parece, tal vez, etc.
Representa “lo que conviene hacer”.
El Niño: Es la parte primitiva. Obra según los sentimientos y las emociones. No es una conducta responsable, sino que actúa en función de creencias mágicas. Es la ternura y el egoísmo, el miedo y la valentía, la alegría y la tristeza. Todas las mociones y la creatividad. Sus expresiones son quiero, no quiero, me gusta, no me gusta, etc. Representa “lo que gusta hacer”.
El Dr. Roberto Kertesz, psiquiatra introductor del AT en Argentina, presenta un cuadro de los distintos aspectos (positivos y negativos) de cada conducta:
Sistema de conductas negativo Sistema de conductas positivo
Padre crítico negativo Padre critico positivo
Padre nutritivo negativo Padre nutritivo positivo
Adulto negativo Adulto positivo
Niño libre negativo Niño libre positivo
Niño sumiso negativo Niño sumiso positivo
Niño rebelde negativo Niño rebelde positivo
Padre critico negativo (PC-): Es agresivo, autoritario, descalificador. Pone límites arbitrarios, acusa y acosa. Es el perseguidor.
Padre critico positivo (PC+): Pone límites adecuados, es justo y correcto. Transmite normas y valores. Es el conductor.
Padre nutritivo negativo (PN-): Es celoso. Impide el desarrollo de los demás, haciendo por ellos lo que pueden hacer por sí mismos. Provoca la dependencia. No defiende sus derechos ni pone límites. Es el sobreprotector.
Padre nutritivo positivo (PN+): Afectuoso, protege sin sobreproteger. Pone límites justos. Es tolerante, pero no pasa por alto las conductas erróneas. Ayuda a los demás, pero pone límites a su ayuda. Es el protector.
Adulto negativo (A-): Manipulador y deshonesto. Tiene una conducta racional pero no ética. Es deshonesto e inescrupuloso.
Adulto positivo (A+): tiene una conducta responsable y ética. Actúa racionalmente, de acuerdo a informaciones comprobables. Es racional, reflexivo y prudente.
Niño sumiso (NS): hace lo que le mandan, aunque no le guste. Se forma como consecuencia de las limitaciones sufridas durante niño.
Si estas limitaciones son justas, se formara un niño sumiso positivo, disciplinado y respetuoso de los límites que siente justos.
Si las limitaciones son injustas, se formara un niño sumiso negativo, desvalorizado, que no sabe defender sus derechos.
Niño libre positivo (NL+): disfruta plenamente de todo, sin dañar a los demás. Ama la vida, la naturaleza y la gente. Sabe buscar el lado positivo de cada cosa. Es la alegría de vivir.
Niño libre negativo y niño rebelde negativo (NL-/NR-): son personas que buscan la propia satisfacción sin importar si perjudican a los demás. Son egoístas y pueden ser destructivos. En estos estados la persona no mide el peligro ni tiene en cuenta los riesgos que puedan afectarla a ella o a los demás. Conductas caprichosas, burlonas y crueles.
Niño rebelde positivo (NR+): se rebela contra las injusticias. No acepta límites que le parezcan innecesarios. Difiere del estado del A+ en que no es reflexiva, sino que actúa por impulsos. Es el justiciero.
Características del Análisis Transaccional
Se caracteriza por ser sencillo, por el uso de vocabulario simple y entendible. Y es natural porque está basado en las necesidades biológicas, psicológicas y sociales de los seres humanos.
Características:
A -Es sencillo: Uso del vocabulario simple.
B- Es objetivo: Porque permite observar las conductas y describirlas.
C- Es diagramable: Porque permite representar conceptos y técnicas mediante gráficos sencillos. Ejemplo 1: Poco niño / Mucho niño. Ejemplo 2: Juegos Psicológicos, inicia el juego en rol de víctima.
Ej. 1 Ej. 2 P S
V
D- Es predictivo: Permite a través del análisis del argumento conocerlas conductas futuras conociendo el programa mental de cada sujeto.
E- Es preventivo: Como consecuencia de la predicción: Permite prevenir y detener comportamientos peligrosos o perdedores. Por ejemplo: En el caso de Carlos Menem Jr. era previsible que iba a morir por su mandato parental.
F- Es efectivo: Porque con la integración de técnicas permite la remisión del 80 al 90% de los motivos de consulta en plazos breves, (entre 80 a 100 horas).
G- Es integrable: Porque permite la integración con técnicas de otras escuelas psicológicas.
H- Es contractual: Se definen objetivos de cambios positivos de conducta. Por ejemplo expresar tristeza, bajar 5 kilos, etcétera.
I - Es igualitaria: Todos nacemos con iguales valores y derechos. Trato de igual a igual con el paciente.
Los instrumentos del A.T.: De los 10 instrumentos que establece Kertész (1985:34), y reconociendo que Berne solamente señala 4, a los cuales realmente se puede reducir los otros, nosotros explicaremos 8 de éstos instrumentos:
1- Estados del Yo (Esquema de la Personalidad), 6- Juegos Psicológicos,
2- Análisis de las Transacciones, 7- Estructuración del Tiempo,
3- Caricias, 8- Argumento y metas de vida,
4- Posición Existencial, 9- Mini Argumento,
5- Emociones Auténticas y Rebusques, 10- Dinámica de Grupos.
1. Esquema de la personalidad (Estados del Yo): P. A. N.; es decir, el análisis Transaccional divide la personalidad en tres Estados del Yo: Padre, Adulto y Niño.
La personalidad se articula de manera aproximada en tres “estados del yo” que son determinantes para la plasmación de los procesos intraindividuales (percepción, sentimiento y pensamiento, incluido el “dialogo interior”) y también para las actividades dirigidas hacia afuera. Estos estados del yo se denominan (según la secuencia del desarrollo): “yo niño” (N) “yo padres” (P) y “yo adulto” (A). Cada estado del yo se caracteriza por una pauta de proceso deslindable; esta clasificación corresponde de manera aproximada a la que establece el psicoanálisis entre el “ello”, “yo” y “superyó”.
Por lo común el modelo estructural de la personalidad es figurado en la forma de tres círculos dispuestos uno sobre el otro, como lo muestra el diagrama estructural que reproducimos y que es, por decir así, la marca de fábrica del análisis transaccional.
P
A
N
Especificaremos ahora estos tres estados del yo:
Yo niño (N): Mociones afectivas y deseos espontáneos, no controlados, gobiernan la selección y el procesamiento de información así como las acciones. Este estado del yo representa relictos regresivos de un período anterior; en particular, contenidos fijados en la primera etapa infancia, que en determinadas situaciones se vuelven operantes.
Yo adulto (A): Predomina el procesamiento cognitivo de todos los influjos (en particular los que provienen del entorno del organismo, del yo niño y del yo padres) así como su trasposición autónoma en una (re-)acción racional y fundada frente al ambiente objetivo.
Yo padres (P): Gobiernan este estado del yo normas y valores internalizados, a menudo sin previo examen y en la forma de prejuicios; imita principios de juicio y de acción de las figuras parentales y representa las exigencias impuestas por vía normativa (recogidas en el curso del desarrollo).
En principio toda persona posee los tres estados del yo, pero en el nacimiento están presentes sólo como disposiciones.
Según Berne, son innatas las necesidades básicas psíquicas de “hambre de dedicación”, “hambre de estimulación” y “hambre de estructura temporal”. Además, innatos son los sentimientos básicos de amor, alegría, duelo, angustia, y cólera.
2. Análisis de las Transacciones: Estas se clasifican en simples y complejas.
A) Simples: un solo estado del Yo por participante.
B) Compuestas: más de un estado del Yo.
Lineales Cruzadas o Complejas
P
P
P
P
N
A
A
N
A
A
N
N
EJEMPLOS: Lineales: De A a A: -¿Llamo alguien para mi?-
-Mientras yo estuve aquí, no.-
Cruzadas: De N a P: -Tengo un dolor de cabeza terrible.-
De A a A: -¿Tenés idea de donde proviene?-
3. Caricias: Son estímulos intencionales dirigidos de una persona a otra. Pueden ser: Físicas, Verbales, Gestuales o Escritas.
Pueden ser a su vez, éstas las más importantes:
Condicionales (debe haber una condición): Te quiero porque me ayudas en los parciales.
Incondicionales: Te quiero porque existís.
A su vez pueden ser:
Positivas + (elevan la autoestima): Me gusta como te queda ese corte de cabello.
Negativas – (favorecen la disminución de la autoestima): ¡Estúpido!
También pueden ser:
Adecuada: ¡Que bien, fuiste al gimnasio!
Inadecuada: ¡Que bien, te fumaste tres paquetes de cigarrillos!
4. Posición Existencial: Es la forma cómo me veo y me siento, y cómo veo y siento a los demás.
Yo
Tu /Los otros
P.E.
Ok (+)
Ok (+)
Maniaca
Ok (+)
No Ok (-)
Paranoide
No Ok (-)
Ok (+)
Depresiva
No Ok (-)
No Ok (-)
Nihilista
Ok/No Ok
Ok/No Ok
Realista
5. Emociones Auténticas: Las emociones auténticas son cinco. Alegría, Afecto, Miedo, Tristeza y Rabia.
Están directamente relacionadas con el entorno que las provoca. Son innatas porque no requieren un aprendizaje previo y se sostienen como tales cuando padres o sustitutos tienen una reacción adecuada ante la expresión de cada emoción auténtica.
Emoción
Conducta adecuada de los padres
Alegría
Compartirla y aprobarla.
Afecto
Aceptarlo y retribuirlo.
Miedo
Proteger al niño y darle
la explicación debida.
Tristeza
Protección.
Rabia
Permitir expresarle y analizar
la situación que la provocó.
Rebusques: Se llama rebusque porque una se las rebusca para expresar la emoción auténtica por una socialmente aceptada. De allí que surjan la “Falsa Alegría”, o “Falsa Tristeza”, por ejemplo. Además, las emociones auténticas aparecen desde los 0 a los 8 años, en el niño.
Emociones Auténticas: Análisis estudia el comportamiento del hombre en unidades, nos va a decir que todos nacemos sanos y potencialmente felices.
Las emociones son innatas y están relacionadas con el estimulo que las provoca, la intensidad de las emociones mantiene una relación ligada con el estimulo.
Las emociones con las que nacemos son: Alegría, afecto, placer, miedo, tristeza y rabia.
Las tres primeras las siente, por ejemplo, un bebe al ser amamantado.
Un fuerte ruido puede causarle miedo. Si su mama lo deja momentáneamente, llorara y sentirá Tristeza. En cambio si tienen algo en su mano y se lo sacan, llorara y sentirá rabia.
Rebusques: A medida que crecemos, muchas veces no nos es permitido expresar las emociones, entonces, utilizamos los rebusques.
Si la emoción que sentimos no es buena, la socialmente aceptada va a aparecer esa que se llama FALSA: Falsa alegría, falso afecto, falso miedo, falso tristeza, falsa rabia.
Se hace un rebusque para cambiar la emoción que no será la autentica. Si se tiene “miedo” de expresar estas emociones, no se podrá sentir alegría, placer, afecto. Cuando logras expresar esas emociones, esa persona estará pudiendo desfrutar de la alegría, el placer el afecto.
6. Juegos Psicológicos: Consiste en una serie de transacciones ulteriores que progresan con un fin determinado, previsible y bien definido. Se sale del juego, a partir de una participación adulta.
P: Perseguidor P S
S: Salvador
V: Víctima
V
Los Juegos Psicológicos reciben nombres tales como:
ü Si no fuera por ti: Si no fuera por mí, no hubieses aprobado. (Si recordás que iba en los puntos llámame).
ü Cheque de goma: Prometo, pero nunca cumplo.
ü Sí, pero: es para no salir del rol de víctima.
ü Papa caliente: Utiliza: niño adaptado, sumiso, no OK. Da mensajes de culpa para el salvador y el perseguidor.
ü Salvador: Es un padre nutritivo no OK. Da caricias de lástima y siempre salva a la víctima.
ü Perseguidor: Utiliza al “Padre crítico o el Niño rebelde negativo” y maneja con culpa a la víctima.
7. Estructuración del tiempo: Existen distintos modos de estructurar el tiempo. Se estructura de acuerdo a seis ítems.
ü Aislamiento: Falta total de transacciones.
ü Rituales: Se dan las transacciones simples.
ü Pasatiempos: Hablar sobre moda, vecino, etc.
ü Actividades: Trabajo, estudio, etc.
ü Juegos psicológicos.
ü Intimidad: Hay intercambio de transacciones niño a niño. Se dan y se reciben emociones auténticas, Y sensaciones defensivas, confiando uno en el otro.
3TEMPOGRAMA
Rol ocupacional Familiar
2
1
Tiempo libre Pareja
Círculo Central (I): Área: I Mental.
Círculo 2: Área II Física: Cuerpo.
Círculo 3: Área III: Interpersonal.
8) Argumento de vida
Es un programa mental concebido en la infancia, grabado por mensajes o mandatos parentales hasta los 8 años, olvidado en la adolescencia y aceptado en la adultez.
Es familiar, no individual.
Es como el argumento de una obra de teatro donde los roles son fijos e incluye el papel que cumplen los demás.
Los personajes pueden ser:
Bueno – Malo
Ganador – Perdedor
Salvador – Víctima
Genio – Estúpido
Exitoso – Fracasado
Los roles son asimilados por imitación o por complementación.
Responde a las preguntas: ¿Quién soy?, ¿Qué hago en este mundo?, y ¿Quiénes son los demás que me rodean?
Cada personaje, en el argumento tiene mandatos a cumplir en relación a aspectos de la vida relacionados a:
VIVIR Vive incondicionalmente / No vivas / Vive mientras.
PENSAR No pienses, sos muy chico.
SER Sé tu mismo / Sos maravilloso / único.
HACER No lo logres / Ser loco, genio, adicto, delincuente.
SENTIR No expreses lo que sientes.
CRECER No crezcas.
DISFRUTAR No disfrutes.
TENER ÉXITO Sé exitoso / Nunca llegarás a serlo.
El final del argumento puede ser:
Hamártico o trágico; y
Banal: Sin pena ni gloria.
GENOGRAMA
Hombre Mujer
Personas
fallecidas
Símbolo
Paciente
Símbolo de
embarazo
Símbolo de
parto de un
feto muerto
Aborto espontáneo
y provocado
Casamiento
(Hombre a la izquierda,
Mujer a la derecha)
Símbolo de
Divorcio
Símbolo de varios
Matrimonios
Pareja no casada
---------
Mellizos idénticos Mellizos dicigóticos
Ejemplos de Diálogos Complementarios
Cuando nos comunicamos, podemos hacerlo desde la conducta Padre, Adulto o Niño dirigirnos al Padre, Adulto o Niño de la otra persona. Si esta nos responde desde estado del yo al cual nos dirigimos, decimos que el dialogo es complementario.
Ejercicio 1:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado.
P-P: La culpa es tuya por no ponerle limites debiera enseñarle a ser mas responsable. Tiene que saber que al oscurecer, debe estar en casa.
En este ejercicio, las personas que dialogan lo hacen desde su Padre, el estado del yo que tanto puede criticar, como corregir o proteger. En la persona que envía el estimulo, se manifiesta la inquietud a causa de la tardanza de una criatura. En la que responde, hay una critica, a la conducta de la otra, y propone normas para que la niña obedezca.
Ejercicio 2:
A-A: ¿Lamo alguien por mí?
A-A: Mientras yo estuve aquí, no.
En el estimulo hay un pedido de información, de Adulto a Adulto. La respuesta, es objetiva y concreta. Vuelve de un estado del yo Adulto.
Ejercicio 3:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
N-N: A mi también. No me canso de escucharlo.
El estimulo aquí es enviado desde el Niño, y va al niño del otro.En ambos casos, desde el NL positivo. Se refieren a algo que les gusta y lo estan disfrutando plenamente, sin molestar a nadie.
Ejercicio 4:
P-N: ¿Terminaste tu trabajo?
N-P: No te preocupes. Enseguida termino. Me falta muy poco.
El estimulo va desde el estado del yo Padre de una persona, al estado del Yo Niño de la otro. En este caso, se define por el tono. Pide explicaciones. Podría simplemente pedir información, de Adulto a Adulto. La respuesta, va del Niño de la otra persona al Padre de la primera. Explica cuanto le falta.
Ejercicio 5:
N-P: (con tono lastimero) Tengo un dolor de cabeza terrible.
P-N: ¿Quieres una aspirina?
En esta transacción hay una queja, seguramente emitida desde el Niño,(se hace evidente por el tono, Pide ayuda) Pudo ser una información, emitida desde el Adulto, pero se daría en otro tono. La respuesta es complementaria, porque la persona ofrece la ayuda tácitamente solicitada.
Diálogos Cruzados
Los diálogos cruzados, son diálogos entre personas que piensan diferente, La conversación puede enriquecerse, a partir de mostrar distintas maneras de ver las cosas, o puede cortarse, cuando las diferencias se expresan desde estados del yo negativo.
Ejercicio 1a:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado.
A-A: ¿Tienes el teléfono o la dirección de la amiguita a donde fue?
A diferencia de las transacciones complementarias, la persona que emite la respuesta no lo hace desde el estado del yo a quien fue dirigida sino desde el Adulto. Este estado del yo, se caracteriza por la serenidad. No hace criticas. Busca soluciones.
Ejercicio 1b:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado
N-P: No pienses en ella y ocúpate de mí.
La respuesta en este caso, nace del Niño el interlocutor. Pone en evidencia falta de compromiso con la situación. Solo piensa en su conveniencia. Pone de manifiesto un egoísmo y una dependencia infantil que es característica del estado del yo Niño.
Ejercicio 2a:
A-A: ¿Llamo alguien por mi?
NS-P: (Con temor) Si, pero me olvide de anotar el nombre.
En esta transacción, la respuesta es característica del Niño Sumiso. Posiblemente el segundo participante se siente en falta y considera que debe dar explicaciones y disculparse frente al otro.
Ejercicio 2b:
A-A ¿Llamo alguien por mi?
PC-N Si llamaron, pero yo tengo demasiado que hacer para acordarme de tus llamados. Si querés registrarlos, cómprate un contestador automático.
Esta respuesta proviene de PC de la persona que recibió el mensaje. También podríamos atribuírsela al NR.
Podríamos encontrar varias respuestas más. Ejemplo: P N Me hubiera gustado poder tomar nota del nombre, pero no tenia como anotarlo, Le dije que llegarías en una hora.
Ejercicio 3a:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
P-N: Mejor seria que te pusieras a hacer algo útil, en lugar de pasar tanto tiempo escuchando esa música horrible.
En este dialogo, el estimulo va dirigido de Niño a Niño, pero el estado del yo que contesta, es el del Padre Critico Negativo. Recordemos sus características Critica, protesta, descalifica, etc.
Ejercicio 3b:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
A-A: Aunque no me gusta ese tipo de música, reconozco que tiene mucho ritmo.
¿Quien canta?
La respuesta en este caso, tampoco vuelve del niño. Por lo tanto es cruzada. En este caso responde el Adulto. Da una opinión y si bien no es su musica preferida, le reconoce ciertos meritos y no descalifica el gusto del otro.
Ejercicio 4a:
N-P: Terminaste tu trabajo
NR-P: Porque no me dejas trabajar tranquilo Cuando termine te avisare.
El estimulo, por el tono notamos que pide explicaciones, va de Padre a Niño. Pero la respuesta es de Niño Rebelde Negativo por lo tanto, tiende a cortar el dialogo.
Ejercicio 4b:
P-N: ¿Terminaste tu trabajo?
P-N: No te preocupes por mi trabajo. Ocúpate del tuyo.
En este caso, la respuesta es una orden. También va de Padre a Niño. A este tipo de transacciones, se las llama Transacción al infinito. No hay conciliación posible. Se siente como que los participantes tienden a entrar en una discusión.
En este ejercicio, pareciera que hay una persona que tiene autoridad sobre otra, y le pide explicaciones sobre su trabajo. En la transacción complementaria, la persona las da. En el segundo caso 4ª responde un estado del yo negativo, popr lo tanto la comunicación tiende a cortarse. Y en el tercer caso 4b la respuesta es mas respetuosa, pareciera que el dialogo tiende a tomar otros carriles, porque el interlocutor no responde desde el Niño, sino desde el Padre, dando una orden., a la que la primera persona puede responder de diversas maneras, entre ellas con el Adulto.
Ejemplo: R-A-A: Yo ya lo termine. Te pregunte por si querías que lo entregásemos juntos.
En esta respuesta, la primera persona aclara el sentido de su pregunta. Es fácil observar que las respuestas anteriores, emitidas desde estados del yo negativos, no daban lugar a ningún tipo de aclaración y tendían a cortar el dialogo.
Ejercicio 5a:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible.
A-A: ¿Tienes idea de donde proviene?
A este estimulo de alguien que pide ayuda, contesta el Adulto del Otro. Pide información, probablemente para ofrecer ayuda adecuada. (el dolor de cabeza puede provenir del hígado, de la vista, de cansancio, etc.)
Ejercicio 5b:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible
N-N: ¡Larga todo y vení a distraerte un rato!
Al estimulo de pedido de ayuda, responde el Niño del otro y se dirige al Niño del primero. Ofrece una solución mágica. No se interesa por el origen de la dolencia.
Ejercicio 5c:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible
PC-N: Eso te pasa por comer lo que no debes. Ahora bancatela¡
En este ejercicio, la diagramación es similar a las transacciones complementarias, no obstante, en este caso es cruzada, porque obviamente no responde el NP positivo (PN OK) a quien va dirigido el estimulo, sino el PC (PC NO OK).
Resumiendo
Estos primeros ejercicios, deben servir para que alumno vaya tomando conciencia de las sensaciones que despiertan las distintas formas de comunicarse. A medida que se avance en el análisis de situaciones de la vida cotidiana, podrá ir descubriendo muchas otras. En todos los casos, podrá comprobar que los estímulos o las respuestas que parten de un estado de yo negativo, producen malestar y cortan el dialogo.
Aprender a darse cuenta del estado del yo que utilizamos, reiteramos, hace posible elegir la mejor respuesta, con lo que habremos dado un importante paso hacia el bienestar de la convivencia tanto familiar como laboral o social.
Si como es lógico suponer, nos gusta mantener buenas relaciones con todos aquellos con quienes por una u otra razón nos comunicamos, no cabe duda que lo mejor para ellos y para nosotros es aprender a reflexionar sobre la mejor manera de comunicarnos. Sin embargo, es lamentable comprobar lo poco que tenemos en cuenta nuestra manera de decir las cosas.
El Trato Familiar
La familia es un ámbito en el que suelen dar las formas de comunicarnos mas irreflexivas. Es como si en la familia valiera todo. Creemos que los lazos que une a los miembros de la familia, son indestructibles. Y no reparamos en las estadísticas que nos dicen en que cantidad abrumadora se destruyen. Por otra parte, en el hogar es donde se da la mayor cantidad de posibilidades de choques, que aunque simples, corroen la relación. Por lo tanto, es desde el lugar que cada uno ocupa en la familia, desde donde debemos practicar la mejor manera de comunicarnos.
Seis formas comunes de comunicarnos
Según Berne tenemos cuatro formas comunes de comunicarnos.
La transacción, transferencial, la contratranferencial, la deshumanizada y la exasperante.
Posteriormente sus seguidores entre ellos Roberto Kertesz, agregaron la queja mutua y la transacción al infinito.
Estados del yo que intervienen
1) Transacción Transferencial
A A ¿vas a salir hoy?
NR PC ¿Qué te importa? ¿Siempre controlando lo que hago o dejo de hacer?
Este tipo de transacción suele darse con las personas que han sido muy controladas por el PC de los padres o figuras sustitutas de la infancia. Por esa causa, siempre están en guardia y dispuestos a contestar con la rebeldía que caracteriza al Niño rebelde Negativo. Se le llama transferencial en relación a las situaciones de terapia, en las cuales el paciente se enfrenta con el analista repitiendo situaciones vividas en su infancia.
2) Transacción Contratransferencial
El estado del yo que se destaca en la transacción contratransferencial es el del PC. Se llama así relacionándolo con la situación terapéutica en la que el terapeuta interpreta los sentimientos del paciente, poniéndose en un plano de superioridad. Suponiendo que el sabe mas que el paciente mismo.
A A Estoy indignado contra Roíz, porque me dejo plantado el viernes.
P N Lo que ocurre es que estas enojado contigo mismo porque sientes que no te sabes hacer respetar.
3) Transacción deshumanizada
N P ¿Podría salir media hora mas temprano, mi hija se va a Bariloche y quisiera ir a despedirla al micro.
A A Usted sabe que nuestra hora de salida es a las 18 hs.
Como podemos observar, la persona a la que le solicita el permiso, no se conmueve y se remite a recordar cual es el horario habitual de salida.
4) Transacción exasperante
P NO OK N Visiblemente enojada. ¡ Deja de leer y préstame atención¡
A A (Como sorprendido) ¡Eh ¿Qué pasa? ¿Estas nerviosa?
La persona que responde, probablemente tiene características paranoides. Cuando se le reprocha su manera de conducirse, no solo no intenta corregirla, sino que considera que el problema lo ha generado el otro. Ella no se siente culpable ni responsable.
5) Transacción al Infinito
P N ¿Cuándo corregirás tu impuntualidad?
P N Sería bueno que en lugar de criticar mi impuntualidad, te fijaras mas en los hábitos desordenados que tenes vos.
Estas transacciones podrían continuar, tal como su nombre lo indica, hasta el infinito. La persona a la que se le llama la atención, justifica sus faltas, con las faltas de los otros.
6) Queja Mutua
N P Tengo un dolor de muelas que me pone re mal.
N P ¡No te imaginas el dolor de huesos que tengo yo!
Tal como se puede observar, la persona que pide ayuda, no encuentra eco. La que podía prestarla, ni siquiera la escucha. Solo piensa en si misma.Gráficos de personas con conductas especialesGraficaremos cuatro estructuras de personalidad con el sistema de círculos, cuyo tamaño varía de acuerdo al estado del yo que se quiera destacar. Una personalidad equilibrada, dispone de un yo Padre, Adulto y Niño, que usará de manera distinta. Suele darse que se utilice un estado del yo, mas que otro, esto dependerá de las características de la personalidad. La pregunta será:
¿Cómo crees que es esta persona?
Grafico 1 - Este grafico corresponder a una persona que utiliza primordialmente la conducta Padre y Adulto, y muy poco la Niño.
Nos hace suponer que se trata de alguien que se ocupa mucho de los demás, y poco de si mismo. Trata de buscar soluciones a los problemas propios y ajenos. Personalidad muy frecuente en padres sobreprotectores. La dimensión del adulto, denota objetividad, de manera de manera que no ha de ser muy sobreprotectora. No se da tiempo para dejar aflorar su Niño. Posiblemente sea demasiado seria y dogmatica.
P
A
N
A
N
PGrafico 2 – En este grafico, predomina la conducta Adulta, desproporcionadamente con la conducta Padre y Niño. Nos permite suponer que es una persona muy pensante, ocupada en hacer lo que le conviene, incapaz de disfrutar lo concerniente a los afectos y las emociones. Trabaja, piensa pero no se brinda a los demás. La poca conducta de la conducta Padre, nos hace suponer, que ni las formas, ni los valores, tienen mucho peso en ella. Probablemente se trate con alguien de un gran desarraigo afectivo. Esto le puede llevar a hacer lo que le conviene, sin mucho escrúpulos. Podría tratarse de un adulto Negativo o muy Robotizado.
P
A
N
A
N
PEjemplos de Gráficos I y II:
ANEXO
Biografía
Eric Berne (Creador del Análisis Transaccional. AT.): Eric Berne nació el año de 1910 en Montreal, Québec, Canadá, su padre David Hiller Bernstein de profesión doctor y su madre Sarah Gordon Berstein escritora y editora. Tuvo una hermana menor, que se llamó Grace, con quien se llevaba cinco años de diferencia. La familia emigró a Canadá desde Polonia. Los padres de Berne eran egresados de la universidad de Mcgill. Su padre muere de tuberculosis a la corta edad de 38 años, su madre tomó las riendas del hogar trabajando como escritora y editora. La madre persuadió a Berne para que siguiera la profesión de su padre, medicina. Se recibe en la misma universidad en la que estudiaron sus padres, graduándose de cirujano a la edad de 25 años, en la década del 35. En 1936 comienza a trabajar en el hospital Englewood de New yérsey como residente de Psiquiatría de la universidad de Yale, en la que trabajó por dos años. Entre el 38 y el 39 Obtuvo la Nacionalidad Americana, cambiando su nombre de Eric Lennard Bernstein por Eric Berne. Trabajó como asistente de psiquiatría en el hospital Mt. Zion de New York hasta el año de 1943, cuando decide entrar a la Armada en calidad de Médico. Unos años antes comienza a ejercer su profesión en forma particular (1940) en Norwalk, Connecticut, donde conoce a la que fuera su primera esposa con la que tuvo dos hijos. Del 40 al 43 viajaba largas distancias desde su casa en Westport, a la ciudad de New York, donde trabajaba. En 1941 comienza su preparación en el Instituto Psicoanalítico de New York, siendo su psicoterapeuta Paul Federn. En la armada durante la segunda guerra mundial era necesario el trabajo de los psiquiatras y Berne trabaja en ella del 43 al 46 ascendiendo desde teniente, a mayor. Durante los dos años siguientes realiza psicoterapias grupales en el hospital general de Bushnell. En 1946 se retira de la armada, hecho que coincide con su divorcio, mudándose a Carmel en California. A finales del 46 termina de escribir “La mente en Acción” y firma un contrato para la publicación en New York. Ese mismo año retoma sus estudios de Psicoanálisis en el Instituto Psicoanalítico de San Francisco. En 1947 comienza sus sesiones de terapia con Eric Erikson por espacio de dos años. Poco tiempo después de comenzar el análisis, Berne conoce a una joven divorciada con quien se casa en 1949, instalándose en Carmel. Dorothy, la flamante señora Berne tenía tres hijos de su anterior matrimonio. La nueva familia Berne tuvo dos hijos en común. En 1964 se divorcia, pero esta vez en términos amigables; todos estos años fueron muy significativos para Berne. Trabajaba como asistente de psiquiatría en el hospital Mt Zion de San francisco, simultáneamente comenzó una nueva labor como Doctor Consultante de cirugía general de la armada de los Estados unidos de Norteamérica - este en un grado de especialización que solo tienen los expertos en las diferentes áreas de la medicina -, además se desempeñaba a tiempo parcial en una clínica psiquiátrica para veteranos de higiene mental, todo esto sin dejar de lado su ejercicio profesional de manera privada. Probablemente la parte más significativa del desarrollo y orígenes del Análisis Transaccional están en los primeros cinco o seis artículos sobre intuición que escribió Berne a comienzos del 49. Cuando estaba ganando la reputación y el status de Psicoanalista, cuestionó el rígido concepto freudiano. A comienzos del 41 su formación en el instituto Psicoanalítico de New York que luego retomó en el instituto Psicoanalítico de San Francisco. El Psicoanálisis era importante para él, sin embargo ese codiciado título le fue negado cuando en el año de 1956 su postulación como miembro fue rechazada, con el veredicto de que aun no estaba listo, pero que si lo quería después de tres o cuatro años más de trabajo personal podría volver a postularse. Para Berne esta negativa fue devastadora, pero, a la vez catártica, ya que lo impulsó a su ambición de contribuir y añadir nuevos conceptos al mundo del psicoanálisis. Estos trabajos y el desarrollo de las investigaciones en psicoterapia por el mismo, se llevaron a cabo sin los beneficios y apoyo de la fraternidad psicoanalítica. A fines de 1956 Berne escribe Intuición V: La imagen del Ego y Estados del Ego en Psicoterapia. En el primer artículo Berne indicaba como llegó al concepto de estados del ego y de donde tuvo la idea de separar el Adulto del Niño. En el segundo desarrolló el esquema que hoy en día usamos (Padre, Adulto y Niño), haciendo el diagrama de los tres círculos. El Tercer artículo Titulado Análisis Transaccional: Un nuevo y efectivo método de terapia de grupo. Desde los comienzos, Berne se reunía regularmente en Montery los jueves en la noche para realizar los seminarios sobre su nueva teoría y los métodos que ella tenía. En 1950 -51 comienzan los seminarios en San Francisco, esto llegó a ser llamado en 1958 como los seminarios de psiquiatría social de San Francisco para recaudar fondos para la publicación del Boletín de Análisis Transaccional, siendo la primera publicación en enero de 1962 teniendo a Berne como editor. En el año de 1964 Berne y sus colegas de San Francisco y Monterrey deciden crear la Asociación de Análisis Transaccional, con el nombre de Asociación Internacional de Análisis Transaccional (cuyas siglas en inglés son ITAA International Transaccional Analysis Asociación) todo esto debido a que había un gran interés por el AT incluso fuera de Estados Unidos. Esta nueva organización fue designada como sucesora de los seminarios de psiquiatría social de San Francisco, y los seminarios recibieron el nombre de Análisis Transaccional de San Francisco. En 1970 Berne sufre dos ataques al corazón, uno en el mes de junio del cual salió recuperado, pero a los pocos días sufre el segundo ataque, el cual fue causa de su muerte a la edad de 60 años. Antes de estos duros episodios tuvo tiempo de completar dos libros A Sex in Human Loving cuya traducción literal sería Sexo en Personas Románticas, pero que se conoce en nuestro medio como Hacer el Amor, y su otro libro What do You Say After You Say Hello? (¿Qué dice UD después de decir Hola?).
BIBLIOGRAFIA
ü Diccionario “Enciclopedia Temática Océano” Editorial Océano, 1994.
Libro “Corrientes Fundamentales en Psicoterapia” de Jürgen Kriz, Capitulo VII “Análisis transaccional (Berne)”, Editorial Amorrortu edit
Introducción:
El Análisis Transaccional es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas con una filosofía propia que, en la actualidad, se aplica para la psicoterapia, el crecimiento y el cambio personal u organizacional en numerosos campos.
Orígenes:
El Dr. Eric Berne (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador, principal creador e innovador del Análisis Transaccional. Elaboró su modelo a partir de sus observaciones en la psicoterapia de grupo a principios de los años cincuenta. Tres acontecimientos de la vida de Berne contribuyeron particularmente a que creara el análisis transaccional:
1) Como psiquiatra militar estaba obligado a producir diagnósticos autorizados en el plazo más breve para la mayor cantidad de soldados.
2) Sus análisis con Paul Federn y Eric Erickson. Del primero tomo el punto de vista de la pulsión de muerte y la concepción de los cambiantes estados del yo; y del segundo; la noción de confianza básica del recién nacido.
3) El rechazo de su solicitud de ingreso a la Asociación Psicoanalítica en 1956, con el argumento de que debía someterse todavía durante varios años a un análisis personal.
La concepción básica del análisis transaccional parte de ideas del psicoanálisis y de la psicología individual; toma de Freud sobre todo las nociones de energía y de libido, así como su modelo estructural, y de Adler, las pautas de la expectativa social, la constelación familiar, y el plan de vida. Pero en esas ideas integra, además de los ya mencionados influjos de Federn y de Erickson, nociones humanistas, de psicología social y de la teoría del aprendizaje.
La imagen del hombre en que se sustenta el análisis transaccional se corresponde con la de la psicología humanista: El hombre se aprehende como ser singular y en su totalidad, se insiste en la autodeterminación y en la responsabilidad personal.
Principios de Análisis Transaccional
El Análisis Transaccional (AT) es una Escuela de Psicoterapia creada por Eric Berne en 1967.
Propone que lo que decide el destino de cada ser humano, es lo que ocurre dentro de su cerebro cuando se enfrenta con lo que ocurre fuera de su cerebro.
Cada persona decide en su primera infancia, cómo vivirá y cómo morirá, y a ese plan inconsciente que lleva en su cabeza, lo llama: Guión.
El guión es el concepto central de la teoría de Berne, ya que incluso el análisis de transacciones responde a la comprensión del guión.
Comparable con el guión teatral, conociendo el argumento y quién es el personaje, se puede saber cuál será su desenlace, cuál será su rol, si será el chico bueno, o el malo, el triunfador o el fracasado.
El objetivo del análisis de guiones es encajar el plan de vida del paciente en la gran psicología histórica de toda la raza humana, para comprenderlo más objetivamente ya que históricamente, todos los niños del mundo han tenido que enfrentarse con el mismo tipo de problemas.
Conociendo algunos elementos del guión, podemos predecir el desenlace y esto es de suma importancia en los guiones llamados “hamárticos” en los que el desenlace es soledad, presión, locura o muerte.
Las personas llevan sus guiones dentro de sus cabezas, en forma de voces paternas diciéndoles lo que han de hacer o no han de hacer, y en forma de imágenes infantiles “como les gustaría ser”. Ese plan para el futuro está trazado siguiendo instrucciones de la familia.
Usa los circuitos que ya están construidos y los organiza de una manera determinada para conseguir ciertos resultados o saldos.
El niño descubre lo que sus padres quieren de él y se adapta.
Esta adaptación infantil a la realidad y requerimiento familiar suele ser inadaptada en la adultez, edad en la que el individuo quisiera tomar decisiones y se da cuenta de sus limitaciones inconscientes para hacerlo.
Estas limitaciones proceden de sus “mandatos” internos, que no son otra cosa que órdenes parentales negativas. La contrapartida de las órdenes son los permisos.
Es también su “niño” quien en la primera infancia decide qué sentimientos va a fomentar, qué sentimientos son indiferentes para su familia y cuáles serán aceptados. El sentimiento favorecido, se convierte en su reflejo condicionado y constituye su truco (rebusques). Casi todos los sentimientos de enejo, de amor propio herido, de culpabilidad, de miedo y de impotencia son rebusques.
Hay emociones que son auténticas y cumplen una función en el organismo que es ecológica: la tristeza sirve para llorar un duelo de algo perdido; la rabia para defenderse y poner límites; el miedo para protegerse; el afecto para cargar la batería humana; y la alegría para compartir la emoción como ser social.
Los rebusques son emociones “inauténticas” que en general enmascaran el sentimiento real con lo cual nunca tienen un curso adecuado. Estos rebusques, en general saldo de los juegos psicológicos, son los que justifican a un individuo para cumplir con el argumento de vida. Por ejemplo: “Si no fuera por mi marido que no me deja estudiar, yo seria profesional”.
Los rebusques, son falsas emociones que se juntan y se suman, como quien colecciona un álbum de estampillas, y de esa manera justifican un desenlace argumental, diez estampillas, justifican una pelea, cincuenta, un divorcio, cien un cáncer.
La “persona”, casi en sentido Junguiano, se forma gracias a las influencias exteriores y a las propias decisiones del niño.
El verdadero niño está oculto tras la persona, y puede estar ahí al acecho esperando una oportunidad para salir si puede coleccionar bastantes cupones para justificar que se quite la máscara.
El objetivo del AT, es lograr que el sujeto abandone sus juegos psicológicos y las emociones rebusques para dar curso a sus emociones autenticas, cargar sus baterías de caricias positivas y lograr sus objetivos.
En la terapia, se trabaja sobre los mandatos parentales y las expectativas catastróficas de quienes temen desafiarlos. Estas suelen ser exageradas pero no siempre ilusorias; y la idea de sistema familiar, cambios y desafíos está presente durante toda labor.
El terapeuta es un “dador de permisos” para la expresión de emociones auténticas y las decisiones autónomas, sin embargo, siempre tendrá en cuenta que quien participa en los juegos psicológicos, es como un ajedrecista que no se resigna a no jugar. Por eso debe ser hábil para presentarle una buena partida y abandonar el juego en el momento preciso.
La mayoría de las personas tiene en sus planes de vida una determinada extensión vital. Y mueren cuando están dispuestas para hacerlo.
Hay guiones de fracaso y guiones de triunfo. Un triunfador es una persona que cumple su contrato el mundo y consigo mismo. Alcanza sus objetivos.
Un triunfador sabe lo que hará a continuación si pierde.
Un fracasado no sabe lo que hará si pierde, pero habla de lo que hará si gana.
Para Berne la resistencia a estar bien es perder las ventajas que ofrece el estar mal. Y la dificultad del paciente para aceptar los premisos del terapeuta está dada por la creencia de que si o hace, su madre (la que está en su cabeza) lo abandonará. Prefiere estar mal con síntomas que solo.
El AT tiene una serie de instrumentos para analizar las transacciones, interpersonales e intrapersonales. Cada uno de estos tiene como objetivo comprender su guion y posibilitar o favorecer sus decisiones autónomas.
El Análisis Transaccional utiliza la información referente a la forma en que las personas “Transaccional” o interactúan unas con otras desde cada uno de los diferentes estados del Yo.
Del análisis de estas interacciones, mediante los contratos terapéuticos, se pueden corregir patrones disfuncionales e improductivos del comportamiento a los que se llama “juegos”. Estos tienen por objeto recibir “caricias” (así llama al reconocimiento de los otros).
El AT es un método contractual, esto es, basado en un contrato realizado entre paciente y terapeuta, el cual supone como objetivo una meta de cambio.
El contrato implica una responsabilidad del paciente y el terapeuta, pero diferenciadas.
El cliente se responsabilizara por cambiar lo que sea necesario y posible de su situación usando todos los recursos con los que cuenta.
A su vez, el terapeuta tomara la responsabilidad de cuidar el proceso. Confrontar al cliente cuando sea necesario, orientar, apoyar o señalar.
Estados del Yo
El Padre: Es la conducta impuesta en la niñez por los padres o sus sustitutos. Se repite sin analizar si es apropiada al momento presente.
Anclada en el pasado, es rígida y predecible. Utiliza el estilo imperativo. Representa “lo que se supone que se debe hacer”.
El Adulto: Es puramente racional. Obra como una computadora, procesando el estimulo. Actúa en función de datos objetivos y racionales. En esta conducta la persona no se muestra prejuiciosa, sino lógica y coherente, pragmática. Esta siempre ubicada en el presente.
Sus gestos en esta posición son reflexivos, su mirada y postura son serenas. Sus expresiones habituales son: yo creo, a mí me parece, tal vez, etc.
Representa “lo que conviene hacer”.
El Niño: Es la parte primitiva. Obra según los sentimientos y las emociones. No es una conducta responsable, sino que actúa en función de creencias mágicas. Es la ternura y el egoísmo, el miedo y la valentía, la alegría y la tristeza. Todas las mociones y la creatividad. Sus expresiones son quiero, no quiero, me gusta, no me gusta, etc. Representa “lo que gusta hacer”.
El Dr. Roberto Kertesz, psiquiatra introductor del AT en Argentina, presenta un cuadro de los distintos aspectos (positivos y negativos) de cada conducta:
Sistema de conductas negativo Sistema de conductas positivo
Padre crítico negativo Padre critico positivo
Padre nutritivo negativo Padre nutritivo positivo
Adulto negativo Adulto positivo
Niño libre negativo Niño libre positivo
Niño sumiso negativo Niño sumiso positivo
Niño rebelde negativo Niño rebelde positivo
Padre critico negativo (PC-): Es agresivo, autoritario, descalificador. Pone límites arbitrarios, acusa y acosa. Es el perseguidor.
Padre critico positivo (PC+): Pone límites adecuados, es justo y correcto. Transmite normas y valores. Es el conductor.
Padre nutritivo negativo (PN-): Es celoso. Impide el desarrollo de los demás, haciendo por ellos lo que pueden hacer por sí mismos. Provoca la dependencia. No defiende sus derechos ni pone límites. Es el sobreprotector.
Padre nutritivo positivo (PN+): Afectuoso, protege sin sobreproteger. Pone límites justos. Es tolerante, pero no pasa por alto las conductas erróneas. Ayuda a los demás, pero pone límites a su ayuda. Es el protector.
Adulto negativo (A-): Manipulador y deshonesto. Tiene una conducta racional pero no ética. Es deshonesto e inescrupuloso.
Adulto positivo (A+): tiene una conducta responsable y ética. Actúa racionalmente, de acuerdo a informaciones comprobables. Es racional, reflexivo y prudente.
Niño sumiso (NS): hace lo que le mandan, aunque no le guste. Se forma como consecuencia de las limitaciones sufridas durante niño.
Si estas limitaciones son justas, se formara un niño sumiso positivo, disciplinado y respetuoso de los límites que siente justos.
Si las limitaciones son injustas, se formara un niño sumiso negativo, desvalorizado, que no sabe defender sus derechos.
Niño libre positivo (NL+): disfruta plenamente de todo, sin dañar a los demás. Ama la vida, la naturaleza y la gente. Sabe buscar el lado positivo de cada cosa. Es la alegría de vivir.
Niño libre negativo y niño rebelde negativo (NL-/NR-): son personas que buscan la propia satisfacción sin importar si perjudican a los demás. Son egoístas y pueden ser destructivos. En estos estados la persona no mide el peligro ni tiene en cuenta los riesgos que puedan afectarla a ella o a los demás. Conductas caprichosas, burlonas y crueles.
Niño rebelde positivo (NR+): se rebela contra las injusticias. No acepta límites que le parezcan innecesarios. Difiere del estado del A+ en que no es reflexiva, sino que actúa por impulsos. Es el justiciero.
Características del Análisis Transaccional
Se caracteriza por ser sencillo, por el uso de vocabulario simple y entendible. Y es natural porque está basado en las necesidades biológicas, psicológicas y sociales de los seres humanos.
Características:
A -Es sencillo: Uso del vocabulario simple.
B- Es objetivo: Porque permite observar las conductas y describirlas.
C- Es diagramable: Porque permite representar conceptos y técnicas mediante gráficos sencillos. Ejemplo 1: Poco niño / Mucho niño. Ejemplo 2: Juegos Psicológicos, inicia el juego en rol de víctima.
Ej. 1 Ej. 2 P S
V
D- Es predictivo: Permite a través del análisis del argumento conocerlas conductas futuras conociendo el programa mental de cada sujeto.
E- Es preventivo: Como consecuencia de la predicción: Permite prevenir y detener comportamientos peligrosos o perdedores. Por ejemplo: En el caso de Carlos Menem Jr. era previsible que iba a morir por su mandato parental.
F- Es efectivo: Porque con la integración de técnicas permite la remisión del 80 al 90% de los motivos de consulta en plazos breves, (entre 80 a 100 horas).
G- Es integrable: Porque permite la integración con técnicas de otras escuelas psicológicas.
H- Es contractual: Se definen objetivos de cambios positivos de conducta. Por ejemplo expresar tristeza, bajar 5 kilos, etcétera.
I - Es igualitaria: Todos nacemos con iguales valores y derechos. Trato de igual a igual con el paciente.
Los instrumentos del A.T.: De los 10 instrumentos que establece Kertész (1985:34), y reconociendo que Berne solamente señala 4, a los cuales realmente se puede reducir los otros, nosotros explicaremos 8 de éstos instrumentos:
1- Estados del Yo (Esquema de la Personalidad), 6- Juegos Psicológicos,
2- Análisis de las Transacciones, 7- Estructuración del Tiempo,
3- Caricias, 8- Argumento y metas de vida,
4- Posición Existencial, 9- Mini Argumento,
5- Emociones Auténticas y Rebusques, 10- Dinámica de Grupos.
1. Esquema de la personalidad (Estados del Yo): P. A. N.; es decir, el análisis Transaccional divide la personalidad en tres Estados del Yo: Padre, Adulto y Niño.
La personalidad se articula de manera aproximada en tres “estados del yo” que son determinantes para la plasmación de los procesos intraindividuales (percepción, sentimiento y pensamiento, incluido el “dialogo interior”) y también para las actividades dirigidas hacia afuera. Estos estados del yo se denominan (según la secuencia del desarrollo): “yo niño” (N) “yo padres” (P) y “yo adulto” (A). Cada estado del yo se caracteriza por una pauta de proceso deslindable; esta clasificación corresponde de manera aproximada a la que establece el psicoanálisis entre el “ello”, “yo” y “superyó”.
Por lo común el modelo estructural de la personalidad es figurado en la forma de tres círculos dispuestos uno sobre el otro, como lo muestra el diagrama estructural que reproducimos y que es, por decir así, la marca de fábrica del análisis transaccional.
P
A
N
Especificaremos ahora estos tres estados del yo:
Yo niño (N): Mociones afectivas y deseos espontáneos, no controlados, gobiernan la selección y el procesamiento de información así como las acciones. Este estado del yo representa relictos regresivos de un período anterior; en particular, contenidos fijados en la primera etapa infancia, que en determinadas situaciones se vuelven operantes.
Yo adulto (A): Predomina el procesamiento cognitivo de todos los influjos (en particular los que provienen del entorno del organismo, del yo niño y del yo padres) así como su trasposición autónoma en una (re-)acción racional y fundada frente al ambiente objetivo.
Yo padres (P): Gobiernan este estado del yo normas y valores internalizados, a menudo sin previo examen y en la forma de prejuicios; imita principios de juicio y de acción de las figuras parentales y representa las exigencias impuestas por vía normativa (recogidas en el curso del desarrollo).
En principio toda persona posee los tres estados del yo, pero en el nacimiento están presentes sólo como disposiciones.
Según Berne, son innatas las necesidades básicas psíquicas de “hambre de dedicación”, “hambre de estimulación” y “hambre de estructura temporal”. Además, innatos son los sentimientos básicos de amor, alegría, duelo, angustia, y cólera.
2. Análisis de las Transacciones: Estas se clasifican en simples y complejas.
A) Simples: un solo estado del Yo por participante.
B) Compuestas: más de un estado del Yo.
Lineales Cruzadas o Complejas
P
P
P
P
N
A
A
N
A
A
N
N
EJEMPLOS: Lineales: De A a A: -¿Llamo alguien para mi?-
-Mientras yo estuve aquí, no.-
Cruzadas: De N a P: -Tengo un dolor de cabeza terrible.-
De A a A: -¿Tenés idea de donde proviene?-
3. Caricias: Son estímulos intencionales dirigidos de una persona a otra. Pueden ser: Físicas, Verbales, Gestuales o Escritas.
Pueden ser a su vez, éstas las más importantes:
Condicionales (debe haber una condición): Te quiero porque me ayudas en los parciales.
Incondicionales: Te quiero porque existís.
A su vez pueden ser:
Positivas + (elevan la autoestima): Me gusta como te queda ese corte de cabello.
Negativas – (favorecen la disminución de la autoestima): ¡Estúpido!
También pueden ser:
Adecuada: ¡Que bien, fuiste al gimnasio!
Inadecuada: ¡Que bien, te fumaste tres paquetes de cigarrillos!
4. Posición Existencial: Es la forma cómo me veo y me siento, y cómo veo y siento a los demás.
Yo
Tu /Los otros
P.E.
Ok (+)
Ok (+)
Maniaca
Ok (+)
No Ok (-)
Paranoide
No Ok (-)
Ok (+)
Depresiva
No Ok (-)
No Ok (-)
Nihilista
Ok/No Ok
Ok/No Ok
Realista
5. Emociones Auténticas: Las emociones auténticas son cinco. Alegría, Afecto, Miedo, Tristeza y Rabia.
Están directamente relacionadas con el entorno que las provoca. Son innatas porque no requieren un aprendizaje previo y se sostienen como tales cuando padres o sustitutos tienen una reacción adecuada ante la expresión de cada emoción auténtica.
Emoción
Conducta adecuada de los padres
Alegría
Compartirla y aprobarla.
Afecto
Aceptarlo y retribuirlo.
Miedo
Proteger al niño y darle
la explicación debida.
Tristeza
Protección.
Rabia
Permitir expresarle y analizar
la situación que la provocó.
Rebusques: Se llama rebusque porque una se las rebusca para expresar la emoción auténtica por una socialmente aceptada. De allí que surjan la “Falsa Alegría”, o “Falsa Tristeza”, por ejemplo. Además, las emociones auténticas aparecen desde los 0 a los 8 años, en el niño.
Emociones Auténticas: Análisis estudia el comportamiento del hombre en unidades, nos va a decir que todos nacemos sanos y potencialmente felices.
Las emociones son innatas y están relacionadas con el estimulo que las provoca, la intensidad de las emociones mantiene una relación ligada con el estimulo.
Las emociones con las que nacemos son: Alegría, afecto, placer, miedo, tristeza y rabia.
Las tres primeras las siente, por ejemplo, un bebe al ser amamantado.
Un fuerte ruido puede causarle miedo. Si su mama lo deja momentáneamente, llorara y sentirá Tristeza. En cambio si tienen algo en su mano y se lo sacan, llorara y sentirá rabia.
Rebusques: A medida que crecemos, muchas veces no nos es permitido expresar las emociones, entonces, utilizamos los rebusques.
Si la emoción que sentimos no es buena, la socialmente aceptada va a aparecer esa que se llama FALSA: Falsa alegría, falso afecto, falso miedo, falso tristeza, falsa rabia.
Se hace un rebusque para cambiar la emoción que no será la autentica. Si se tiene “miedo” de expresar estas emociones, no se podrá sentir alegría, placer, afecto. Cuando logras expresar esas emociones, esa persona estará pudiendo desfrutar de la alegría, el placer el afecto.
6. Juegos Psicológicos: Consiste en una serie de transacciones ulteriores que progresan con un fin determinado, previsible y bien definido. Se sale del juego, a partir de una participación adulta.
P: Perseguidor P S
S: Salvador
V: Víctima
V
Los Juegos Psicológicos reciben nombres tales como:
ü Si no fuera por ti: Si no fuera por mí, no hubieses aprobado. (Si recordás que iba en los puntos llámame).
ü Cheque de goma: Prometo, pero nunca cumplo.
ü Sí, pero: es para no salir del rol de víctima.
ü Papa caliente: Utiliza: niño adaptado, sumiso, no OK. Da mensajes de culpa para el salvador y el perseguidor.
ü Salvador: Es un padre nutritivo no OK. Da caricias de lástima y siempre salva a la víctima.
ü Perseguidor: Utiliza al “Padre crítico o el Niño rebelde negativo” y maneja con culpa a la víctima.
7. Estructuración del tiempo: Existen distintos modos de estructurar el tiempo. Se estructura de acuerdo a seis ítems.
ü Aislamiento: Falta total de transacciones.
ü Rituales: Se dan las transacciones simples.
ü Pasatiempos: Hablar sobre moda, vecino, etc.
ü Actividades: Trabajo, estudio, etc.
ü Juegos psicológicos.
ü Intimidad: Hay intercambio de transacciones niño a niño. Se dan y se reciben emociones auténticas, Y sensaciones defensivas, confiando uno en el otro.
3TEMPOGRAMA
Rol ocupacional Familiar
2
1
Tiempo libre Pareja
Círculo Central (I): Área: I Mental.
Círculo 2: Área II Física: Cuerpo.
Círculo 3: Área III: Interpersonal.
8) Argumento de vida
Es un programa mental concebido en la infancia, grabado por mensajes o mandatos parentales hasta los 8 años, olvidado en la adolescencia y aceptado en la adultez.
Es familiar, no individual.
Es como el argumento de una obra de teatro donde los roles son fijos e incluye el papel que cumplen los demás.
Los personajes pueden ser:
Bueno – Malo
Ganador – Perdedor
Salvador – Víctima
Genio – Estúpido
Exitoso – Fracasado
Los roles son asimilados por imitación o por complementación.
Responde a las preguntas: ¿Quién soy?, ¿Qué hago en este mundo?, y ¿Quiénes son los demás que me rodean?
Cada personaje, en el argumento tiene mandatos a cumplir en relación a aspectos de la vida relacionados a:
VIVIR Vive incondicionalmente / No vivas / Vive mientras.
PENSAR No pienses, sos muy chico.
SER Sé tu mismo / Sos maravilloso / único.
HACER No lo logres / Ser loco, genio, adicto, delincuente.
SENTIR No expreses lo que sientes.
CRECER No crezcas.
DISFRUTAR No disfrutes.
TENER ÉXITO Sé exitoso / Nunca llegarás a serlo.
El final del argumento puede ser:
Hamártico o trágico; y
Banal: Sin pena ni gloria.
GENOGRAMA
Hombre Mujer
Personas
fallecidas
Símbolo
Paciente
Símbolo de
embarazo
Símbolo de
parto de un
feto muerto
Aborto espontáneo
y provocado
Casamiento
(Hombre a la izquierda,
Mujer a la derecha)
Símbolo de
Divorcio
Símbolo de varios
Matrimonios
Pareja no casada
---------
Mellizos idénticos Mellizos dicigóticos
Ejemplos de Diálogos Complementarios
Cuando nos comunicamos, podemos hacerlo desde la conducta Padre, Adulto o Niño dirigirnos al Padre, Adulto o Niño de la otra persona. Si esta nos responde desde estado del yo al cual nos dirigimos, decimos que el dialogo es complementario.
Ejercicio 1:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado.
P-P: La culpa es tuya por no ponerle limites debiera enseñarle a ser mas responsable. Tiene que saber que al oscurecer, debe estar en casa.
En este ejercicio, las personas que dialogan lo hacen desde su Padre, el estado del yo que tanto puede criticar, como corregir o proteger. En la persona que envía el estimulo, se manifiesta la inquietud a causa de la tardanza de una criatura. En la que responde, hay una critica, a la conducta de la otra, y propone normas para que la niña obedezca.
Ejercicio 2:
A-A: ¿Lamo alguien por mí?
A-A: Mientras yo estuve aquí, no.
En el estimulo hay un pedido de información, de Adulto a Adulto. La respuesta, es objetiva y concreta. Vuelve de un estado del yo Adulto.
Ejercicio 3:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
N-N: A mi también. No me canso de escucharlo.
El estimulo aquí es enviado desde el Niño, y va al niño del otro.En ambos casos, desde el NL positivo. Se refieren a algo que les gusta y lo estan disfrutando plenamente, sin molestar a nadie.
Ejercicio 4:
P-N: ¿Terminaste tu trabajo?
N-P: No te preocupes. Enseguida termino. Me falta muy poco.
El estimulo va desde el estado del yo Padre de una persona, al estado del Yo Niño de la otro. En este caso, se define por el tono. Pide explicaciones. Podría simplemente pedir información, de Adulto a Adulto. La respuesta, va del Niño de la otra persona al Padre de la primera. Explica cuanto le falta.
Ejercicio 5:
N-P: (con tono lastimero) Tengo un dolor de cabeza terrible.
P-N: ¿Quieres una aspirina?
En esta transacción hay una queja, seguramente emitida desde el Niño,(se hace evidente por el tono, Pide ayuda) Pudo ser una información, emitida desde el Adulto, pero se daría en otro tono. La respuesta es complementaria, porque la persona ofrece la ayuda tácitamente solicitada.
Diálogos Cruzados
Los diálogos cruzados, son diálogos entre personas que piensan diferente, La conversación puede enriquecerse, a partir de mostrar distintas maneras de ver las cosas, o puede cortarse, cuando las diferencias se expresan desde estados del yo negativo.
Ejercicio 1a:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado.
A-A: ¿Tienes el teléfono o la dirección de la amiguita a donde fue?
A diferencia de las transacciones complementarias, la persona que emite la respuesta no lo hace desde el estado del yo a quien fue dirigida sino desde el Adulto. Este estado del yo, se caracteriza por la serenidad. No hace criticas. Busca soluciones.
Ejercicio 1b:
P-P: Me preocupa que Ornella no haya llegado
N-P: No pienses en ella y ocúpate de mí.
La respuesta en este caso, nace del Niño el interlocutor. Pone en evidencia falta de compromiso con la situación. Solo piensa en su conveniencia. Pone de manifiesto un egoísmo y una dependencia infantil que es característica del estado del yo Niño.
Ejercicio 2a:
A-A: ¿Llamo alguien por mi?
NS-P: (Con temor) Si, pero me olvide de anotar el nombre.
En esta transacción, la respuesta es característica del Niño Sumiso. Posiblemente el segundo participante se siente en falta y considera que debe dar explicaciones y disculparse frente al otro.
Ejercicio 2b:
A-A ¿Llamo alguien por mi?
PC-N Si llamaron, pero yo tengo demasiado que hacer para acordarme de tus llamados. Si querés registrarlos, cómprate un contestador automático.
Esta respuesta proviene de PC de la persona que recibió el mensaje. También podríamos atribuírsela al NR.
Podríamos encontrar varias respuestas más. Ejemplo: P N Me hubiera gustado poder tomar nota del nombre, pero no tenia como anotarlo, Le dije que llegarías en una hora.
Ejercicio 3a:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
P-N: Mejor seria que te pusieras a hacer algo útil, en lugar de pasar tanto tiempo escuchando esa música horrible.
En este dialogo, el estimulo va dirigido de Niño a Niño, pero el estado del yo que contesta, es el del Padre Critico Negativo. Recordemos sus características Critica, protesta, descalifica, etc.
Ejercicio 3b:
N-N: Este cassette es bárbaro. Me copo.
A-A: Aunque no me gusta ese tipo de música, reconozco que tiene mucho ritmo.
¿Quien canta?
La respuesta en este caso, tampoco vuelve del niño. Por lo tanto es cruzada. En este caso responde el Adulto. Da una opinión y si bien no es su musica preferida, le reconoce ciertos meritos y no descalifica el gusto del otro.
Ejercicio 4a:
N-P: Terminaste tu trabajo
NR-P: Porque no me dejas trabajar tranquilo Cuando termine te avisare.
El estimulo, por el tono notamos que pide explicaciones, va de Padre a Niño. Pero la respuesta es de Niño Rebelde Negativo por lo tanto, tiende a cortar el dialogo.
Ejercicio 4b:
P-N: ¿Terminaste tu trabajo?
P-N: No te preocupes por mi trabajo. Ocúpate del tuyo.
En este caso, la respuesta es una orden. También va de Padre a Niño. A este tipo de transacciones, se las llama Transacción al infinito. No hay conciliación posible. Se siente como que los participantes tienden a entrar en una discusión.
En este ejercicio, pareciera que hay una persona que tiene autoridad sobre otra, y le pide explicaciones sobre su trabajo. En la transacción complementaria, la persona las da. En el segundo caso 4ª responde un estado del yo negativo, popr lo tanto la comunicación tiende a cortarse. Y en el tercer caso 4b la respuesta es mas respetuosa, pareciera que el dialogo tiende a tomar otros carriles, porque el interlocutor no responde desde el Niño, sino desde el Padre, dando una orden., a la que la primera persona puede responder de diversas maneras, entre ellas con el Adulto.
Ejemplo: R-A-A: Yo ya lo termine. Te pregunte por si querías que lo entregásemos juntos.
En esta respuesta, la primera persona aclara el sentido de su pregunta. Es fácil observar que las respuestas anteriores, emitidas desde estados del yo negativos, no daban lugar a ningún tipo de aclaración y tendían a cortar el dialogo.
Ejercicio 5a:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible.
A-A: ¿Tienes idea de donde proviene?
A este estimulo de alguien que pide ayuda, contesta el Adulto del Otro. Pide información, probablemente para ofrecer ayuda adecuada. (el dolor de cabeza puede provenir del hígado, de la vista, de cansancio, etc.)
Ejercicio 5b:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible
N-N: ¡Larga todo y vení a distraerte un rato!
Al estimulo de pedido de ayuda, responde el Niño del otro y se dirige al Niño del primero. Ofrece una solución mágica. No se interesa por el origen de la dolencia.
Ejercicio 5c:
N-P: Tengo un dolor de cabeza terrible
PC-N: Eso te pasa por comer lo que no debes. Ahora bancatela¡
En este ejercicio, la diagramación es similar a las transacciones complementarias, no obstante, en este caso es cruzada, porque obviamente no responde el NP positivo (PN OK) a quien va dirigido el estimulo, sino el PC (PC NO OK).
Resumiendo
Estos primeros ejercicios, deben servir para que alumno vaya tomando conciencia de las sensaciones que despiertan las distintas formas de comunicarse. A medida que se avance en el análisis de situaciones de la vida cotidiana, podrá ir descubriendo muchas otras. En todos los casos, podrá comprobar que los estímulos o las respuestas que parten de un estado de yo negativo, producen malestar y cortan el dialogo.
Aprender a darse cuenta del estado del yo que utilizamos, reiteramos, hace posible elegir la mejor respuesta, con lo que habremos dado un importante paso hacia el bienestar de la convivencia tanto familiar como laboral o social.
Si como es lógico suponer, nos gusta mantener buenas relaciones con todos aquellos con quienes por una u otra razón nos comunicamos, no cabe duda que lo mejor para ellos y para nosotros es aprender a reflexionar sobre la mejor manera de comunicarnos. Sin embargo, es lamentable comprobar lo poco que tenemos en cuenta nuestra manera de decir las cosas.
El Trato Familiar
La familia es un ámbito en el que suelen dar las formas de comunicarnos mas irreflexivas. Es como si en la familia valiera todo. Creemos que los lazos que une a los miembros de la familia, son indestructibles. Y no reparamos en las estadísticas que nos dicen en que cantidad abrumadora se destruyen. Por otra parte, en el hogar es donde se da la mayor cantidad de posibilidades de choques, que aunque simples, corroen la relación. Por lo tanto, es desde el lugar que cada uno ocupa en la familia, desde donde debemos practicar la mejor manera de comunicarnos.
Seis formas comunes de comunicarnos
Según Berne tenemos cuatro formas comunes de comunicarnos.
La transacción, transferencial, la contratranferencial, la deshumanizada y la exasperante.
Posteriormente sus seguidores entre ellos Roberto Kertesz, agregaron la queja mutua y la transacción al infinito.
Estados del yo que intervienen
1) Transacción Transferencial
A A ¿vas a salir hoy?
NR PC ¿Qué te importa? ¿Siempre controlando lo que hago o dejo de hacer?
Este tipo de transacción suele darse con las personas que han sido muy controladas por el PC de los padres o figuras sustitutas de la infancia. Por esa causa, siempre están en guardia y dispuestos a contestar con la rebeldía que caracteriza al Niño rebelde Negativo. Se le llama transferencial en relación a las situaciones de terapia, en las cuales el paciente se enfrenta con el analista repitiendo situaciones vividas en su infancia.
2) Transacción Contratransferencial
El estado del yo que se destaca en la transacción contratransferencial es el del PC. Se llama así relacionándolo con la situación terapéutica en la que el terapeuta interpreta los sentimientos del paciente, poniéndose en un plano de superioridad. Suponiendo que el sabe mas que el paciente mismo.
A A Estoy indignado contra Roíz, porque me dejo plantado el viernes.
P N Lo que ocurre es que estas enojado contigo mismo porque sientes que no te sabes hacer respetar.
3) Transacción deshumanizada
N P ¿Podría salir media hora mas temprano, mi hija se va a Bariloche y quisiera ir a despedirla al micro.
A A Usted sabe que nuestra hora de salida es a las 18 hs.
Como podemos observar, la persona a la que le solicita el permiso, no se conmueve y se remite a recordar cual es el horario habitual de salida.
4) Transacción exasperante
P NO OK N Visiblemente enojada. ¡ Deja de leer y préstame atención¡
A A (Como sorprendido) ¡Eh ¿Qué pasa? ¿Estas nerviosa?
La persona que responde, probablemente tiene características paranoides. Cuando se le reprocha su manera de conducirse, no solo no intenta corregirla, sino que considera que el problema lo ha generado el otro. Ella no se siente culpable ni responsable.
5) Transacción al Infinito
P N ¿Cuándo corregirás tu impuntualidad?
P N Sería bueno que en lugar de criticar mi impuntualidad, te fijaras mas en los hábitos desordenados que tenes vos.
Estas transacciones podrían continuar, tal como su nombre lo indica, hasta el infinito. La persona a la que se le llama la atención, justifica sus faltas, con las faltas de los otros.
6) Queja Mutua
N P Tengo un dolor de muelas que me pone re mal.
N P ¡No te imaginas el dolor de huesos que tengo yo!
Tal como se puede observar, la persona que pide ayuda, no encuentra eco. La que podía prestarla, ni siquiera la escucha. Solo piensa en si misma.Gráficos de personas con conductas especialesGraficaremos cuatro estructuras de personalidad con el sistema de círculos, cuyo tamaño varía de acuerdo al estado del yo que se quiera destacar. Una personalidad equilibrada, dispone de un yo Padre, Adulto y Niño, que usará de manera distinta. Suele darse que se utilice un estado del yo, mas que otro, esto dependerá de las características de la personalidad. La pregunta será:
¿Cómo crees que es esta persona?
Grafico 1 - Este grafico corresponder a una persona que utiliza primordialmente la conducta Padre y Adulto, y muy poco la Niño.
Nos hace suponer que se trata de alguien que se ocupa mucho de los demás, y poco de si mismo. Trata de buscar soluciones a los problemas propios y ajenos. Personalidad muy frecuente en padres sobreprotectores. La dimensión del adulto, denota objetividad, de manera de manera que no ha de ser muy sobreprotectora. No se da tiempo para dejar aflorar su Niño. Posiblemente sea demasiado seria y dogmatica.
P
A
N
A
N
PGrafico 2 – En este grafico, predomina la conducta Adulta, desproporcionadamente con la conducta Padre y Niño. Nos permite suponer que es una persona muy pensante, ocupada en hacer lo que le conviene, incapaz de disfrutar lo concerniente a los afectos y las emociones. Trabaja, piensa pero no se brinda a los demás. La poca conducta de la conducta Padre, nos hace suponer, que ni las formas, ni los valores, tienen mucho peso en ella. Probablemente se trate con alguien de un gran desarraigo afectivo. Esto le puede llevar a hacer lo que le conviene, sin mucho escrúpulos. Podría tratarse de un adulto Negativo o muy Robotizado.
P
A
N
A
N
PEjemplos de Gráficos I y II:
ANEXO
Biografía
Eric Berne (Creador del Análisis Transaccional. AT.): Eric Berne nació el año de 1910 en Montreal, Québec, Canadá, su padre David Hiller Bernstein de profesión doctor y su madre Sarah Gordon Berstein escritora y editora. Tuvo una hermana menor, que se llamó Grace, con quien se llevaba cinco años de diferencia. La familia emigró a Canadá desde Polonia. Los padres de Berne eran egresados de la universidad de Mcgill. Su padre muere de tuberculosis a la corta edad de 38 años, su madre tomó las riendas del hogar trabajando como escritora y editora. La madre persuadió a Berne para que siguiera la profesión de su padre, medicina. Se recibe en la misma universidad en la que estudiaron sus padres, graduándose de cirujano a la edad de 25 años, en la década del 35. En 1936 comienza a trabajar en el hospital Englewood de New yérsey como residente de Psiquiatría de la universidad de Yale, en la que trabajó por dos años. Entre el 38 y el 39 Obtuvo la Nacionalidad Americana, cambiando su nombre de Eric Lennard Bernstein por Eric Berne. Trabajó como asistente de psiquiatría en el hospital Mt. Zion de New York hasta el año de 1943, cuando decide entrar a la Armada en calidad de Médico. Unos años antes comienza a ejercer su profesión en forma particular (1940) en Norwalk, Connecticut, donde conoce a la que fuera su primera esposa con la que tuvo dos hijos. Del 40 al 43 viajaba largas distancias desde su casa en Westport, a la ciudad de New York, donde trabajaba. En 1941 comienza su preparación en el Instituto Psicoanalítico de New York, siendo su psicoterapeuta Paul Federn. En la armada durante la segunda guerra mundial era necesario el trabajo de los psiquiatras y Berne trabaja en ella del 43 al 46 ascendiendo desde teniente, a mayor. Durante los dos años siguientes realiza psicoterapias grupales en el hospital general de Bushnell. En 1946 se retira de la armada, hecho que coincide con su divorcio, mudándose a Carmel en California. A finales del 46 termina de escribir “La mente en Acción” y firma un contrato para la publicación en New York. Ese mismo año retoma sus estudios de Psicoanálisis en el Instituto Psicoanalítico de San Francisco. En 1947 comienza sus sesiones de terapia con Eric Erikson por espacio de dos años. Poco tiempo después de comenzar el análisis, Berne conoce a una joven divorciada con quien se casa en 1949, instalándose en Carmel. Dorothy, la flamante señora Berne tenía tres hijos de su anterior matrimonio. La nueva familia Berne tuvo dos hijos en común. En 1964 se divorcia, pero esta vez en términos amigables; todos estos años fueron muy significativos para Berne. Trabajaba como asistente de psiquiatría en el hospital Mt Zion de San francisco, simultáneamente comenzó una nueva labor como Doctor Consultante de cirugía general de la armada de los Estados unidos de Norteamérica - este en un grado de especialización que solo tienen los expertos en las diferentes áreas de la medicina -, además se desempeñaba a tiempo parcial en una clínica psiquiátrica para veteranos de higiene mental, todo esto sin dejar de lado su ejercicio profesional de manera privada. Probablemente la parte más significativa del desarrollo y orígenes del Análisis Transaccional están en los primeros cinco o seis artículos sobre intuición que escribió Berne a comienzos del 49. Cuando estaba ganando la reputación y el status de Psicoanalista, cuestionó el rígido concepto freudiano. A comienzos del 41 su formación en el instituto Psicoanalítico de New York que luego retomó en el instituto Psicoanalítico de San Francisco. El Psicoanálisis era importante para él, sin embargo ese codiciado título le fue negado cuando en el año de 1956 su postulación como miembro fue rechazada, con el veredicto de que aun no estaba listo, pero que si lo quería después de tres o cuatro años más de trabajo personal podría volver a postularse. Para Berne esta negativa fue devastadora, pero, a la vez catártica, ya que lo impulsó a su ambición de contribuir y añadir nuevos conceptos al mundo del psicoanálisis. Estos trabajos y el desarrollo de las investigaciones en psicoterapia por el mismo, se llevaron a cabo sin los beneficios y apoyo de la fraternidad psicoanalítica. A fines de 1956 Berne escribe Intuición V: La imagen del Ego y Estados del Ego en Psicoterapia. En el primer artículo Berne indicaba como llegó al concepto de estados del ego y de donde tuvo la idea de separar el Adulto del Niño. En el segundo desarrolló el esquema que hoy en día usamos (Padre, Adulto y Niño), haciendo el diagrama de los tres círculos. El Tercer artículo Titulado Análisis Transaccional: Un nuevo y efectivo método de terapia de grupo. Desde los comienzos, Berne se reunía regularmente en Montery los jueves en la noche para realizar los seminarios sobre su nueva teoría y los métodos que ella tenía. En 1950 -51 comienzan los seminarios en San Francisco, esto llegó a ser llamado en 1958 como los seminarios de psiquiatría social de San Francisco para recaudar fondos para la publicación del Boletín de Análisis Transaccional, siendo la primera publicación en enero de 1962 teniendo a Berne como editor. En el año de 1964 Berne y sus colegas de San Francisco y Monterrey deciden crear la Asociación de Análisis Transaccional, con el nombre de Asociación Internacional de Análisis Transaccional (cuyas siglas en inglés son ITAA International Transaccional Analysis Asociación) todo esto debido a que había un gran interés por el AT incluso fuera de Estados Unidos. Esta nueva organización fue designada como sucesora de los seminarios de psiquiatría social de San Francisco, y los seminarios recibieron el nombre de Análisis Transaccional de San Francisco. En 1970 Berne sufre dos ataques al corazón, uno en el mes de junio del cual salió recuperado, pero a los pocos días sufre el segundo ataque, el cual fue causa de su muerte a la edad de 60 años. Antes de estos duros episodios tuvo tiempo de completar dos libros A Sex in Human Loving cuya traducción literal sería Sexo en Personas Románticas, pero que se conoce en nuestro medio como Hacer el Amor, y su otro libro What do You Say After You Say Hello? (¿Qué dice UD después de decir Hola?).
BIBLIOGRAFIA
ü Diccionario “Enciclopedia Temática Océano” Editorial Océano, 1994.
Libro “Corrientes Fundamentales en Psicoterapia” de Jürgen Kriz, Capitulo VII “Análisis transaccional (Berne)”, Editorial Amorrortu edit
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